Casa Cala Murada – Arquitectura descarbonizada frente al Mediterráneo

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El proyecto de esta vivienda unifamiliar aislada en Cala Murada, Mallorca, es el fiel reflejo de la misión de ARQUIMA: edificar reduciendo el impacto ambiental del sector y demostrando que la tecnología más avanzada, la sostenibilidad real (tanto en impactos ambientales, sociales y económica) y la arquitectura local pueden ir de la mano.

Este proyecto nace de una premisa bien sencilla, pero a la vez ambiciosa. Repensar el modo en el que construimos, en un contexto en el que el sector de la edificación es el responsable del 40 % de las emisiones globales de CO₂. Casi nada.

Edificar una vivienda unifamiliar, de por sí, como tipología constructiva, tiene más impacto que otras, más densas y urbanas y menos dependientes del vehículo privado, y tiene que lograr reducir al máximo los impactos de su simple existencia. Y eso lo hacemos a través de los materiales y de la eficiencia que logra la construcción a diferentes niveles: energético, gestión de residuos, ambiental y económico.

No se trata únicamente de diseñar con criterios de eficiencia energética, algo que en muchas ocasiones se confunde con sostenibilidad cuando solamente representa una pequeña parte del diseño; se trata de transformar los procesos de producción y montaje desde su raíz, aplicando una lógica industrializada que garantiza precisión, control, menor usos de materiales, entre otros aspectos.

Sostenibilidad total como punto de partida

Como todo proyecto que elaboramos, desde el inicio este proyecto fue concebido bajo los estrictos criterios de sostenibilidad ambiental que definen el ADN de la empresa: certificar la vivienda Passivhaus mediante el uso de materiales naturales descarbonizados. Por ello, cada decisión que se ha tomado, desde la elección de materiales hasta el diseño bioclimático de la vivienda, responde a un enfoque global de reducción del impacto ambiental y optimización energética.

La estructura se resuelve íntegramente mediante el sistema industrializado de entramado ligero de madera, fabricado en la planta de ARQUIMA en Abrera (Barcelona). Allí se fabricaron los muros, forjados y cubiertas en un entorno controlado, lo que garantiza una calidad superior, una reducción drástica de residuos y un control riguroso de los tiempos y costes.

El montaje en obra se realiza en cuestión de días, reduciendo al mínimo el impacto acústico/ambiental en el entorno y la afección sobre el terreno.

Las casas de entramado, al pesar seis veces menos que una convencional de hormigón, acero y ladrillo permite un ahorro directo en los movimientos de tierra y la cimentación, reduciendo el impacto ambiental por el menor uso de materiales con alta huella ambiental y reduciendo el impacto económico del hormigón sobre el coste total de la obra.

El enfoque off-site no solo optimiza la eficiencia del proceso, sino que traduce en la práctica los principios de la economía circular y la descarbonización del sector. Menos cemento, menos acero, más madera.

Materiales naturales, saludables y de baja huella

Material esencial para la transición ecológica del sector

La madera ha sido el hilo conductor, es el material estructural protagonista del proyecto.

Su baja huella de carbono y su capacidad de almacenar CO₂ durante toda su vida útil la convierten en un material esencial para la transición ecológica del sector. Frente a materiales intensivos en energía, como el hormigón o el acero, la madera representa una solución técnica que conjuga tradición, innovación y responsabilidad.

Los números son muy claros, poniendo en la báscula una misma construcción (igual diseño e igual eficiencia energética) construida con entramado ligero, Steel Frame u hormigón prefabricado, la huella de carbono calculada en kg CO₂ eq/m2 es respectivamente de 240 kg en el caso de la madera, 730 kg en el caso del acero y 1050 kg/m2 en el caso del hormigón.

El resto de componentes del edificio han sido seleccionados atendiendo a su impacto ambiental.

Los aislamientos naturales interiores y el SATE, las membranas de estanqueidad al aire y los revestimientos interiores sin compuestos orgánicos volátiles (COV) forman parte de una envolvente, energéticamente eficiente y también saludable para quienes la habitan.

La obra

Cimentación

Se opta por un sistema de muros portantes de bloque de hormigón que funcionan como elemento de cimentación. Esta base soporta el peso de una estructura industrializada de entramado ligero de madera de planta baja y primera.

Estructura envolvente exterior

La estructura vertical de fachada está formada por muros de carga de entramado ligero de madera de abeto, con montantes y travesaños de abeto de sección 45 x 145 mm cada 600 mm y paneles OSB/3 de 9 mm en ambas caras.

Montaje de la estructura

El aislamiento interior se ha realizado con fibra de madera y acabado con un SATE mixto de fibra de madera y corcho, y mortero al silicato en el exterior. Su transmitancia térmica es de U=0,19 W/(m²K).

La estructura horizontal está formada por forjados unidireccionales, también de entramado de abeto, de sección 60 x 240 mm cada 600 mm, con panel OSB/3 de 9 mm en la cara inferior y panel OSB3 de 18 mm en la cara superior. La transmitancia térmica de la cubierta es de U=0,16 W/(m²K).

La eficiencia energética de la envolvente es altísima y con su transmitancia térmica tan reducida se consigue hasta un 80% de ahorro comparado con una vivienda convencional.

Montaje de la estructura.
Instalación de la cubierta.

Revestimiento y acabado exterior

Para el revestimiento exterior, comentado anteriormente, se elige un sistema de aislamiento térmico exterior de materiales naturales y transpirables, elección obligada en este tipo de construcción. Elegir un sistema de aislamiento exterior en base sintética es un grave error técnico y ambiental. No solo sería forrar la casa con hidrocarburos, material sintético tóxico para el medioambiente, este material no dejaría transpirar el muro de madera, produciendo condensaciones en el interior del mismo que podrían comprometer la seguridad estructural.

El acabado final se ha realizado en base de cal natural hidráulica y fibra de madera, tanto para el pegado como para la capa de regularización. Este tipo de mortero es transpirable y compatible con la naturaleza del aislante de fibra de madera y del corcho, evitando condensaciones en el interior del muro.

Muros, acabados y pavimento en el interior

Las particiones interiores del edificio se plantean con tabiques de construcción seca mediante entramado ligero de madera, igual que la estructura de la fachada, incorporando láminas especiales de aislamiento acústico de alta densidad, aislamiento de fibra de madera y paneles de cartón-yeso.

En pavimentos se colocan suelos porcelánicos tanto en planta baja como en planta primera y en las paredes se pinta la casa con pintura mineral al silicato, 100 % minerales y libres de COV (compuestos orgánicos volátiles).

El pH alcalino (alrededor de 11) impide el crecimiento de moho, algas y bacterias sin necesidad de biocidas añadidos, favoreciendo la salud del aire interior. De esta forma, se garantiza la transpirabilidad del conjunto (con un valor µ ≤ 10) y su compatibilidad higrotérmica.

Carpinterías

Por necesidades del proyecto, se ha optado, en primer lugar, por carpinterías con marcos de aluminio reciclado al 80%. Además, esta elección permite cumplir con los requisitos de eficiencia y durabilidad exigidos para la envolvente del edificio.

Asimismo, se incorpora vidrio aislante compuesto por tres cristales laminares de seguridad con luna incolora, que alcanza una Ug de 0,70 W/m²K y un valor g de 0,49. En consecuencia, el valor medio de la ventana Uw se sitúa en 1,10 W/m²K, lo que refuerza el comportamiento térmico global del conjunto.

Ventilación y clima

Al tratarse de una vivienda certificada, su hermeticidad debe ser muy elevada, con un valor de renovaciones por hora inferior a 0,60 según el estándar Passivhaus. Debido a esta alta hermeticidad, resulta imprescindible recurrir a sistemas de ventilación de doble flujo con recuperador de calor. En este caso, se incorpora un recuperador entálpico junto con una batería de deshumidificación, lo que garantiza, por un lado, una renovación continua del aire interior y, por otro, la recuperación de la energía térmica del aire expulsado. Además, este sistema mantiene un equilibrio óptimo de humedad incluso en climas húmedos-templados-marítimos como el de Mallorca.

Ahora bien, esto no implica que las ventanas no puedan abrirse. De hecho, cuando el clima interior presenta condiciones de temperatura y humedad similares a las del exterior, es perfectamente posible abrirlas y disfrutar del ambiente mediterráneo, especialmente durante la primavera y el otoño. Sin embargo, en verano e invierno la situación cambia: al abrir las ventanas para ventilar, la pérdida energética se incrementa considerablemente debido a las temperaturas extremas. Por ello, el uso del recuperador permite atemperar el aire exterior y garantizar un clima interior óptimo.

Equilibrio higrotérmico interior

La vivienda aprovecha, por un lado, la inercia térmica de la madera y, por otro, la ventilación natural cruzada para mantener un adecuado equilibrio higrotérmico interior. Además, los sistemas de control solar (como pérgolas y persianas) y las carpinterías de altas prestaciones actúan de manera complementaria, reduciendo la carga térmica y favoreciendo un comportamiento energético ejemplar.

Equilibrio y ritmo

La imagen arquitectónica del edificio cuenta con una volumetría mediterránea sencilla, de ritmo horizontal, al que se adhieren diversos muros pantalla que sirven de soporte para generar y discretizar los diferentes espacios exteriores de la casa.

Ubicada en una tranquila parcela, esta propiedad es un lugar para disfrutar del aire libre con impresionantes vistas al paisaje y con vistas al mar.

La vivienda, de 192 m², está rodeada de amplias terrazas y pérgolas, creando el entorno perfecto para disfrutar del aire libre prácticamente todo el año.

Industrialización: precisión, eficiencia y seguridad

En la fábrica de ARQUIMA, cada módulo o componente de una edificación se fabrica con tecnología CNC y bajo estrictos protocolos de calidad. El proceso permite una fabricación ordenada, precisa y trazable (muy importante especialmente en el caso de la madera), en la que todos los materiales se optimizan para evitar mermas y desperdicios.

Cumplimento ARQUIMA su modelo productivo se ha perfeccionado tras 18 años mejorando los procesos y tras los cientos de fabricaciones, demostrando que la industrialización no solo es compatible con la arquitectura de autor, sino que ofrece una gran libertad sin renunciar a los materiales naturales, la eficiencia y al respeto por el medioambiente.

Trabajar con entramado ligero de madera significa apostar por un material renovable y saludable, que se integra en ciclos ambientales de escala humana y contribuye activamente a la mitigación del cambio climático.

Ficha técnica

Arquitectura: Llorenç Brunet i Associat. https://brunetarquitectes.com/
Aparejador: Mateu Fons Amer
Envolvente: ARQUIMA
Constructora: Projectes i Obres JCA.
Cálculos Passivhaus: Julia Castillo y Stefano Carlo Ascione
Fotografía montaje: ARQUIMA
Fotografía final: Casal Mallorquí


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