Casi 6.000 médicos se quedarán sin plaza MIR pese a la falta de especialistas

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El último proceso de adjudicación de plazas de Formación Sanitaria Especializada ha dejado al descubierto un desajuste muy acusado entre el número de médicos que aprueban el examen MIR y las plazas realmente disponibles para formarse como especialistas en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Pese a haber superado la prueba, miles de aspirantes se quedarán a las puertas de la residencia.

Según los datos difundidos por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), en esta convocatoria unos 15.084 médicos participarán en la elección de tan solo 9.276 plazas MIR, pese a los incrementos anunciados. O lo que es lo mismo: cerca de 6.000 facultativos, prácticamente una promoción completa, no podrán continuar de momento con su formación especializada en España.

Un proceso con miles de aspirantes y un cupo de plazas limitado

El procedimiento de adjudicación de plazas de Formación Sanitaria Especializada 2025-2026 arranca, según la convocatoria MIR, con más de 15.000 médicos que ya han superado el examen y compiten por un número de plazas claramente insuficiente para absorber toda la demanda. El proceso se prolongará varias semanas, en turnos de mañana y tarde, hasta completar el reparto de las plazas ofertadas.

En lo que respecta a Medicina, el Ministerio de Sanidad ha puesto sobre la mesa 9.276 plazas para médicos internos residentes, mientras que 15.084 candidatos están en disposición de optar a ellas, según la oferta de plazas. Las cuentas son sencillas: prácticamente cuatro de cada diez aspirantes se quedarán sin plaza y tendrán que esperar a futuras convocatorias, buscar alternativas en el extranjero o replantearse su trayectoria profesional.

Este escenario se produce además en un contexto en el que la sanidad pública arrastra un déficit estructural de profesionales, con plantillas envejecidas, sobrecarga asistencial y listas de espera en aumento. Desde CSIF insisten en que no se trata de un problema puntual, sino de un desequilibrio que se repite año tras año y que, según alertan, se agrava con cada nueva convocatoria.

El sindicato recalca que, pese a los incrementos anunciados en los últimos años, la oferta de plazas no se aproxima a las necesidades reales del SNS. A su juicio, se ha creado un auténtico “cuello de botella” en el acceso a la especialización, que condiciona el futuro de miles de médicos jóvenes y deja sin respuesta muchas vacantes asistenciales.

Medicina Familiar y Comunitaria, epicentro del desajuste

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Dentro de la oferta MIR, la especialidad con más vacantes es Medicina Familiar y Comunitaria, el pilar de la Atención Primaria. Para esta área se han convocado en torno a 2.544 plazas, apenas unas decenas más que el año anterior (en torno a 30-36 plazas adicionales, según las distintas notas informativas recogidas por CSIF).

El sindicato considera que ese incremento es claramente insuficiente si se compara con la presión que soportan los centros de salud, donde se encadenan demoras en las citas, agendas saturadas y un aumento sostenido de la carga burocrática. Recuerdan, además, que un 28% de los médicos de Atención Primaria tiene entre 60 y 65 años, es decir, está a las puertas de la jubilación.

En este escenario, CSIF insiste en que haría falta un aumento mucho más ambicioso del número de plazas de Medicina de Familia y una planificación a medio y largo plazo que tenga en cuenta el relevo generacional. De lo contrario, advierten, el déficit de médicos de cabecera seguirá creciendo y las dificultades para encontrar sustitutos se multiplicarán, especialmente en zonas rurales y áreas de difícil cobertura.

La organización sindical enlaza esta falta de plazas con el riesgo de deterioro progresivo de la calidad asistencial. Al haber menos residentes de los necesarios en especialidades clave como Medicina de Familia, se complica cubrir turnos, guardias y reforzar consultas, lo que repercute directamente en el tiempo de atención al paciente y en la accesibilidad al sistema.

La nueva especialidad de Urgencias llega con pocas plazas

La convocatoria MIR de este año incluye como novedad la incorporación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias dentro de la formación reglada. Para esta nueva vía de formación se han habilitado 82 plazas, una cifra que CSIF califica igualmente de “claramente insuficiente”.

El sindicato subraya que el área de Urgencias arrastra desde hace años una fuerte sobrecarga asistencial, con guardias intensas y plantillas ajustadas, y entiende que el número de plazas ofertadas no guarda proporción con la importancia estratégica de este servicio dentro del SNS. Según recalcan, la creación de la especialidad es un paso adelante, pero se ha quedado corta en volumen.

Desde la organización sindical se reclama que se acelere la acreditación de nuevas unidades docentes en hospitales de todo el país, tanto para Urgencias como para Medicina Familiar y Comunitaria. Solo así, argumentan, se podrá ampliar el cupo de residentes en las próximas convocatorias y aliviar la presión que sufren estos servicios.

En paralelo, CSIF pide que se reconozca de forma homogénea en todas las comunidades autónomas la labor de los tutores de residentes, tanto en términos retributivos como de tiempo de dedicación. Consideran que sin ese reconocimiento resulta difícil consolidar equipos docentes estables y garantizar una formación de calidad para los nuevos especialistas.

Falta de plazas también en Enfermería y un SNS en retroceso

Aunque el foco mediático se centra en los casi 6.000 médicos que se quedarán sin plaza MIR, el problema se repite en otras categorías de la Formación Sanitaria Especializada, especialmente en Enfermería. Los datos difundidos por CSIF apuntan a que solo se han convocado 2.278 plazas EIR frente a 8.741 aspirantes que han superado el examen, según las listas definitivas.

Eso significa que casi 6.500 enfermeros y enfermeras se quedarán sin plaza de especialización, pese a la necesidad reconocida de reforzar las plantillas de Enfermería en hospitales, centros de salud y dispositivos comunitarios. El sindicato subraya que, una vez que estos profesionales completan sus especialidades, a menudo se encuentran también con un número muy limitado de plazas estables en el SNS.

Las cifras globales sobre empleo sanitario tampoco invitan al optimismo. De acuerdo con los datos de la Seguridad Social citados por CSIF, la sanidad española habría perdido alrededor de 34.500 empleos netos entre agosto de 2025 y marzo de 2026. Todo ello, en un momento en el que la demanda asistencial no deja de crecer y en el que se avecina una ola de jubilaciones significativa.

En este contexto, la organización sindical habla abiertamente de un déficit estructural de profesionales en varias especialidades médicas y de Enfermería. Aseguran que este déficit explica muchos de los problemas actuales del sistema: desde la sobrecarga de trabajo que describen los facultativos y enfermeras hasta el incremento de las listas de espera y las demoras en la atención.

Críticas a la planificación sanitaria y fuga de profesionales

Buena parte de las críticas de CSIF se dirigen a lo que consideran una “pésima” planificación de recursos humanos en sanidad durante las últimas décadas. A su juicio, las decisiones tomadas en materia de plazas de formación, contratación y carrera profesional no han tenido en cuenta el envejecimiento de las plantillas ni la evolución de las necesidades asistenciales.

El sindicato advierte de que la combinación de pocas plazas de acceso a la especialización, condiciones laborales tensas y retribuciones poco competitivas está empujando a muchos profesionales a buscar alternativas fuera del SNS. Entre las salidas más habituales figuran otros países de la Unión Europea, comunidades autónomas con mejores condiciones o el salto a la sanidad privada.

Este flujo constante de facultativos y enfermeras que abandonan la sanidad pública añade presión a un sistema ya de por sí tensionado. Con menos personal en plantilla, se multiplican los turnos, las guardias y las horas extra, lo que a su vez alimenta la sensación de desgaste y desmotivación entre quienes permanecen en el SNS, generando un círculo difícil de romper.

CSIF alerta también de que, sin cambios de calado, el desequilibrio entre oferta y demanda de plazas MIR y EIR puede seguir ampliándose en los próximos años. El sindicato teme que cada convocatoria deje fuera a un número mayor de profesionales formados, mientras la asistencia diaria continúa dependiendo de plantillas reducidas y envejecidas.

Las principales reivindicaciones de CSIF

Ante este panorama, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios plantea un paquete de medidas para reorientar la política de recursos humanos sanitarios. En primer lugar, reclama al Gobierno la puesta en marcha de una verdadera política de demografía sanitaria, que permita ajustar la oferta de plazas de FSE a las necesidades presentes y futuras del sistema.

El sindicato exige también incrementar de forma inmediata las acreditaciones de unidades docentes para Medicina Familiar y Comunitaria y para la nueva especialidad de Urgencias y Emergencias. El objetivo es poder ampliar de manera sostenida el número de residentes, especialmente en aquellas áreas consideradas deficitarias como Medicina de Familia, Pediatría o Enfermería.

Otra de las peticiones recurrentes se refiere a la mejora de las condiciones laborales y formativas de los residentes. CSIF reclama que se vincule la jornada laboral a objetivos docentes reales, evitando que los MIR y EIR se utilicen para cubrir carencias estructurales de plantilla. También pide compensación económica o en tiempo por las horas extra y las guardias, y una supervisión adecuada para evitar situaciones clínicas no tuteladas.

Junto a ello, la organización insiste en el reconocimiento retributivo y profesional de la tutorización en todas las comunidades autónomas. Consideran que sin incentivos claros para los tutores resulta más complicado atraer y retener especialistas dispuestos a asumir esa tarea, clave para la calidad de la formación sanitaria especializada.

Finalmente, CSIF reclama que se impulsen especialidades pendientes de desarrollo, como la de Enfermería Médico-Quirúrgica, y que se revisen de forma integral las plantillas de los distintos niveles asistenciales. Su planteamiento pasa por vincular las decisiones de oferta de plazas MIR y EIR a un análisis realista de las necesidades del SNS, y no solo a los límites presupuestarios de cada ejercicio.

Con todo este trasfondo, el arranque del nuevo proceso MIR deja una imagen clara: miles de médicos y enfermeros que han superado sus exámenes se quedarán sin plaza de especialidad, mientras el sistema sanitario continúa denunciando falta de personal y exceso de carga asistencial. La distancia entre lo que el SNS necesita y lo que se oferta cada año en la Formación Sanitaria Especializada se ha convertido en uno de los grandes debates pendientes de la sanidad española.

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