Disgrafia y trastorno de la escritura en niños: causas, síntomas y apoyos

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Niño escribiendo

En materia de deficiencias estudiantiles, la verdad es que podríamos estar durante semanas hablando de diferentes tipos de inconvenientes. No obstante, vamos a centrar en uno en concreto, conocido como la disgrafia. Es posible que su nombre no os suene (no es muy conocido en nuestro país), pero no por ello deja de ser un problema muy importante, y que nos afecta más de lo que parece.

Concretamente, la disgrafia es un trastorno de la escritura que hace que tanto el contenido como la forma se vean afectados. Normalmente la tienen niños con problemas neurológicos, afectivos o sociales, entre otros. De hecho, hay varios síntomas que nos ayudarán a detectar a aquellas personas que tienen este problemas, dando el primer paso para que podamos solucionarlo.

¿Qué es la disgrafia y cómo se diferencia de otros trastornos de la escritura?

Trastorno de la escritura en niñosTrastorno de la escritura en niños

La disgrafia es una dificultad específica relacionada con el acto físico de escribir. Afecta tanto a la caligrafía (forma de las letras, tamaño, espaciado) como al proceso motor de mover la mano y el brazo para plasmar el lenguaje en el papel o en un teclado. No tiene que ver con la pereza ni con la falta de inteligencia: se trata de un trastorno del aprendizaje de base neurológica que puede aparecer en niños con un desarrollo intelectual completamente normal.

Conviene diferenciarla de otros retos relacionados con la escritura:

  • Trastorno de la expresión escrita: la dificultad principal está en organizar las ideas, estructurar textos, usar la gramática y la puntuación. El niño puede saber escribir las letras pero le cuesta muchísimo convertir sus ideas en textos claros y ordenados.
  • Disortografía: el problema se centra en la ortografía, uso de tildes, signos de puntuación y reglas para escribir correctamente, incluso cuando no hay dificultad motora al formar las letras.
  • Dislexia: afecta sobre todo a la lectura, pero a menudo se acompaña de errores en escritura y ortografía, sin que necesariamente exista una alteración importante en la motricidad fina como en la disgrafia.

Además, se suelen distinguir dos tipos principales de disgrafia:

  • Disgrafia evolutiva: aparece durante el proceso de aprendizaje de la escritura, normalmente en los primeros cursos de primaria.
  • Disgrafia adquirida: surge por causas ajenas al aprendizaje, como lesiones cerebrales u otros daños neurológicos que antes no existían.

Señales y síntomas de la disgrafia en niños

Niños practicando caligrafíaNiños practicando caligrafía

En primer lugar, tenemos que saber que, si se adopta una postura incorrecta o mala, también se podría escribir mal. En otras palabras, si sujetamos los lápices de una forma no adecuada, también es posible que la escritura no sea todo lo correcta que desearíamos. Por otra parte, también debemos tener en cuenta que hay veces en las que los niños escriben con letras muy grandes, inclinadas, en «cursiva», etc. Esto nos podría indicar la presencia de la enfermedad.

Más allá de la mala letra, la disgrafia suele acompañarse de un conjunto de dificultades observables en diferentes áreas:

  • Dificultades visoespaciales: problemas para organizar las palabras de izquierda a derecha, respetar márgenes y renglones, mantener un tamaño regular de letras o dejar el espacio adecuado entre palabras.
  • Dificultades de motricidad fina: torpeza para sujetar correctamente el lápiz, alternancia de trazos muy fuertes y muy suaves, quejas de dolor o cansancio en la mano, problemas para recortar, abrochar botones o atarse los cordones.
  • Errores de escritura a mano: mezcla de mayúsculas y minúsculas en la misma palabra, combinación de script e imprenta, omisión o sustitución de letras incluso al copiar, tachaduras frecuentes y muchos borrados.
  • Problemas de organización del lenguaje escrito: dificultad para contar una historia por escrito, frases muy simples o confusas, textos que comienzan por la mitad o que dejan fuera información fundamental.
  • Ortografía y gramática inestables: errores constantes en signos de puntuación, mayúsculas al inicio de oración, tildes, uso de tiempos verbales y concordancia entre sustantivo y verbo.

También es frecuente que el niño:

  • Escriba con lentitud excesiva o, por el contrario, con demasiada prisa, dejando el texto lleno de errores.
  • Evite tareas escritas, ponga excusas o diga que no sabe qué escribir.
  • Se quede mucho tiempo mirando el papel sin empezar o termine las tareas de escritura muy rápido para quitárselas de encima.

Causas de la disgrafia y trastornos asociados

Ejercicios de caligrafíaEjercicios de caligrafía

Las causas de la disgrafia pueden ser variadas y combinar tanto factores neurológicos como motores y emocionales. Entre las más frecuentes se describen:

  • Factores genéticos: en algunos casos, si uno de los progenitores ha tenido dificultades de escritura, el niño puede heredar cierta vulnerabilidad.
  • Alteraciones neurológicas: diferencias en el procesamiento cerebral implicado en la coordinación visomotora, la planificación motora y las funciones ejecutivas.
  • Problemas psicomotrices: dificultades en la grafomotricidad (tono muscular, coordinación ojo-mano, percepción visual, esquema corporal y concepto espacial) que impiden un control fino del movimiento al escribir.
  • Ambidestreza forzada: algunos niños zurdos a los que se les obliga a escribir con la mano derecha pueden desarrollar patrones de escritura muy ineficaces que favorecen la aparición de disgrafia.

La disgrafia suele coexistir con otros trastornos del aprendizaje o del neurodesarrollo, como:

  • Dislexia, con dificultades importantes en lectura.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que afecta a la atención sostenida, la impulsividad y la planificación.
  • Trastorno de la expresión escrita, cuando además de la parte motora hay grandes dificultades para estructurar textos.

Es importante recalcar que no es un problema de inteligencia ni de vaguería. Etiquetar al niño como «desordenado», «descuidado» o «vago» solo incrementa su ansiedad y frustración, y puede empeorar el cuadro emocional asociado.

Evaluación y diagnóstico del trastorno de la escritura en niños

Cuadernos de caligrafía infantilesCuadernos de caligrafía infantiles

Si queréis descubrir si, de verdad, los niños tienen disgrafia, lo mejor sería que un especialista les echara un vistazo. Hay muchos aspectos que comprobar y que, evidentemente, nosotros no podremos detectar. La única manera fiable de saber si existe un trastorno específico del aprendizaje con impedimento en la escritura es realizar una evaluación completa.

La valoración puede llevarse a cabo a través de la escuela (servicios de orientación, equipos psicopedagógicos) o de forma privada mediante psicólogos, neuropsicólogos, logopedas o terapeutas ocupacionales especializados. Suele incluir:

  • Pruebas estandarizadas de escritura a mano y expresión escrita.
  • Evaluación de motricidad fina, coordinación visomotora y grafomotricidad.
  • Análisis de ortografía, gramática, organización del texto y velocidad de escritura.
  • Exploración de otras áreas del aprendizaje (lectura, atención, funciones ejecutivas) para detectar trastornos asociados.

También es necesario descartar que los errores se deban únicamente a desconocimiento de las reglas ortográficas, problemas de audición o lenguaje oral, falta de escolarización adecuada o discapacidad intelectual. El diagnóstico adecuado permitirá diseñar un plan de intervención personalizado y, en el caso de estudiantes, acceder a adaptaciones escolares para que puedan demostrar sus capacidades sin que la escritura sea un obstáculo desproporcionado.

Tratamiento, apoyos y ejercicios para mejorar la escritura

Niños en clase de escrituraNiños en clase de escritura

De todas formas, con un poco de educación podríamos llegar a poder solucionar este problema. No os preocupéis, afortunadamente hay solución para todo. Aunque la disgrafia sea un trastorno de base neurológica y no «desaparezca» por arte de magia, una intervención temprana y continuada consigue grandes mejoras en la legibilidad, la velocidad y el confort al escribir.

Los enfoques más habituales incluyen:

  • Terapia ocupacional: trabaja la motricidad fina, la planificación motora y la postura. Es una de las principales ayudas para niños con disgrafia.
  • Apoyo psicopedagógico: ejercicios específicos de trazado, grafomotricidad y escritura, así como estrategias para planificar y revisar textos.
  • Adaptaciones escolares: más tiempo para tareas y exámenes escritos, posibilidad de responder de forma oral, dividir las tareas de escritura en pasos pequeños, usar organizadores gráficos y permitir el uso de tecnología (teclado, programas de dictado por voz, correctores ortográficos y gramaticales).
  • Apoyo emocional: ayudar al niño a mantener una mentalidad de crecimiento, reforzar sus progresos y trabajar su autoestima para que no se sienta «menos capaz» que sus compañeros.

En casa, las familias pueden:

  • Practicar la escritura de letras de forma lúdica (en arena, espuma de afeitar, aire, pizarra).
  • Hacer actividades de motricidad fina (plastilina, recortar, ensartar cuentas, juegos de construcción pequeños).
  • Introducir poco a poco el uso del teclado o programas de escritura asistida para que el niño pueda expresarse mejor sin tanta carga motora.
  • Fomentar la lectura compartida y hablar sobre historias, para enriquecer el lenguaje y las ideas que luego llevarán al papel.

Con el acompañamiento adecuado de profesionales, escuela y familia, la mayoría de los niños con trastorno de la escritura logran desarrollar una forma de escribir suficientemente eficaz y encuentran estrategias para mostrar todo su potencial académico sin que la disgrafia marque negativamente su trayectoria.

Comprender qué es la disgrafia, cómo se manifiesta y qué apoyos existen permite detectar a tiempo las dificultades de escritura en los niños y ofrecerles recursos concretos para que escribir deje de ser un motivo de frustración y se convierta en una herramienta de aprendizaje más accesible y motivadora para ellos.


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