Ecoflipping cuántico un espacio mutante. De espacio cochambroso a espacio vivo
Este proyecto es un ecoflipping cuántico que cambia de uso en función de ciertas combinaciones algorítmicas en el espacio-tiempo. Porque lo que hoy sirve para una cosa, mañana será otra, y porque en este universo cuántico cambiante tenemos que pensar en las miles de permutaciones y combinaciones posibles para los diversos usos que se le pueden atribuir a un espacio.
La ecofilosofía de mi madre
Mi madre siempre dice: “No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”. Y yo, con mi consciencia ecológica, prácticamente he dejado de hacer obra nueva para focalizarme a rehabilitaciones y reformas. Y ahora lo que yo digo, inspirada en mi madre, es:
“No es más eco el que más eco-construye, sino el que menos construye”.
Así que ahora mi misión es “Ecoflipar”. Convertir espacios cochambrosos en espacios vivos again, como un Flipping Houses, pero Eco: Ecoflipping.
Punto de partida: una pajarería abandonada
La adquisición del espacio fue casi mística, una corazonada o conexión con un inconsciente, un día de verano, en un intento de asesoría a una persona que quería consejo sobre cómo rentabilizar un dinero que acababa de recibir.
Le hablé, como profesional de la arquitectura, de las posibilidades de rentabilidad económica que da comprar un local, cambiarle de uso a vivienda, y alquilarlo o venderlo. Como tenía muchas cosas que hacer, abrí Idealista, ordené de menor a mayor en precio todos los locales de la Comunidad de Madrid y le envié el primero de la lista. Fuimos a verlo, pero cuando llegamos… ¡Oh, dios mío!. Un espacio cochambroso, un local abandonado por 25 años, antiguamente una pajarería, único local productivo en una urbanización de 585 viviendas, y rodeada por un río como si de la Isla de Saint Louis se tratara, con un baño al que se accedía con unos escalones porque no estaban al mismo nivel que el espacio y que, además, estaban abiertos, como meaderos de feria, a un patio-vertedero.
Esa persona se echó para atrás ante tal panorama. Pero una corazonada me dijo que yo lo debía adquirir, pero no como inversión financiera, sino para canalizar una evidente vocación de aprendizaje-servicio en cuestiones muy relacionadas con el ‘ecohabitar’: materiales regenerativos, diseño consciente, geobiología, neuroarquitectura y habitar consciente en una ecología profunda, a través del hacer. Además, siempre había soñado con un espacio taller para producir arte, experimentar con materiales, disfrutar del crear y compartirlo con el mundo, sin que tuvieran que entrar en mi casa, mi templo y mi hogar. Pero claro, estaba muy lejos de casa, y las noches productivas son mi especialidad como buena arquitecta. Así que empezó la tormenta de ideas sobre él.

Programa
¿Pero qué quieres que sea? ¿un laboratorio? ¿un taller creativo? ¿un centro de terapias? ¿un espacio espiritual? ¿un estudio de arquitectura? ¿o de pintura? ¿o un showroom de bioconstrucción? ¿o un Fab Lab? ¿o un biofablab? ¿o un local de asociación marciana para el desarrollo personal a través de la creatividad y la espiritualidad? ¿o una vivienda productiva tipo Loft? ¿un Loft-U, baby?
Y si pudiera ser… ¿TODO a la VEZ?
El Principio de Incertidumbre
Como buena acuariana, lo quiero TODO. Y A LA VEZ. Por eso me encanta la física cuántica.
El reto es que el local llegara a ser todo eso, y cualquier cosa, dependiendo por dónde soplara el aire en el futuro.
¿Cómo? Aplicando el Principio de Incertidumbre al diseño de espacios. Que cumpla con todo lo que es, y con lo que pueda llegar a ser. Que sea todo a la vez, cuánticamente, pero siempre ecológicamente consciente.
Batacazos y soluciones creativas
Desde esa filosofía Cuántica y un poco Zen, pero feliz con la ensalada mixta programática (y casi tropical) llega el choque con la realidad: comunidad de vecinos que obstaculiza, normativas municipales absurdas, plazos eternos y presupuestos que menguan…
Pero ahí entra en juego la creatividad ecoloca, que entre los problemas encuentra oportunidades.
La diferencia de niveles entre el suelo del local y el patio se resuelve dividiendo el espacio en dos zonas:
- Zona productiva-creativa
- Zona inspiradora-espiritual
Prácticamente dos zonas de las mismas dimensiones que se configuran aprovechando un muro medianero intermedio que dispone de dos grandes huecos de unos 2 x 2 metros que se dejan abiertos pero que pueden separarse mediante unas cortinas mostaza densas, haciendo a la vez de dispositivo de configuración espacial y ambiental, colaborando con la acústica del local, la ecología y la economía presupuestaria.


Materia viva: arquitectura con alma resucitada
En la Zona productiva-creativa, los materiales originales se dejan en su máxima expresión natural, con el suelo de terrazo de hace 70 años, y las paredes enyesadas, que dejan visibles las rozas como si fueran venas o cicatrices.
En la Zona inspiradora-espiritual, conectada ya a nivel con el tándem baño-patio tropical, se construye un suelo elevado mediante ladrillos recibidos con cemento de cal, sobre el que se apoyan tableros de OSB comprados de segunda mano, y que sirvieron de cajas de embalaje de máquinas industriales. Se despiezan estratégicamente para su aprovechamiento máximo, y con los retales, inventariados, se diseña la librería sobre el sofá amarillo, que es el capricho del lugar y el único mueble de primera mano (salvo la cocina, ejem).


El resto, todo se adquiere en plataformas de compraventa para dar una segunda vida, no solo a una arquitectura abandonada, sino a objetos desechados y muriendo de pena al fondo del almacén, revivir energías para crear un Alma-Zen productivo y cuántico: desde los azulejos hexagonales multitono del baño, hechos a mano y heredados de la bisabuela de alguien en Wallapop, pasando por termo, wc y fregadero, rechazados en obra nueva por ser muy grande, muy pequeño, o tener “motitas”. También la nevera, las ventanas y la bañera, todas de showrooms o segundas manos. Una bañera, por cierto, oculta en el suelo “técnico”, que también esconde tesoros como zonas de almacenaje y camas provisionales, para esas noches interminables de proyectos y creaciones cuánticas. Todo desde la flexibilidad y máximo aprovechamiento del espacio.
Oda escatolígica
El suelo de terrazo simplemente se limpia a conciencia, apreciando lo maravilloso que es que se caiga algo al suelo y no lo encuentres.
El suelo de madera se trata con un lasur natural y las paredes se pintan con una pintura ecológica blanca. Todas las elecciones de productos naturales y ecológicos, salvo una excepción: compramos un bote de una pintura de spray dorado que se utilizó para transmutar en algo áureo, la bajante de fecales comunitaria que atravesaba en mitad del local, para así, de nuevo, dar la vuelta a los problemas y convertirlos en oportunidades creativas. En lugar de ocultar, visibilizamos la bajante. Y además, cambiamos el pensamiento para reducir presupuesto: ahora cada vez que suena la cisterna y cae el agua, cierro los ojos y creo que son las cataratas del Niágara sonando por la ventana… Es mi pequeña ODA escatológica.

El baño patio: luz, agua y vida
Por fin, llegamos al espacio más luminoso y biofílico: el baño-patio. Un tándem de espacio lleno de luz y plantas, con un toque a playa, y una rebelión en el baño sin impunidad. Porque el agua limpia, purifica y es vida.
Así, del baño festivalero se toma una decisión: no queremos oír flatulencias, pero nos encanta miccionar en la naturaleza. Así que se unen visualmente baño y patio, que se transforma de vertedero a vergel, con plantas que nutran mi biofilia y, por qué no, una gran sombrilla para dar un aspecto tropical sin renunciar a la entrada de luz. Además, sirve para recoger las pinzas y demás objetos que caen del patio vecinal de forma controlada. Y también cumple con los requisitos vecinales de “no cerrar” el patio al ser un elemento móvil.

Tadelakt
Las plantas irán poco a poco invadiendo ese patio hasta convertirse en un vergel; y mientras, las paredes del patio se transforman a través del Tadelakt en un revestimiento resistente al agua, transpirable, pero impermeable. La técnica del tadelakt, utilizada ancestralmente en Marruecos se realiza con cal de Marrakech, bruñida con una piedra de alta dureza y una vez conseguido el acabado de “estuco”, se le confiere un aspecto brillante y una durabilidad máxima gracias a ser impregnado con un jabón potásico (jabón baladí o del país conseguido en Marruecos) que, con una reacción química, endurece e impermeabiliza. Pura magia.

La conciencia del valor del agua no solo está presente en el baño. También en la cocina, por ser el agua que bebemos. Un espacio ecológico no puede matar lentamente a sus habitantes. Y por eso no podía faltar un filtro de agua para beber agua libre de fenoles, hidrocarburos, microplásticos, metales pesados, plomo, residuos orgánicos, gracias a un pequeño filtro cerámico de carbón activo, plata y perlas reductoras de cal. No sé, pero ya solo de pensarlo, psicosomáticamente, ya me siento empoderada cada vez que bebo agua.

Epílogo cuántico: nace el Villalab
Tras esta hecatombe, dimos por terminada la obra, aun sin saber en qué acabará esta aventura cuántica.
El local, que llamábamos “cochi” por ser cochambroso pero con cariño, necesitaba bautizarse con otro nombre. Como no sabíamos, ni sabemos, qué va a ser, pero lo único que sabemos es que está en Villalba, finalmente le colocamos el cartel con la descripción más cuántica posible: VillaLAB. Hub Creativo. Porque en un LAB todo es posible.
Y así nació un espacio cuántico multifacético y productivo, ecoflipado, con talleres, charlas, conferencias, coworking, showroom o lo que sea que vaya ocurriendo aquí, porque seguro que irá mutando… cuánticamente.
Ángela Ruiz Plaza es Doctora Arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid, profesora en la Universidad Europea de Madrid, diseñadora. Ha creado el estudio ALMADEAR, junto con Paloma Sevilla, Arquitecta Técnica y Grado en Ingeniería de la edificación. En ALMADEAR se comparte el trabajo profesional de diseño conceptual e investigación con el trabajo y la experimentación en taller, uniendo las técnicas tradicionales al diseño contemporáneo, trabajando en la tecnoartesanía. https://ar-atelier.com/
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