¿Qué es la AI slop? Así busca LinkedIn impulsar un uso más responsable de la IA
Es probable que en los últimos meses te hayas encontrado con publicaciones que parecen haber salido del mismo molde: frases motivacionales genéricas, textos extensos que dicen poco y contenidos perfectamente estructurados, pero sin una idea realmente original. Cada vez más espacios digitales se están llenando de publicaciones creadas con inteligencia artificial que privilegian la cantidad sobre la creatividad y el criterio humano.
La situación ha comenzado a generar molestia entre los usuarios, especialmente cuando el contenido producido por IA se vuelve repetitivo, predecible o poco auténtico. Ante este escenario, algunas plataformas están empezando a intervenir para evitar que sus espacios se conviertan en grandes repositorios de contenido genérico. LinkedIn es una de las más recientes en hacerlo y ya habilitó una herramienta para que sus usuarios señalen aquello que consideran AI slop.
¿Qué es la AI slop y por qué molesta tanto a los usuarios de la web?
Para entender qué es la AI slop, hay que ir más allá de definirla como contenido de baja calidad. El término, que puede traducirse como “bazofia”, “basura” o “papilla de IA”, describe una avalancha de textos, imágenes y videos generados con inteligencia artificial que pueden ser irrelevantes, reciclados, impactantes o incluso falsos. Muchas veces ni siquiera buscan informar o transmitir una idea, sino captar la atención y alimentar los sistemas que deciden qué contenido mostrar.
Tal como ha explicado Jason Koebler, esta dinámica para generar contenidos puede compararse con un ataque de fuerza bruta: en lugar de probar contraseñas, la IA permite producir miles de piezas para descubrir qué consigue funcionar con los algoritmos. Si un contenido absurdo, grotesco o repetitivo obtiene interacciones, será replicado una y otra vez. Así, el objetivo deja de ser necesariamente conectar con una audiencia humana y pasa a ser conquistar los mecanismos de recomendación para conseguir alcance, viralidad o distribución.
El fenómeno incluso comienza a extenderse hacia los propios motores de inteligencia artificial. Algunos contenidos pueden crearse con la intención de ser considerados relevantes por los sistemas que rastrean, clasifican y seleccionan información para responder las preguntas de los usuarios. En otras palabras, ya no se produce contenido únicamente para que lo lean las personas, sino también para intentar influir en las máquinas que determinan qué información llegará hasta ellas.

El problema no es solamente encontrarse con publicaciones aburridas o repetitivas, sino que la producción masiva de contenido diseñado para satisfacer algoritmos puede llenar internet de ruido y desplazar las voces, ideas y experiencias humanas. Cuando publicar deja de responder a “¿qué tengo que comunicar?” y comienza a responder a “¿qué debo generar para que el algoritmo me elija?”, la calidad y autenticidad de internet quedan en segundo plano.
El caso de LinkedIn y cómo busca combatir la basura generada por IA
LinkedIn decidió trasladar parte de la responsabilidad a sus propios usuarios. La plataforma incorporó una nueva opción dentro del menú de tres puntos de las publicaciones que permite seleccionar “Parece basura generada por IA” cuando una persona considera que un contenido tiene estas características. Al hacerlo, la publicación se oculta y LinkedIn recibe la señal para revisar y mejorar sus sistemas de recomendación.
El director de producto de LinkedIn, Hari Srinivasan, explicó que la nueva herramienta busca facilitar que los miembros identifiquen publicaciones que parezcan poco auténticas o que hagan un uso excesivo de IA. La empresa también reconoció que no existe una definición completamente fija de lo que constituye “basura”, por lo que los reportes de los usuarios pueden ayudar a ajustar sus modelos y mejorar la calidad del feed.
La estrategia no termina en el botón. LinkedIn aseguró que también está ampliando sus esfuerzos internos para eliminar contenido generado por IA de baja calidad, fortaleciendo sus sistemas contra la automatización y retirando incluso una función que utilizaba IA para “mejorar” las publicaciones. El mensaje es relevante: la plataforma no pretende eliminar la inteligencia artificial de la creación de contenido, sino establecer una diferencia entre utilizarla como apoyo y convertirla en una máquina para producir publicaciones genéricas a gran escala.

LinkedIn no es la única: otras plataformas también reaccionan al AI slop
El caso de LinkedIn forma parte de una tendencia más amplia. Reddit, por ejemplo, está reforzando mecanismos para preservar la autenticidad de las conversaciones y combatir contenido de baja calidad. La plataforma señala que el contenido creado o modificado con IA generalmente está permitido, aunque queda sujeto a las reglas de cada comunidad, mientras que sus sistemas de moderación combinan reportes de usuarios, revisión manual y herramientas automatizadas.
En Reddit, además, la responsabilidad no proviene únicamente de la administración central. Los moderadores de cada comunidad pueden establecer reglas mucho más estrictas frente al contenido generado con IA. De hecho, distintos subreddits han prohibido explícitamente publicaciones creadas con modelos generativos cuando consideran que son contenido de bajo esfuerzo o que deterioran las conversaciones. Reddit también ha presentado herramientas orientadas a ayudar a los moderadores a identificar contenido generado por IA.
YouTube, por su parte, aclaró en julio de 2026 sus políticas sobre el contenido que puede monetizarse. La plataforma estableció que determinados materiales catalogados como “inauthentic content” no son elegibles para generar ingresos, incluyendo contenido repetitivo o producido en masa, así como determinadas representaciones de personas creadas con IA. YouTube reconoce que la inteligencia artificial puede facilitar la creación de videos de alta calidad, pero también reducir drásticamente el costo de producir grandes cantidades de piezas prácticamente idénticas.
Pinterest ha optado por dar más control directamente a sus usuarios. Desde 2025 comenzó a implementar herramientas que permiten reducir la cantidad de contenido generado con IA que aparece en los feeds, especialmente en categorías donde este tipo de imágenes se ha vuelto más común. La plataforma también identifica mediante etiquetas determinados contenidos generados o modificados con inteligencia artificial.
TikTok ha seguido una ruta semejante. La plataforma comenzó a probar controles que permiten a los usuarios ajustar cuánto contenido generado con IA quieren recibir en su feed “For You”, mediante una herramienta integrada en sus preferencias de contenido. Al mismo tiempo, ha trabajado en mecanismos para identificar y etiquetar este tipo de materiales.

¿Qué nos dice este rechazo sobre el uso de la inteligencia artificial?
Las reacciones de estas plataformas dejan una señal importante: el problema no parece ser la inteligencia artificial en sí misma, sino la pérdida de valor que ocurre cuando se utiliza sin criterio. Los usuarios pueden aceptar e incluso buscar contenidos creados con apoyo de IA cuando existe una intención clara, una aportación humana y un resultado que realmente les ofrece información, entretenimiento o una perspectiva diferente.
La reacción también muestra que la autenticidad se está convirtiendo en un atributo cada vez más importante dentro de internet. En un entorno donde producir textos, imágenes y videos es más sencillo que nunca, el verdadero diferencial puede estar precisamente en aquello que no puede automatizarse por completo: la experiencia, el criterio, la creatividad, el conocimiento especializado y la capacidad de conectar una idea con un contexto real.
En ese sentido, la discusión sobre la AI slop puede ser mucho más importante de lo que parece. No se trata simplemente de decidir qué publicaciones nos gustan o cuáles nos parecen aburridas, sino de establecer qué estándares queremos para los espacios digitales que utilizamos todos los días. Cuando una plataforma ofrece herramientas para reducir contenido genérico, también está reconociendo que la calidad de la información es parte fundamental de la experiencia del usuario.
Para las empresas y profesionales, la lección también es clara. Utilizar inteligencia artificial para investigar, organizar información, generar primeros borradores o agilizar procesos puede aportar eficiencia; delegar por completo la creación de contenido y publicar automáticamente todo lo que produce una herramienta puede generar el efecto contrario. La IA puede ayudar a ampliar las capacidades humanas, pero difícilmente sustituirá el valor de una voz que tiene algo propio que decir.
Por eso, medidas como la de LinkedIn pueden contribuir a impulsar un uso más responsable de la tecnología. Al permitir que los usuarios rechacen contenido que consideran artificialmente inflado o poco auténtico, las plataformas están creando incentivos para que los creadores vuelvan a preguntarse algo fundamental antes de publicar: ¿esto realmente aporta valor o simplemente estoy llenando el internet con más contenido?
La respuesta puede marcar una diferencia importante en la evolución de la inteligencia artificial. El futuro no necesariamente será un internet sin contenido creado con IA, sino uno donde su utilización esté acompañada de mayor criterio, transparencia y responsabilidad. En última instancia, entender qué es la AI slop también significa reconocer que tener la capacidad de producir contenido a gran escala no implica que todo lo que podemos generar merezca ser publicado.