Polémica y decepción tras los resultados de las oposiciones a maestros en la Región de Murcia
El jarro de agua fría ha sido de los que hacen época para miles de docentes que aspiraban a una plaza estable en la Región de Murcia. Tras las pruebas celebradas el pasado 20 de junio, la publicación de las notas ha dejado un regusto amargo y un panorama bastante desolador para la mayoría. Lo que en principio era la mayor convocatoria de la historia en la comunidad, con 1.607 plazas en juego, se ha saldado con una criba que ha dejado fuera de combate a más del 60% de los candidatos en la primera de cambio.
La sensación de frustración es generalizada entre los 9.451 aspirantes que se presentaron con toda su ilusión. Según los datos que ya son oficiales, únicamente 3.528 personas han conseguido pasar el corte, lo que representa un 37,3% del total. Este resultado ha pillado a muchos por sorpresa, especialmente por la dureza de las correcciones en ciertas especialidades, provocando que el ambiente en los centros educativos y en las redes sociales esté que trina ante lo que muchos califican como una escabechina sin precedentes.
Un desglose de notas que deja especialidades bajo mínimos

Si echamos un ojo a los números por categorías, la situación es para echarse a temblar en algunos casos. La especialidad de Inglés se lleva la palma con la tasa de aprobados más baja, donde solo el 24,5% de los opositores (207 personas de 845) han logrado el apto. No le va mucho a la zaga Audición y Lenguaje, que se queda con un escuálido 27,8% de aprobados, lo que ha encendido todas las alarmas sobre si se podrán cubrir todas las plazas ofertadas en esta rama específica.
En otras áreas, aunque los datos son algo más amables, tampoco es que estén para tirar cohetes. Por ejemplo, en Educación Primaria han aprobado el 35,8% de los candidatos, mientras que en Educación Física el porcentaje sube ligeramente hasta el 38,8%. Es curioso ver cómo, a pesar de la dificultad general, especialidades como Pedagogía Terapéutica o Música han sacado un poco más de pecho, superando el 40% de aptos, aunque siguen siendo cifras que demuestran la enorme exigencia de este proceso selectivo.
Para los que han sobrevivido a esta primera fase, la cosa cambia radicalmente. La ratio de competencia, que empezó siendo de casi seis personas por cada plaza, ha caído hasta los 2,1 aspirantes por vacante. Esto significa que, de media, solo tendrán que pelear contra otro compañero en la siguiente fase oral, lo que aumenta considerablemente las probabilidades de éxito para los que siguen en liza. No obstante, el malestar por los que se han quedado por el camino sigue muy presente.
Críticas a la gestión y tribunales al borde del colapso

Las organizaciones sindicales no se han quedado de brazos cruzados y han salido en tromba a pedir explicaciones. Desde ANPE se habla de un descalabro histórico y se señala directamente a la excesiva carga de trabajo de los tribunales. Al parecer, en esta ocasión se ha llegado a asignar a 80 opositores por cada tribunal, el doble de lo que se considera razonable, lo que habría obligado a los evaluadores a realizar jornadas maratonianas de hasta 14 horas para llegar a tiempo a las correcciones.
Esta situación ha llevado a que sindicatos como SIDI o Sterm califiquen el sistema actual de «obsoleto» y reclamen un cambio profundo en el modelo de acceso. Entre las propuestas que hay sobre la mesa destaca la de implantar exámenes tipo test para que la corrección sea mucho más objetiva y transparente. Además, se ha criticado que la Consejería de Educación no haya permitido a los aspirantes revisar sus exámenes durante las reclamaciones, algo que ha sentado como un tiro entre los afectados.

La indignación ha escalado hasta el punto de que se ha convocado una protesta frente a la Consejería de Educación para exigir una evaluación más justa. El PSRM-PSOE también ha metido baza en el asunto, solicitando que el consejero de Educación comparezca en la Asamblea Regional para dar la cara. Según la oposición, no es de recibo que en la convocatoria con más plazas de la historia se haya recortado en el número de tribunales, dificultando así un proceso que ya de por sí es estresante para los docentes.
La versión oficial y el camino que queda por delante

Por su parte, el consejero Víctor Marín ha salido al paso de las críticas defendiendo a capa y espada la profesionalidad de los tribunales. Desde la Administración se recuerda que este año se han introducido novedades para ayudar al opositor, como la posibilidad de elegir entre varios ejercicios prácticos o el uso de papel autocopiable para que cada uno pudiera llevarse su examen a casa. Además, insisten en que al ser una convocatoria eliminatoria, los resultados no se pueden comparar con los del año pasado, que fue un proceso extraordinario de estabilización.
Los afortunados que han pasado el corte no tienen mucho tiempo para celebraciones, ya que la segunda prueba comienza de inmediato. En esta fase tendrán que defender su programación didáctica y exponer una unidad de forma oral ante el tribunal. La nota final del concurso-oposición se calculará sumando los méritos (experiencia y formación), donde pueden sumar formación homologada para sumar méritos, que valen un tercio, y la nota de los exámenes, que cuenta los dos tercios restantes, con el objetivo de tener las listas definitivas de seleccionados listas para finales de julio.


La situación actual refleja una profunda división entre la visión de la administración y la realidad que viven los opositores en las aulas y academias. Mientras el Gobierno confía en que las plazas se cubrirán casi en su totalidad, la comunidad educativa insiste en que el altísimo número de suspensos es un síntoma de que algo no funciona en el engranaje del sistema. Sea como fuere, el proceso sigue su curso y las próximas semanas serán decisivas para determinar quiénes serán los nuevos maestros que se incorporen al sistema público de la Región de Murcia tras este intenso y polémico verano de oposiciones.




