7 de cada 10 líderes en sostenibilidad anticipan retrocesos en compromisos ESG

Publicado por Emprendimiento en

La sostenibilidad corporativa atraviesa uno de sus momentos más complejos de la última década. Tras años en los que las empresas ampliaron sus compromisos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), un nuevo estudio elaborado por BSR y GlobeScan revela que el panorama podría estar cambiando. De acuerdo con la encuesta, el 71% de los líderes de sostenibilidad de grandes compañías —es decir, siete de cada diez— considera que uno o más compromisos de sostenibilidad de su organización podría reducirse en los próximos años.

El dato refleja mucho más que un ajuste operativo. La investigación, realizada entre profesionales de sostenibilidad de empresas con ingresos superiores a los mil millones de dólares, sugiere que las organizaciones están entrando en una etapa más selectiva, en la que mantener todos los compromisos ya no parece viable. De hecho, menos de una cuarta parte de los encuestados cree que su empresa conservará intacta toda su agenda de sostenibilidad, una señal de que los retrocesos en ESG podrían convertirse en una de las principales tendencias que marcarán la evolución de la responsabilidad corporativa.

Los retrocesos en ESG responden a un entorno cada vez más exigente

Detrás de este cambio no se encuentra un único factor, sino la convergencia de diversas presiones. Según el estudio, el incremento de las exigencias regulatorias, junto con el debilitamiento de algunos de los impulsores empresariales que durante años respaldaron las estrategias de sostenibilidad, ha llevado a muchas compañías a replantearse tanto el alcance como la velocidad de sus compromisos. En otras palabras, las empresas ya no solo evalúan por qué invertir en sostenibilidad, sino también cuánto pueden sostener de forma realista.

Como resultado, los retrocesos en ESG no afectan por igual a todas las iniciativas. Los compromisos relacionados con la diversidad, equidad e inclusión (DEI) aparecen como los más vulnerables: el 44% de los profesionales de sostenibilidad los identifica como el área con mayor riesgo de reducción. En segundo lugar se encuentra la defensa pública de políticas de sostenibilidad, mencionada por el 23% de los encuestados. También figuran entre los compromisos bajo presión las iniciativas vinculadas con la cadena de suministro, la transición climática, la naturaleza y biodiversidad, así como los procesos de debida diligencia en derechos humanos.

retrocesos en ESG

Este escenario pone de manifiesto que las empresas no están abandonando la sostenibilidad, sino redefiniendo qué iniciativas consideran prioritarias y cuáles podrían posponerse ante un contexto económico y regulatorio más desafiante.

¿Qué significan estos cambios para el futuro de la sostenibilidad corporativa?

Más que un retroceso absoluto, los hallazgos apuntan a una transformación en la manera en que las empresas entienden la sostenibilidad. Durante años, muchas organizaciones ampliaron continuamente sus agendas ESG incorporando nuevos compromisos y objetivos. Ahora, la tendencia parece dirigirse hacia un enfoque más concentrado, donde los recursos disponibles, las exigencias regulatorias y la necesidad de demostrar resultados tangibles obligan a establecer prioridades.

Esto implica que los equipos de sostenibilidad dedicarán cada vez más tiempo a aquellas iniciativas capaces de generar un impacto medible sobre el negocio. La sostenibilidad deja de verse únicamente como un conjunto de programas paralelos para integrarse de manera más profunda en la estrategia corporativa, buscando demostrar cómo contribuye a fortalecer la resiliencia, reducir riesgos y generar crecimiento a largo plazo.

En este nuevo contexto, los retrocesos en ESG también representan un reto para los propios profesionales del sector. Mantener el respaldo interno dependerá de su capacidad para traducir los compromisos en indicadores concretos, demostrar el retorno de las inversiones en sostenibilidad y vincular sus iniciativas con los objetivos estratégicos de la organización. Las compañías que logren integrar estos principios en la toma de decisiones cotidiana estarán mejor posicionadas para conservar el apoyo de inversionistas, clientes y demás grupos de interés.

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Priorizar no debe significar renunciar al impacto

Los resultados de este estudio muestran que la sostenibilidad corporativa está entrando en una etapa de mayor pragmatismo. Frente a recursos limitados y crecientes exigencias regulatorias, las empresas parecen optar por consolidar un conjunto más reducido de compromisos en lugar de continuar ampliando indefinidamente sus agendas ESG. Si bien esta estrategia puede fortalecer la ejecución de algunas iniciativas, también plantea el riesgo de dejar rezagados temas fundamentales para el desarrollo sostenible.

La clave estará en evitar que los retrocesos en ESG se conviertan en un debilitamiento del compromiso empresarial con los grandes desafíos sociales y ambientales. Las organizaciones que logren demostrar que la sostenibilidad genera valor para el negocio sin perder de vista su impacto sobre las personas y el planeta serán las que mantengan su liderazgo en un entorno donde la credibilidad, la transparencia y los resultados medibles serán más importantes que nunca.

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