4 técnicas para tomar apuntes (y cómo exprimirlas al máximo)
Tomar apuntes se ha convertido en toda una ciencia que actualmente nutre a miles de artículos en todo Internet. No es extraño. La gente busca la manera de hacerlos de la mejor manera posible, por lo que buscan consejos en la red. Y aquí estamos nosotros, dispuestos a intentaros ayudaros de diferentes maneras. Es de esas maneras, precisamente, en que vamos a echaros una mano.

En esta ocasión vamos a aprovechar la entrada para enseñaros un total de cuatro formas con las que podréis tomar apuntes de una manera realmente útil. Estad preparados porque, aunque podréis utilizar las que queráis, en realidad lo más sencillo sería que optarais por una en concreto, potenciándola todo lo posible. Vamos a mirarlas.
Método Cornell: apuntes claros y fáciles de repasar

Primero, está el método Cornell, el cual consiste en dividir los apuntes en tres secciones, reflejando siempre las ideas más importantes. Esta estructura convierte cada hoja en una pequeña ficha de estudio muy completa y fácil de repasar posteriormente.
Para aplicarlo de forma práctica, prepara la hoja de la siguiente manera: en la parte superior anota la asignatura, el título del tema, la fecha y, si quieres, el número de página. Esto te ayudará a tener tus notas muy bien organizadas y a localizar rápidamente lo que necesitas.
A continuación, traza una línea vertical que divida la parte central de la hoja en dos columnas. La columna derecha, más ancha, será el área principal de notas: ahí irán las explicaciones del profesor, definiciones, ejemplos clave, fórmulas y cualquier información relevante que aparezca en clase.
La columna izquierda, más estrecha, la usarás para escribir palabras clave, preguntas que te ayuden a recordar el contenido, conceptos importantes y pequeñas pistas que relacionen las distintas partes del tema. Esta parte puedes completarla durante la clase o justo después, cuando revises lo que has escrito.
Por último, deja un espacio en la parte inferior de la hoja para escribir un resumen breve del contenido: en tres o cuatro líneas, sintetiza las ideas fundamentales. Este paso, que se hace al terminar la clase o durante el estudio, te obliga a reflexionar, seleccionar lo esencial y fijar mejor lo aprendido.
Método de la página dividida: ideas principales y secundarias


En el segundo nos encontramos con la posibilidad de dividir los apuntes en dos partes, que serán las ideas principales y las secundarias. Este sistema es muy parecido al Cornell en la forma, pero su objetivo es algo distinto: te obliga a jerarquizar la información mientras la escuchas.
Para usarlo, divide la hoja en dos columnas de tamaño similar. En la columna izquierda anotarás los títulos, conceptos clave, definiciones muy importantes y todo lo que consideres la estructura básica del tema. En la columna derecha irán los detalles: explicaciones más largas, ejemplos, fechas, datos numéricos o aclaraciones.
Este enfoque es especialmente útil si sueles perderte cuando el profesor se extiende con explicaciones largas, porque te obliga a identificar qué es núcleo del tema y qué es desarrollo o matiz. Cuando estudies, bastará con fijarte primero en la columna de ideas principales y luego completar tu comprensión con la segunda.
Una recomendación importante es dejar siempre espacios en blanco entre bloques de información. Esto te permitirá añadir después datos que el profesor repita al final, aclaraciones que preguntes en clase o información que extraigas de los libros y lecturas complementarias.
Supernotas: dibujos, visuales y mapas mentales

Pasemos ahora a las supernotas, que se basan en realizar los apuntes con dibujos, recreando pequeñas notas en las que tengamos lo que queremos estudiar. Esta técnica aprovecha que el cerebro suele procesar la información visual de una forma más rápida y memorable que los párrafos largos de texto.
Para construir supernotas, puedes organizar la hoja como si fuese una especie de cómic o serie de viñetas. En cada recuadro dibuja esquemas, iconos sencillos, gráficos, flechas y palabras clave que representen las ideas más importantes que se explican en clase. No hace falta saber dibujar bien: lo relevante es que tus símbolos sean claros para ti.
Dentro de este enfoque visual encajan muy bien los mapas mentales y conceptuales. Empieza colocando en el centro de la hoja el tema principal y, a partir de ahí, crea ramas hacia los subtemas, conceptos relacionados, ejemplos y detalles. Usa palabras cortas, colores y líneas para mostrar cómo se conectan entre sí.
Este tipo de apuntes permite que, de un vistazo, puedas ver la estructura global de la materia y las relaciones entre ideas. Resulta especialmente eficaz en asignaturas con muchos conceptos enlazados (historia, biología, derecho, oposiciones, etc.) y, además, suele reducir la cantidad de texto que necesitas escribir, lo que te ayuda a seguir mejor el ritmo de la explicación.
Símbolos, abreviaturas y velocidad al tomar apuntes


Por último, también podemos utilizar símbolos y abreviaturas que, aunque sencillo, también nos permitirán desarrollar nuestras ideas para que podamos potenciarlas en la medida de lo posible. Crear tu propio sistema es clave para poder escribir más rápido sin perder información importante.
La idea es sustituir palabras que se repiten mucho por atajos que tú entiendas siempre: signos como + y – para expresar contraposiciones, flechas para indicar causas y consecuencias, abreviaturas para términos frecuentes en tu asignatura y pequeñas marcas (asteriscos, subrayados, recuadros) para señalar lo que el profesor destaca como especialmente relevante.
Combinar estos símbolos con frases cortas y lenguaje sencillo te ayudará a no intentar copiar todo palabra por palabra. Recuerda que tomar apuntes no es hacer un dictado, sino recoger ideas clave que después podrás ampliar con el libro, con las diapositivas o con tus resúmenes personales.
Además, es muy recomendable que al terminar la clase dediques unos minutos a revisar y completar lo que has escrito: aclara flechas que no recuerdas, desarrolla abreviaturas que puedan prestarse a confusión y añade ejemplos que se mencionaran rápido. Ese pequeño repaso consolida la memoria y transforma tus notas en un material de estudio sólido.
Nuestros consejos ya los sabéis. Aunque os hemos resumido cuatro maneras de apuntar los contenidos, podéis optar por el que queráis o incluso crear los vuestros propios. ¿Quién dice que no podáis mezclarlos para que sean más útiles? Las posibilidades son ilimitadas, por lo que podéis investigar todo lo que queráis y adaptar cada técnica a vuestra forma de aprender hasta convertir vuestros apuntes en una herramienta realmente eficaz para estudiar.