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Publicado por Emprendimiento en

Digitalización en la biblioteca universitaria

La digitalización en la biblioteca universitaria se ha convertido en una pieza clave para que el profesorado, el personal investigador y el estudiantado puedan acceder a la información de forma rápida, legal y desde cualquier lugar. Lo que antes exigía desplazarse físicamente a la hemeroteca o a los depósitos ahora puede resolverse con un par de clics, siempre que la biblioteca cuente con un sistema bien organizado y respetuoso con la normativa vigente.

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En este contexto, muchas bibliotecas de universidades españolas han apostado por servicios de digitalización a demanda, repositorios institucionales y bibliotecas digitales cooperativas que facilitan la consulta de fondos raros, patrimoniales o excluidos de préstamo. Todo ello se enmarca en un proceso más amplio de transformación digital, que no se limita a escanear documentos, sino que implica un cambio profundo en la forma en que se crea, conserva, difunde y utiliza el conocimiento en el entorno académico.

Qué significa digitalización en una biblioteca universitaria

La digitalización en el ámbito universitario no es solo “hacer un escaneo” de un documento en papel; implica la creación de reproducciones digitales controladas de artículos de revistas impresas y otros materiales que, por sus características, no pueden salir en préstamo ni fotocopiarse libremente. Este proceso permite que la comunidad universitaria acceda a contenidos que de otro modo estarían muy restringidos.

En muchas universidades, este servicio se orienta principalmente a artículos de publicaciones periódicas impresas que se encuentran en las distintas bibliotecas de campus. Es decir, si una revista está en la biblioteca de otro campus o en un depósito al que el estudiantado no puede acceder fácilmente, el servicio de digitalización actúa como “puente” para hacer llegar ese contenido al usuario, normalmente en formato PDF y por correo electrónico.

Es importante subrayar que en estos servicios no se admite, por norma general, la digitalización de capítulos de libros. El motivo es claro: la legislación sobre propiedad intelectual marca límites mucho más estrictos para la reproducción de monografías que para los artículos de revistas. Esto obliga a las bibliotecas a diseñar protocolos muy concretos sobre qué se puede y qué no se puede digitalizar.

En definitiva, cuando hablamos de digitalización en la biblioteca universitaria estamos hablando tanto de servicios bajo demanda para la comunidad académica como de proyectos de digitalización masiva de colecciones, que posteriormente se incorporan a bibliotecas digitales, repositorios institucionales o portales cooperativos de patrimonio documental.

Servicios de digitalización documental en bibliotecas universitariasServicios de digitalización documental en bibliotecas universitarias

Ejemplo de servicio de digitalización de artículos en bibliotecas universitarias

Muchas bibliotecas universitarias en España han desarrollado sistemas muy parecidos para gestionar las peticiones de digitalización. De forma general, se trata de un servicio dirigido al profesorado, personal bibliotecario y a determinados perfiles de estudiantado, sobre todo quienes cursan programas de Doctorado y Máster, dado que sus necesidades de investigación son más específicas y avanzadas.

Un rasgo común es que el número de solicitudes activas por persona suele estar limitado. Por ejemplo, se fija un máximo de dos peticiones en curso por usuario. Esto significa que, hasta que no se completan y entregan las solicitudes anteriores, el sistema no permite hacer nuevas. Esta restricción tiene sentido: evita la saturación del servicio, reparte los recursos y garantiza que el personal de la biblioteca pueda atender adecuadamente a toda la comunidad universitaria.

El procedimiento habitual para solicitar la digitalización pasa por el catálogo en línea de la biblioteca. El usuario debe iniciar sesión en su cuenta personal (por ejemplo, en un entorno tipo “Mi Cuenta” dentro del catálogo Fama u otro sistema integrado de gestión bibliotecaria), localizar la obra deseada y, solo si el registro muestra la opción de “Digitalización”, podrá lanzar la petición de forma telemática.

Las bibliotecas excluyen de este servicio las obras que ya disponen de versión digital o de algún ejemplar prestable en sala. Si la universidad tiene acceso a una base de datos electrónica que incluye esa revista en formato digital, o si hay ejemplares disponibles para préstamo normal, lo lógico es que se redirija al usuario a esos recursos en lugar de generar una copia adicional. En esos casos, por ejemplo, conviene comprobar si existe una versión digital accesible.

Una vez aceptadas las condiciones legales de reproducción, el personal de la biblioteca gestiona la solicitud, realiza el escaneo del artículo respetando los límites de la normativa y, finalmente, envía el documento por correo electrónico al solicitante. Este proceso suele completarse en un plazo relativamente corto, pero dependerá de la carga de trabajo, de la accesibilidad de los fondos y de los recursos disponibles en cada centro.

Marco legal: propiedad intelectual y protección de datos

Todo servicio de digitalización universitaria está fuertemente condicionado por la Ley de Propiedad Intelectual y por la normativa de protección de datos. La biblioteca no puede, bajo ningún concepto, funcionar como una “fotocopiadora ilimitada” de materiales sujetos a derechos de autor; de lo contrario, se expondría a sanciones y vulneraría los derechos de las personas creadoras y editoriales.

En cuanto a la propiedad intelectual, uno de los principios más repetidos es que no se puede reproducir más de un 10% de la obra, o bien un capítulo completo en el caso de libros, o un artículo en el caso de revistas. Para los servicios universitarios de digitalización, esto se traduce en que se atienden peticiones de artículos de revistas impresas o, en el mejor de los casos, de partes muy restringidas de otros materiales, siempre que se respete ese umbral cuantitativo.

Además, el uso de esas copias debe estar limitado a fines docentes o de investigación. Es decir, las reproducciones digitales que suministra la biblioteca se justifican porque el personal docente, el estudiantado de posgrado o las personas investigadoras necesitan esos materiales para preparar clases, realizar trabajos académicos, escribir tesis o desarrollar proyectos de investigación. Cualquier uso ajeno a ese marco (por ejemplo, con fines comerciales) quedaría fuera de las condiciones aceptadas.

Otro aspecto clave es que el servicio solo genera copias para uso privado de la persona que hace la solicitud. La idea es que el archivo digital se use como material de estudio personal, sin redistribuirlo masivamente ni hacerlo público en internet. Esto forma parte tanto de las obligaciones legales como del compromiso ético de la comunidad académica con el respeto a la creación intelectual.

Por otro lado, la protección de datos personales también entra en juego. Las bibliotecas universitarias manejan datos de identificación (nombre, correo institucional, número de usuario) y de comportamiento (qué documentos se solicitan, cuándo y desde dónde). Es imprescindible que estos servicios se gestionen bajo políticas claras de privacidad, con acceso restringido a la información y siguiendo las directrices de la universidad en materia de seguridad informática y cumplimiento normativo.

Transformación digital en bibliotecas universitariasTransformación digital en bibliotecas universitarias

Transformación digital más allá del escáner

La digitalización de documentos es solo una parte de un proceso más amplio: la transformación digital de las bibliotecas. Este concepto se refiere al cambio profundo que se produce cuando las tecnologías digitales atraviesan todas las funciones y servicios de la biblioteca universitaria, desde la gestión interna hasta la interacción con las personas usuarias.

Podemos considerar la transformación digital como una etapa avanzada de la adopción tecnológica: tras introducir herramientas digitales y formar al personal y al estudiantado en alfabetización digital, llega el momento de repensar procesos, servicios y estrategias. Ya no se trata únicamente de tener un catálogo en línea o un escáner de alta resolución, sino de integrar la biblioteca en un ecosistema digital más amplio.

En este escenario, las y los profesionales de la información pasan de ser vistos como meros “gestores de libros” a convertirse en mediadores del conocimiento, capaces de seleccionar recursos electrónicos, diseñar servicios personalizados, asesorar en temas de derechos de autor, gestionar datos de investigación o apoyar la ciencia abierta. La transformación digital abre puertas a nuevos perfiles, competencias y responsabilidades dentro de las bibliotecas universitarias.

Además, esta transformación afecta a cómo se concibe el patrimonio bibliográfico y documental. Las colecciones ya no son solo estanterías físicas; ahora incluyen repositorios digitales, bibliotecas virtuales y bases de datos que amplían enormemente el alcance y la visibilidad de los fondos, permitiendo que cualquier persona con conexión a internet pueda explorar materiales que antes estaban escondidos en depósitos o salas especiales.

En paralelo, la transformación digital de las bibliotecas universitarias se alinea con tendencias globales como la ciencia abierta, el acceso abierto a publicaciones científicas, la preservación digital a largo plazo o la interoperabilidad entre sistemas. Todo ello coloca a la biblioteca en una posición estratégica dentro de la universidad, como nodo central del ecosistema de información y conocimiento.

Bibliotecas digitales y repositorios en el entorno universitario español

En España se han desarrollado diversos proyectos que ejemplifican cómo la digitalización y la transformación digital se concretan en bibliotecas digitales y portales cooperativos. Muchos de estos recursos son esenciales para el trabajo universitario, ya que ofrecen acceso libre a documentos que, por su antigüedad, rareza o valor patrimonial, serían difíciles de consultar de otro modo.

Un primer referente es Hispana, un portal que actúa como directorio y recolector de recursos digitales. Entre sus colecciones se incluyen los repositorios institucionales de las universidades españolas y las bibliotecas digitales de las Comunidades Autónomas. Para el entorno universitario, Hispana funciona como puerta de entrada a una gran cantidad de materiales digitalizados dispersos por diferentes instituciones.

Otro ejemplo clave es la Biblioteca Digital Hispánica, la biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de España. A través de este recurso se accede de forma libre y gratuita a miles de documentos digitalizados: libros impresos entre los siglos XV y XIX, manuscritos, dibujos, grabados, folletos, carteles, fotografías, mapas, atlas, partituras, prensa histórica y grabaciones sonoras. Para las universidades, disponer de este tipo de colección a un clic supone un salto cualitativo enorme en docencia e investigación.

La Biblioteca Virtual de Patrimonio Bibliográfico es otro proyecto de gran interés. Se trata de una iniciativa cooperativa del Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas cuyo objetivo es difundir, en forma de facsímiles digitales, colecciones de manuscritos y libros impresos que forman parte del Patrimonio Histórico Español. Gracias a este portal, fondos que por su fragilidad o rareza apenas podían consultarse en sala ahora están disponibles sin restricciones geográficas.

También destaca la Biblioteca Digital de la Real Academia de la Historia, que impulsa la creación de repositorios y recursos digitales siguiendo criterios normalizados. Su finalidad es facilitar un acceso común a las amplias colecciones que integran el Patrimonio Bibliográfico Español, aumentando al máximo la visibilidad de estos fondos y facilitando que el estudiantado y el personal investigador puedan incorporarlos a sus trabajos.

Finalmente, la Memoria Digital de Canarias ejemplifica muy bien la idea de portal temático. Se trata de un recurso dedicado al patrimonio documental canario, que proporciona acceso libre a documentación de o sobre Canarias en formato facsímil, mostrando siempre los documentos completos. Para investigadoras e investigadores centrados en ese ámbito geográfico o temático, es una fuente imprescindible de información.

Papel de las bibliotecas universitarias en la preservación y el acceso abierto

Más allá de ofrecer servicios de digitalización a demanda, las bibliotecas universitarias desempeñan un papel crucial en la preservación digital y el acceso abierto al conocimiento. La digitalización de colecciones históricas, tesis doctorales, revistas universitarias y otros materiales académicos permite que esos contenidos permanezcan accesibles en el tiempo, incluso si los soportes físicos se deterioran. En este ámbito, el acceso abierto es una herramienta clave para ampliar la visibilidad del patrimonio y la investigación.

La preservación implica mucho más que escanear: requiere planificación a largo plazo, elección de formatos adecuados, copias de seguridad distribuidas, políticas de migración y sistemas que garanticen la integridad y autenticidad de los documentos digitales. Las bibliotecas universitarias, en colaboración con servicios informáticos y unidades de investigación, suelen liderar estos procesos dentro de sus instituciones.

En el terreno del acceso abierto, las bibliotecas son motor de creación y consolidación de repositorios institucionales donde se archivan artículos científicos, trabajos fin de grado y máster, tesis y otros productos de la actividad investigadora. Estos repositorios suelen ser cosechados por agregadores nacionales e internacionales (como Hispana o Europeana), lo que multiplica la visibilidad del trabajo académico que se realiza en las universidades.

Además, las personas profesionales de las bibliotecas ofrecen asesoramiento sobre dónde y cómo depositar publicaciones en abierto, qué licencias de uso son más adecuadas (por ejemplo, las licencias Creative Commons), y cómo compatibilizar las políticas de las editoriales con los mandatos de acceso abierto de las agencias financiadoras de la investigación.

La conjunción de todos estos elementos hace que la biblioteca universitaria sea un espacio donde confluyen la preservación del patrimonio, la difusión del conocimiento contemporáneo y el respeto a los derechos de autor, dentro de una estrategia global de transformación digital del ecosistema académico que beneficia al conjunto de la comunidad académica y a la sociedad.

El avance de la digitalización en las bibliotecas universitarias ha ido de la mano de normas claras sobre qué se puede reproducir, de servicios a medida para PDI y estudiantado de posgrado, y de grandes proyectos cooperativos como Hispana, la Biblioteca Digital Hispánica, la Biblioteca Virtual de Patrimonio Bibliográfico, la Biblioteca Digital de la Real Academia de la Historia o la Memoria Digital de Canarias. Todo ello demuestra que las bibliotecas no se han quedado ancladas en el papel, sino que han asumido un rol activo en la transformación digital del ecosistema académico, garantizando un acceso más amplio, legal y sostenible a la información que sustenta la docencia, la investigación y la preservación del patrimonio documental.


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