Todo lo que debes saber sobre el examen MIR

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Dentro de apenas unos días, miles de médicos afrontarán el examen MIR 2026, la prueba que marca el acceso a la Formación Sanitaria Especializada (FSE) en España. La cita, que se ha consolidado como uno de los procesos selectivos más exigentes del sistema, llega este año con una combinación de novedades organizativas, récord de plazas y una inusual polémica por la gestión administrativa previa.

En paralelo al estudio intensivo del temario, los aspirantes se ven obligados a seguir muy de cerca un calendario cambiante y un proceso plagado de incidencias: retrasos en las listas de admitidos, problemas informáticos, dudas sobre los baremos académicos y quejas públicas de sindicatos, asociaciones de residentes y partidos políticos. Todo ello ha generado un clima de incertidumbre y tensión adicional en un examen que ya de por sí concentra años de preparación; por eso es clave dominar los simulacros durante las últimas semanas.

Para quienes se presenten este año, controlar al detalle el día, la hora y la sede se ha vuelto tan importante como dominar los simulacros. El ejercicio comenzará de forma simultánea en todo el territorio: a las 14:00 horas del sábado 24 de enero de 2026 en la península y Baleares, y a las 13:00 horas en Canarias. A esa hora se abrirán los paquetes precintados con los cuadernos de examen delante de los candidatos, y a partir de ese momento no se permitirá la entrada de ningún opositor al aula.

El Ministerio de Sanidad ha fijado el llamamiento y la identificación de los aspirantes media hora antes del inicio oficial. Es decir, a las 13:30 en la península y Baleares y a las 12:30 en Canarias, los tribunales de mesa comenzarán a comprobar la documentación y a ordenar el acceso a las aulas. Llegar con prisas puede salir caro, por lo que los especialistas recomiendan acudir a la sede con holgura de tiempo y evitar desplazamientos de última hora, recomendaciones que recogen los errores a evitar antes de un examen.

Los expertos en preparación MIR insisten en que conviene no organizar el viaje el mismo día del examen cuando hay que desplazarse a otra comunidad autónoma. Un margen amplio permite lidiar con incidencias de transporte, localizar con calma el edificio concreto donde se examina cada uno y minimizar una parte del estrés que ya de por sí acompaña a una prueba que condiciona el futuro profesional de los recién graduados, además de ayudar a aplicar técnicas sobre cómo controlar los nervios.

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Calendario oficial y fases clave del MIR 2026

El proceso selectivo del MIR 2026 arrancó meses atrás con la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la oferta de plazas, requisitos, tasas y sedes, paso que llegó a finales de agosto. El plazo de inscripción concluyó el 18 de septiembre, aunque la gestión posterior no ha seguido el ritmo habitual de convocatorias anteriores.

La lista provisional de admitidos y no admitidos se publicó con cerca de un mes de retraso respecto al calendario tradicional. En Medicina, el Ministerio de Sanidad registró 16.014 aspirantes admitidos y 1.518 excluidos, cifras que, sumadas al resto de titulaciones, elevan el total de candidatos a más de 34.000 personas para las pruebas FSE. La fase de subsanaciones se cerró el 2 de enero, dejando muy pocos días hábiles para revisar miles de expedientes.

En este contexto, la lista definitiva de admitidos, que en años anteriores se conocía con aproximadamente un mes de antelación al examen, se ha convertido en uno de los puntos más controvertidos de la convocatoria. Sanidad ha marcado el 15 de enero como fecha oficial para su publicación, sin descartar un adelanto si finalizan antes los trabajos técnicos, aunque diferentes colectivos han alertado de que los plazos son especialmente ajustados para un proceso de esta magnitud.

Tras la realización del examen, el Ministerio prevé publicar a comienzos de febrero la plantilla definitiva de respuestas y, a continuación, los resultados provisionales. Después del periodo de revisión y reclamaciones, se harán públicos las notas definitivas y el número de orden de cada aspirante, que servirán de base para la posterior elección de plaza.

La adjudicación de plazas MIR 2026 se desarrollará entre abril y mayo, mediante un sistema mixto que combina la elección electrónica con la opción presencial en Madrid para quienes lo prefieran. La incorporación a los distintos servicios hospitalarios y centros de salud se mantiene, salvo cambios de última hora, entre mayo y junio, siguiendo el esquema de años anteriores.

Plazas ofertadas y presión asistencial

La convocatoria FSE 2025-2026 incluye un total de 12.366 plazas para todas las titulaciones sanitarias que acceden mediante este sistema: Medicina (MIR), Enfermería (EIR), Farmacia (FIR), Psicología (PIR), Química (QIR), Biología (BIR) y Física (RFIR). Este volumen supone un aumento de 423 plazas respecto a la oferta previa, lo que representa alrededor de un 3,5 % de incremento y marca un nuevo máximo histórico en el sistema.

Por titulación, la distribución oficial se reparte de la siguiente manera: 9.276 plazas para Medicina, 2.279 para Enfermería, 362 para Farmacia, 280 para Psicología Clínica, 83 para Biología, 57 para Física —vinculadas a Radiofísica Hospitalaria— y 29 para Química. A pesar de tratarse de la cifra más elevada hasta la fecha, organizaciones profesionales y algunos partidos políticos consideran que el aumento es insuficiente para cubrir la demanda real de especialistas.

El debate es especialmente intenso en torno a Medicina de Familia y Comunitaria y a la Atención Primaria en general. Diversas estimaciones sitúan en torno a 4.500 las plazas de médicos de familia sin cubrir en el Sistema Nacional de Salud, una carencia que repercute en la accesibilidad a la asistencia, en las cargas de trabajo y en las condiciones laborales de los facultativos.

Desde la oposición se ha criticado que el aumento global de plazas no se haya traducido en una ampliación “considerable y adecuada” de las plazas MIR de Atención Primaria. En este punto, se ha subrayado que, pese a la falta de profesionales, el incremento para Medicina de Familia se ha cifrado en apenas unas pocas decenas de plazas adicionales, algo que distintos portavoces califican de respuesta limitada ante un problema estructural.

Al mismo tiempo, algunos testimonios de aspirantes apuntan a que, pese al desgaste que arrastra esta especialidad, muchos siguen planteándose optar a Medicina de Familia por el contacto continuado con el paciente y la variedad de la patología. La elección final, sin embargo, dependerá de la nota obtenida y del número de orden, especialmente en un contexto en el que la competencia por las especialidades más demandadas sigue siendo muy elevada.

Ciudades y sedes del examen MIR 2026

Otro de los cambios relevantes de esta convocatoria es la reducción del número de sedes de examen. El Ministerio ha pasado de 28 a 22 sedes, lo que implica la desaparición de Gerona, Ciudad Real y Vigo del mapa de localidades en las que se celebra la prueba. No obstante, se mantiene el criterio de que todas las comunidades autónomas dispongan al menos de una sede donde examinarse.

Las sedes se concentran en grandes campus universitarios y facultades, principalmente de Derecho, Economía, Ciencias y Medicina, distribuidas por toda España. Los aspirantes eligieron su ciudad de examen en el momento de presentar la solicitud, de modo que ya saben si deberán desplazarse a Albacete, Alicante, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Cáceres, Cádiz, Granada, Las Palmas, León, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona, Salamanca, Santa Cruz de Tenerife, Santander, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia, Valladolid o Zaragoza.

En Andalucía, por ejemplo, el examen se desarrollará en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz, en las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales y de Farmacia de la Universidad de Granada, así como en las Facultades de Ciencias y de Derecho de la Universidad de Málaga. En la Comunidad de Madrid, los opositores se repartirán entre las Facultades de Ciencias Políticas y Sociología, Geografía e Historia, Derecho, Educación, Informática y Psicología de la Universidad Complutense.

En Cataluña, la ciudad de referencia será Barcelona, con varios edificios de la Facultad de Derecho y de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona situados en la Avenida Diagonal. En el País Vasco, los candidatos se examinarán en las Facultades de Ciencia y Tecnología y de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco, ubicadas en el campus de Leioa (Vizcaya).

El listado de sedes se completa con, entre otras, el Edificio Melchor de Macanaz de la Universidad de Castilla-La Mancha en Albacete; el Aulario I del Campus de Alicante; la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Extremadura en Badajoz; el Pabellón de servicios centrales de la Escuela Politécnica de Cáceres; el Edificio de Ingeniería de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; la Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna en Santa Cruz de Tenerife; la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cantabria en Santander; el Aulario del Campus Esgueva de la Universidad de Valladolid; o el Edificio Guillem Cifre de Colonya de la Universitat de les Illes Balears, en Palma de Mallorca.

Cómo es el examen MIR y qué peso tiene el expediente

El formato del examen MIR 2026 mantiene la estructura de la convocatoria 2025-2026: un cuestionario tipo test de 200 preguntas, de las cuales 25 incorporan material gráfico, con cuatro opciones de respuesta y una sola válida en cada caso. A estas se añaden 10 preguntas de reserva, que se utilizan para sustituir a alguna de las principales en caso de anulación. Si quieres entender mejor su estructura, consulta cómo funciona el MIR: cómo funciona el MIR.

En cuanto a la ponderación, la nota del examen representa el 90 % de la puntuación final, mientras que el expediente académico aporta el 10 % restante. Ese porcentaje puede parecer menor, pero en la práctica es clave para desempatar entre candidatos con resultados similares, especialmente en especialidades muy demandadas y con un volumen alto de peticiones para un número limitado de plazas.

Precisamente, el cálculo del baremo académico se ha convertido en uno de los focos de preocupación este año. Diversos testimonios apuntan a que en las listas provisionales habría un volumen inusualmente alto de expedientes mal baremados, con un porcentaje de afectados que algunos colectivos sitúan en torno al 40 % de los admitidos, muy por encima del margen de error habitual en convocatorias previas. Mantener buenos hábitos de estudio resulta clave en estas circunstancias, por eso muchos recomiendan hábitos positivos en temporada de exámenes.

Según estas fuentes, varios aspirantes habrían aparecido con una media de expediente de aprobado raspado que no se corresponde con sus notas reales, lo que podría alterar significativamente la posición final en el ranking de elección de plaza. Academias y asociaciones de opositores sostienen que en años normales este tipo de errores afectan a un porcentaje mucho menor de candidatos, algo que este curso se habría disparado por cambios en la empresa encargada de gestionar las listas y en el sistema informático.

El Ministerio de Sanidad, por su parte, ha atribuido parte de los problemas a la implantación de un nuevo sistema de contratación y a la actualización de las herramientas informáticas de gestión, que habrían generado más incidencias técnicas de lo previsto. El departamento defiende que el objetivo prioritario en esta fase es garantizar la fiabilidad y exactitud de los datos, aunque ello haya supuesto un retraso en las fechas inicialmente contempladas.

Retrasos, errores y malestar entre los aspirantes

Más allá de los aspectos puramente académicos, el clima en torno al MIR 2026 está marcado por un fuerte malestar entre una parte de los candidatos. La preparación de esta prueba exige meses —cuando no años— de estudio continuado, y muchos opositores consideran que la incertidumbre administrativa añade una capa extra de presión a una etapa ya de por sí complicada. Por eso puede ser útil aplicar métodos para tener más eficiencia en los estudios.

Entre los factores más señalados destacan la publicación tardía de las listas provisionales, los fallos detectados en el baremo, las dificultades para acceder a la web del Ministerio durante el plazo de inscripción y la ausencia de información clara y continuada sobre algunos hitos del calendario. Varios aspirantes relatan que, al intentar contactar con la Administración para aclarar dudas, se han encontrado con respuestas escasas o poco concretas, algo que consideran poco acorde con la trascendencia de la convocatoria. Mantener rutinas como dormir bien ayuda a afrontar mejor estas situaciones.

Algunos candidatos describen la situación como una “histeria colectiva” en determinados momentos, especialmente cuando se llegó a especular con un posible retraso en la fecha del examen o cuando se modificaron sobre la marcha las referencias a los plazos de publicación de las listas definitivas. El hecho de que más de 40.000 aspirantes permanezcan pendientes de su situación administrativa a pocos días de la prueba ha alimentado la sensación de inseguridad.

También ha generado polémica la dimisión en bloque del comité encargado de redactar las preguntas del MIR, producida meses atrás como respuesta a desacuerdos relacionados, entre otros aspectos, con las retribuciones económicas —en torno a cinco euros por pregunta— y con la composición del grupo de trabajo. Este episodio abrió el debate sobre las condiciones en las que se diseña un examen clave para la carrera de miles de profesionales.

En este contexto, han circulado incluso rumores sobre el posible uso de herramientas de inteligencia artificial para la elaboración de las preguntas, algo que, por ahora, se ha quedado en el terreno de la especulación. No obstante, el mero hecho de que estas dudas hayan llegado al debate público refleja el grado de desconfianza que una parte de los implicados siente hacia la gestión de la convocatoria.

Críticas sindicales y presión política

La gestión del MIR 2026 tampoco ha pasado desapercibida para organizaciones sindicales, asociaciones profesionales y partidos políticos. Desde el Sindicato Médico Andaluz, por ejemplo, se ha hablado de un “caos organizativo” que estaría generando una situación de “incertidumbre y ansiedad” entre miles de aspirantes, y se ha señalado la existencia de retrasos injustificados, errores generalizados en el baremo y decisiones adoptadas antes de cerrar formalmente fases obligatorias del procedimiento.

La Asociación MIR España (AME) también ha mostrado su preocupación por lo ocurrido, destacando que los plazos fijados en la convocatoria y en el BOE no se han cumplido y subrayando el impacto que tiene este nivel de improvisación en personas que llevan su carrera académica y profesional orientada a este examen. Representantes de la asociación recuerdan que una parte importante de las críticas se centra en el hecho de que el MIR se repite cada año y, por tanto, los procedimientos deberían estar protocolizados y asentados.

Otras organizaciones como la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO han denunciado igualmente la “falta de previsión” y la “gestión improvisada” del proceso, advirtiendo de que la publicación tardía de los listados provisionales y el estrechamiento del margen para reclamar podrían vulnerar derechos de los aspirantes. Algunas entidades no descartan acudir a la vía legal si consideran que se ha quebrantado de manera relevante la normativa administrativa.

En el terreno político, el Partido Popular ha registrado una petición de comparecencia de la ministra de Sanidad en el Congreso para que explique los retrasos, los fallos en las listas y el cumplimiento —o no— de los plazos establecidos. Portavoces de la formación han calificado la situación de “desastre” y han mostrado su solidaridad con los profesionales que todavía no tienen claro si están admitidos a escasos días del examen.

El debate parlamentario se suma así a la discusión sobre la escasez de plazas ofertadas en algunas categorías. Desde la oposición se ha advertido de que, pese al incremento total de plazas, miles de médicos, psicólogos y enfermeras que superan el corte de admisión podrían quedarse sin plaza de formación especializada, lo que, a su juicio, agrava el problema de falta de profesionales en el Sistema Nacional de Salud.

Nueva “repesca” electrónica y otros cambios

Entre las novedades que sí han sido bien acogidas por una parte del sector destaca la puesta en marcha de una segunda ronda de adjudicación de plazas, conocida popularmente como “repesca”. Esta fase adicional se llevará a cabo exclusivamente por vía electrónica y permitirá reasignar las plazas que queden vacantes tras la primera adjudicación.

La medida, aprobada mediante Real Decreto, tiene como objetivo mejorar la eficiencia en el uso de las plazas formativas y optimizar la disponibilidad de profesionales sanitarios especializados. Durante la tramitación de esta reforma, el Ministerio de Sanidad mantuvo consultas con las comunidades autónomas, los consejos generales de las profesiones sanitarias y los órganos consultivos del SNS, con la idea de dotar al sistema de mayor flexibilidad y de evitar que queden plazas sin cubrir por motivos puramente procedimentales.

Otra modificación relevante de esta convocatoria es el adelanto del horario de inicio del ejercicio. El examen, que en otras ediciones comenzaba más tarde por la tarde, se adelanta en dos horas y pasa a celebrarse a las 14:00 (13:00 en Canarias). Este cambio obliga a ajustar la logística, tanto por parte de los tribunales como de los aspirantes, que tendrán que planificar con más precisión los desplazamientos y la organización de la jornada.

En paralelo, el Ministerio ha continuado con la implantación del sistema telemático de elección de plaza, que convivirá con la posibilidad de realizar el trámite de manera presencial en Madrid para quienes lo consideren oportuno o no dispongan de medios electrónicos adecuados. La intención oficial es avanzar hacia procedimientos más ágiles y homogéneos, aunque parte de los candidatos pide que se mantengan garantías suficientes para evitar problemas técnicos o errores de registro.

Todo ello se enmarca en un contexto más amplio de cambios normativos que afectan a las condiciones laborales de los residentes, incluido el debate sobre la actualización del Real Decreto que regula su relación contractual y la negociación del Estatuto Marco del personal estatutario. Estos procesos se desarrollan de forma paralela al MIR y también influyen en cómo perciben los aspirantes su futuro inmediato en el sistema sanitario.

Con el examen MIR 2026 ya fijado para el 24 de enero y un récord de plazas en juego, la convocatoria se presenta como una mezcla de oportunidad y tensión: por un lado, se incrementa la capacidad de formación de especialistas en un momento de fuerte necesidad asistencial; por otro, los retrasos, los fallos de gestión y el ruido político han generado un ambiente poco habitual en un proceso que tradicionalmente se caracterizaba por su formalidad y previsibilidad. En este escenario, para los futuros residentes la prioridad en las próximas jornadas será centrarse en el estudio, mantener la calma y llegar puntuales a su sede, sabiendo que del resultado de unas pocas horas de examen puede depender buena parte de su trayectoria profesional en los próximos años. Para ayudar en ese objetivo, conviene aplicar técnicas para afrontar los exámenes con éxito.

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