¿Qué hace que el café que tomas en Toks sea socialmente responsable?
Te has preguntado, ¿qué hay detrás de la taza de café que disfrutas por la mañana? Ese aroma que anuncia el inicio del día suele formar parte de uno de nuestros rituales favoritos, pero detrás de ese momento existe una historia que no siempre es tan agradable como quisiéramos imaginar. En muchas regiones productoras del mundo, el café ha estado vinculado a trabajo infantil, condiciones laborales precarias, intercambios comerciales desiguales que empobrecen a los cafeticultores y a sus comunidades, así como a prácticas agrícolas que deterioran el medio ambiente.
Sin embargo, existen historias diferentes, historias donde la producción del café se convierte en una herramienta de desarrollo social, cuidado ambiental y comercio justo. Ese es el caso del café socialmente responsable que se sirve en los Restaurantes Toks, y que es el resultado de más de una década de colaboración entre su empresa matriz, Grupo Restaurantero Gigante, y los Productores Orgánicos del Tacaná, en Chiapas. Esta alianza forma parte de los llamados Proyectos Productivos de la compañía, una iniciativa que busca impulsar el consumo nacional y fortalecer a pequeños productores mexicanos mientras se genera desarrollo social en sus comunidades y se agrega valor social a lo que consumimos. ¿Acaso eso no cambia toda la historia?
Del volcán Tacaná a la taza: el origen de una alianza que transformó comunidades
En 2016, Grupo Restaurantero Gigante inició una colaboración con los Productores Orgánicos del Tacaná, un grupo de pequeños cafeticultores que trabajan en las tierras de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas. En esta región, más de 150 productores provenientes de 25 comunidades cultivan café en pequeñas parcelas familiares que han sido su principal fuente de sustento durante generaciones.
Antes de integrarse a este proyecto, la mayoría de ellos vendía su café de forma individual. Esto significaba negociar con intermediarios que solían pagar precios muy bajos por el grano, lo que reducía considerablemente sus ingresos y hacía difícil mejorar su calidad de vida. La situación comenzó a cambiar cuando el área de responsabilidad social de Grupo Restaurantero Gigante impulsó la organización formal de los cafeticultores, dando origen al grupo Productores Orgánicos del Tacaná. El objetivo era claro: establecer una relación comercial directa que permitiera comprar el café a un precio justo y eliminar intermediarios.
Desde entonces, esta alianza ha transformado la vida de los cafeticultores y sus familias, pero también el café que cada comensal puede disfrutar en Toks. ¿Qué es lo que hace que este café sea tan diferente? Te lo explicamos a continuación.
¿Por qué el café socialmente responsable de Toks es diferente?
El café que se sirve en cada restaurante Toks no es un grano cualquiera. Se trata de un café socialmente responsable que integra prácticas agrícolas sustentables, comercio justo y un enfoque de desarrollo comunitario que beneficia tanto a los productores como al consumidor final:
Proceso orgánico que cuida la salud de los consumidores
Una de las principales diferencias de este café radica en su carácter orgánico. A diferencia del café convencional —que puede utilizar fertilizantes químicos o pesticidas— el café producido por los agricultores del Tacaná se cultiva sin agroquímicos. Esto significa que el grano está libre de sustancias que puedan afectar la salud humana, pues tal como lo explica Genaro Roblero, uno de los productores, las normas de cultivo orgánicas implican que el agricultor no utilice herbicidas ni productos químicos para controlar plagas:
“El café orgánico no tiene ningún riesgo para la salud del ser humano porque no lleva ningún pesticida, está libre de todo eso”.
El resultado es una bebida más natural y segura para quienes la consumen.

Cultivado con prácticas que cuidan el medio ambiente
Además de cuidar al consumidor, la producción de este café también protege los ecosistemas de la región. Los cafeticultores han recibido asesoría para implementar prácticas agrícolas sustentables, como el manejo responsable del agua, el compostaje de residuos orgánicos y la protección de los suelos.
Por ejemplo, algunos de los residuos del proceso se filtran y reutilizan para elaborar abono orgánico, evitando así la contaminación de ríos y suelos. Además, los cafeticultores no emplean ningún tipo de agroquímicos, únicamente composta orgánica. Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también contribuyen a conservar la biodiversidad de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná.
Comercio directo con los cafeticultores
Otro elemento clave de este proyecto es el modelo de comercio justo. Al vender su producción directamente a Toks, los productores reciben un precio justo por su café y evitan depender de intermediarios, una práctica informal que suele reducir sus ganancias.
El coordinador del proyecto, José Verdugo Méndez, explica que este esquema permite que el precio se base en los costos reales de producción y no en las fluctuaciones del mercado internacional: “El pequeño productor tiene garantizado un precio fijo y no depende de la volatilidad del mercado” . Esta estabilidad económica fortalece a las familias productoras y dignifica su trabajo.
Por su parte, Aurelio Pérez, uno de los cafeticultores miembro de la organización, explica que el cambio se percibe incluso en la estabilidad de los ingresos que perciben:
“El precio es bueno y es fijo, no baja ni sube como con otros compradores. Eso nos ayuda mucho porque sabemos cuánto vamos a recibir por nuestro trabajo”.
Esta certeza ha permitido a muchas familias planificar mejor su producción y fortalecer su economía.

Impulso al bienestar de los cafeticultores
Además, la colaboración entre Toks y los Productores Orgánicos del Tacaná no se limita a la compra del café, pues, a lo largo de los años, Grupo Restaurantero Gigante ha impulsado diversas iniciativas para mejorar el bienestar de las comunidades productoras. Entre ellas se encuentran jornadas médicas, donación de lentes y aparatos auditivos, así como apoyos para cirugías y otras necesidades de salud. Estas acciones complementan el impacto económico del proyecto y contribuyen a mejorar la calidad de vida de los cafeticultores y sus familias.
Oportunidades de crecimiento para pequeños productores
Finalmente, esta alianza también ha abierto nuevas oportunidades de crecimiento para los productores pues, al contar con un comprador estable y que adquiere más de 100 toneladas de café al año, los cafeticultores pueden planificar su producción y han visto aumentar la demanda de su producto.
La cooperativa incluso ha fortalecido su infraestructura, pasando de contar con instalaciones pequeñas a tener bodegas con mayor capacidad para almacenar y procesar el grano. El crecimiento del negocio ha sido tal que incluso, este café se ha comenzado a exportar y a vender en las sucursales de Toks bajo el nombre Café Cañada Azul, un logro que, como expresó el productor Genaro Roblero, consideran un logro colectivo que los enorgullece:
“Nos sentimos contentos porque sabemos que nuestro café se consume en los restaurantes y que es un producto sano, con buenas prácticas” .
Cuando una taza de café también genera desarrollo
Historias como la del café socialmente responsable de Toks muestran que las decisiones de consumo pueden tener un impacto mucho más amplio de lo que imaginamos cuando empresas y productores trabajan juntos bajo principios de comercio justo y sostenibilidad, y que es posible transformar una simple cadena de suministro en una herramienta de desarrollo social y ambiental.

Ahora ya sabes que cuando tomas una taza de café en Toks no solo disfrutas de una bebida de calidad. También estás apoyando condiciones de trabajo dignas para los cafeticultores, el fortalecimiento de sus comunidades, el cuidado del medio ambiente y el impulso a los productos mexicanos que nacen del esfuerzo de cientos de familias en el campo. Porque detrás de cada taza hay una historia, y en este caso es una historia que vale la pena seguir contando.