¿Qué hace Google con los materiales reciclados? Estas son sus mejores prácticas

Publicado por Emprendimiento en

Cada vez que se habla de reducir la huella ambiental de un producto electrónico, la conversación suele terminar en su consumo de energía o en qué ocurre cuando llega al final de su vida útil. Sin embargo, existe una etapa menos visible que puede cambiar de manera importante su impacto: los materiales con los que fue fabricado. Para Google, sustituir materiales vírgenes por reciclados se convirtió en una estrategia central para reducir la huella de carbono de sus dispositivos.

El resultado más reciente está en la serie Pixel 10, donde la compañía incorporó materiales reciclados en componentes que históricamente han dependido de materias primas vírgenes. El camino para llegar hasta ahí no fue inmediato: implicó alrededor de una década de colaboración entre equipos de sostenibilidad, diseño, ingeniería de materiales y cadena de suministro. La experiencia deja una pregunta interesante para otras empresas: ¿cómo se consigue que una estrategia de economía circular pase del discurso al producto?

Prácticas responsables de Google: empezar por lo que sí puede cambiar

Uno de los primeros materiales que Google decidió abordar fue el plástico. La razón era práctica: representaba una proporción importante de los materiales utilizados en sus dispositivos y, al mismo tiempo, contaba con un ecosistema de reciclaje más desarrollado. En lugar de intentar transformar toda su cadena de suministro de una sola vez, la empresa comenzó con componentes específicos.

La estrategia consistió en seleccionar materiales que permitieran demostrar que el cambio era técnicamente posible y generar confianza dentro de la organización. Después de lograr una transición exitosa, el aprendizaje podía trasladarse a otros componentes. Esta aproximación gradual permitió que la incorporación de materiales reciclados dejara de verse como un experimento aislado y comenzara a formar parte de las hojas de ruta de desarrollo.

El proceso también muestra una lección relevante para la responsabilidad social empresarial: los cambios estructurales rara vez ocurren de un día para otro. En Google, la colaboración entre sostenibilidad, diseño, ingeniería y abastecimiento tuvo que comenzar años antes de que los resultados fueran visibles para el consumidor.

Del plástico al oro: prácticas responsables de Google a escala

El Pixel 10 representa un punto de inflexión para Google porque es su primera generación de teléfonos inteligentes que incorpora cobalto, cobre, oro y tungsteno reciclados. El marco está fabricado completamente con aluminio reciclado, mientras que 81 % del plástico de la cubierta posterior proviene de fuentes recicladas.

La apuesta va más allá de un solo dispositivo. Google se comprometió a incorporar materiales reciclados en todos sus nuevos dispositivos electrónicos de consumo y, desde 2025, 48 % del plástico utilizado en teléfonos inteligentes, relojes, dispositivos para el hogar, altavoces y otros productos de la compañía proviene de fuentes recicladas.

De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, el Pixel 10a contiene 36 % más de materiales reciclados por peso que los modelos recientes de iPhone de Apple. La lista incluye aluminio, cobalto, cobre, oro, estaño, tungsteno, elementos raros, plásticos y vidrio, mostrando hasta qué punto la circularidad puede extenderse dentro de un producto tecnológico.

El reto no termina cuando cambia el material

Sustituir un material virgen por uno reciclado no significa simplemente cambiar un proveedor o una especificación técnica. Los equipos de diseño e ingeniería deben anticipar diferencias en color, peso, comportamiento mecánico y respuesta frente a condiciones como temperatura o tensión.

Los plásticos, por ejemplo, pueden presentar cambios de coloración, amarilleamiento o pequeñas imperfecciones visibles. Para resolverlo pueden ser necesarias modificaciones en las fórmulas de las resinas o incluso seleccionar tonalidades distintas. En otros componentes, el material reciclado puede requerir ajustes en el grosor o en los moldes utilizados durante la fabricación.

La clave está en incorporar estas diferencias desde la etapa de diseño. Como explica Sidd Dev, ingeniero sénior de materiales de Google, conocer de antemano cómo se comportará el material permite considerarlo durante la cualificación y construcción, evitando que las diferencias se conviertan en problemas durante la producción.

Probar lo reciclado como si fuera nuevo

Una de las barreras más importantes para escalar el uso de materiales reciclados es la confianza. Por ello, Google somete los dispositivos fabricados con estos materiales a las mismas pruebas que aquellos elaborados con materiales vírgenes: caídas, calor, resistencia química y adhesión de metales, entre otras.

El control de calidad comienza mucho antes del lanzamiento. La empresa busca trabajar con proveedores confiables y recurre a certificaciones de terceros para verificar las características de los materiales. También puede incorporar nuevos proveedores, pero estableciendo desde el principio los parámetros que deberán cumplir.

Este trabajo anticipado es importante porque la incorporación de materiales reciclados requiere tiempo. Según la experiencia de Google, algunas decisiones deben comenzar varios años antes de que el producto llegue al mercado. Documentar tanto los resultados positivos como las diferencias encontradas permite, además, construir evidencia interna para continuar ampliando la estrategia.

Materiales reciclados, pero también una cadena responsable

Para Google, el valor de sustituir materiales vírgenes no se limita a reducir la huella de carbono de cada dispositivo. La estrategia también busca responder a otros riesgos ambientales y sociales asociados con las cadenas de suministro, desde la protección de la biodiversidad y la naturaleza hasta la seguridad química y los derechos de los trabajadores.

Esta perspectiva es relevante porque la circularidad no ocurre de manera aislada. Incorporar materiales reciclados exige revisar quién los produce, cómo se certifican, qué procesos utilizan y bajo qué condiciones trabajan las personas involucradas. Por eso, el enfoque combina decisiones de ingeniería con criterios ambientales y sociales.

La experiencia del Pixel muestra así una idea que puede ser útil para otras organizaciones: hacer más responsable un producto no necesariamente comienza con una tecnología completamente nueva. A veces empieza con una pregunta mucho más básica: ¿podemos fabricar lo que ya hacemos utilizando menos recursos vírgenes?

El caso de Google muestra que incorporar materiales reciclados a productos tecnológicos implica mucho más que declarar una meta de circularidad. Requiere identificar materiales estratégicos, probarlos, adaptar diseños, trabajar con proveedores, establecer controles de calidad y, sobre todo, comenzar con suficiente anticipación. La transición puede tomar años, pero cada componente exitoso abre la puerta al siguiente.

Las prácticas responsables de Google también dejan una reflexión para las empresas que buscan avanzar en sostenibilidad: la innovación no siempre consiste en crear algo completamente nuevo. En ocasiones, consiste en rediseñar lo que ya existe para disminuir su impacto y hacerlo compatible con una cadena de suministro más responsable. Cuando esa visión se integra desde el diseño, los materiales reciclados dejan de ser una excepción y pueden convertirse en parte de la manera habitual de fabricar.



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