Pruebas de Evaluación de Diagnóstico en Primaria y Secundaria en Andalucía
Las pruebas de Evaluación de Diagnóstico en Primaria y Secundaria se han convertido en una cita ineludible para miles de estudiantes andaluces cada mes de mayo. En esta ocasión, el despliegue abarca a cuarto de Primaria y segundo de ESO en prácticamente todo el territorio, con una organización muy similar en las distintas provincias y algunas novedades importantes en el formato y en la atención al alumnado con necesidades específicas.
Durante varios días, más de 190.000 alumnos y alumnas de centros públicos y concertados participan en estas evaluaciones, que sirven a la administración educativa, a los centros y a las familias para obtener una radiografía bastante completa del nivel competencial del alumnado. No se trata de exámenes que cuenten para la nota final, sino de una herramienta de diagnóstico para orientar decisiones y mejorar la práctica educativa.
Calendario, cursos implicados y materias que se evalúan

Las pruebas se desarrollan entre los días 5 y 7 de mayo en Andalucía, con pequeñas variaciones internas y días de reserva para casos justificados. Participan los estudiantes de 4º de Primaria y de 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), repartidos en miles de centros educativos de la comunidad; puede consultarse el calendario escolar por comunidades para orientarse sobre las fechas clave.
En cuarto de Primaria, el calendario se organiza en dos jornadas principales. El primer día el alumnado se examina de Lengua Castellana y Literatura y de Primera Lengua Extranjera (inglés, francés o alemán, según el idioma cursado), mientras que el segundo día se reserva para la prueba de Matemáticas. Este mismo esquema se repite en provincias como Granada, Málaga, Córdoba, Sevilla o Jaén, con ligeras diferencias de organización interna.
En segundo de ESO, las pruebas abarcan igualmente Lengua Castellana y Literatura, Primera Lengua Extranjera y Matemáticas, pero el margen temporal es algo mayor. El alumnado dispone normalmente de tres días, del 5 al 7 de mayo, para completar los distintos bloques. En algunos casos, se han previsto fechas alternativas para situaciones excepcionales, con jornadas de reserva alrededor del 12, 13 o 14 de mayo según el curso y las necesidades del centro.
La duración máxima por materia es de 60 minutos tanto en Primaria como en Secundaria, de modo que todo el alumnado se somete a tiempos de prueba homogéneos. Esta estructura común facilita la comparación de resultados entre centros y provincias y refuerza la sensación de equidad en el proceso.
Participación por provincias y alcance en los centros

El alcance territorial de estas pruebas de Evaluación de Diagnóstico en Andalucía es muy amplio. En total, la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional estima la participación de alrededor de 190.000 estudiantes de ambos niveles educativos, distribuidos en aproximadamente 4.000 centros de la comunidad.
En la provincia de Granada, se incorporan a estas evaluaciones más de 20.000 alumnos y alumnas de 4º de Primaria y 2º de ESO, repartidos en más de 500 centros educativos. De ellos, cerca de 9.700 pertenecen a Primaria y realizan las pruebas en papel, mientras que más de 10.500 son estudiantes de Secundaria que completan las pruebas en formato digital.
En Córdoba, participan más de 15.700 estudiantes en más de 400 colegios e institutos. Algo más de 7.000 niños y niñas de Primaria realizan las pruebas mediante cuadernillos impresos, y alrededor de 8.500 adolescentes de segundo de ESO se examinan a través de dispositivos digitales.
La provincia de Málaga suma más de 38.500 alumnos en cerca de 700 centros. Más de 17.000 alumnos de 4º de Primaria completan las pruebas en papel, mientras que casi 21.000 estudiantes de 2º de ESO realizan la evaluación de forma electrónica, siguiendo la misma estructura de materias y tiempos.
En Sevilla, el dispositivo alcanza a casi 45.000 escolares de 4º de Primaria y 2º de ESO, distribuidos en más de 840 centros educativos. Más de 20.000 estudiantes de Primaria utilizan cuadernillos en papel, en tanto que más de 24.000 alumnos de Secundaria trabajan en entorno digital. Por su parte, la provincia de Jaén incorpora a más de 12.500 estudiantes de cuarto de Primaria y segundo de ESO en casi 400 centros, con un reparto muy equilibrado entre ambos niveles.
Formato de las pruebas: papel en Primaria y digital en Secundaria

Una de las claves de esta convocatoria es el uso diferenciado de formatos de aplicación en función de la etapa. En cuarto de Primaria, las pruebas se siguen realizando en formato papel, mediante cuadernillos impresos que la administración envía con antelación a los centros. El alumnado responde directamente sobre estos documentos, que luego son recogidos y tratados según los procedimientos establecidos.
En segundo de la ESO, sin embargo, todo el proceso se desarrolla en formato digital, como los exámenes virtuales. El alumnado completa la evaluación a través de ordenadores u otros dispositivos, lo que permite centralizar la recogida de datos y agilizar el tratamiento posterior. Cada centro dispone de un margen de autonomía organizativa para programar los turnos y espacios, siempre dentro de las fechas oficiales marcadas.
La administración educativa subraya que este avance hacia lo digital ha servido para simplificar y reducir la carga burocrática, tanto en la codificación de las respuestas como en la corrección. Al eliminar gran parte del manejo manual de cuadernillos y hojas de respuestas en Secundaria, se gana tiempo y se minimizan errores de traspaso de datos.
Antes de la aplicación general, durante el mes de marzo se ha llevado a cabo un pilotaje previo de los modelos de prueba digitales. Este ensayo ha permitido ajustar la redacción de los ítems, comprobar el correcto funcionamiento de las plataformas y asegurarse de que las condiciones técnicas son adecuadas en los centros que participan.
El mantenimiento del formato en papel en Primaria responde, por otro lado, a criterios de adecuación a la edad del alumnado y a la realidad de los centros, ya que en muchos colegios no se dispone todavía de suficientes dispositivos para evaluar a grupos numerosos de estudiantes a la vez de forma digital.
Competencias que se miden y enfoque de la Evaluación de Diagnóstico

Las pruebas no pretenden centrarse únicamente en contenidos aislados, sino que buscan valorar el grado de desarrollo de competencias clave. Se evalúan principalmente la comunicación lingüística (a través de Lengua Castellana y Literatura), la competencia plurilingüe (Primera Lengua Extranjera) y la competencia matemática.
En Lengua Castellana y Literatura, las actividades se orientan a medir la comprensión lectora, la expresión escrita y la capacidad de interpretar textos en distintos formatos. En la primera lengua extranjera, el foco se sitúa en la comprensión y el uso funcional del idioma, atendiendo al nivel que corresponde a cada curso.
En Matemáticas, las pruebas ponen el acento en el razonamiento, la resolución de problemas y la aplicación práctica de conceptos matemáticos a situaciones cotidianas, más allá de la simple repetición de operaciones. La idea es acercarse a cómo el alumnado utiliza sus conocimientos en contextos diversos, tanto escolares como sociales.
La Evaluación de Diagnóstico se concibe con un carácter principalmente informativo, formativo y orientador para prevenir el fracaso escolar. No busca etiquetar al alumnado ni establecer clasificaciones rígidas entre centros, sino proporcionar información relevante para reforzar lo que funciona y detectar aquello que conviene mejorar, tanto en la enseñanza como en la organización de los centros.
Detrás del diseño de estas pruebas hay un marco metodológico que se inspira en evaluaciones internacionales, lo que implica trabajar con modelos y diseños que garanticen validez, fiabilidad y rigor científico. Para ello, se han constituido comisiones técnicas especializadas que revisan los ítems, analizan los resultados y supervisan el proceso completo de evaluación.
Atención al alumnado con necesidades específicas y modelos adaptados

Uno de los aspectos que más se han reforzado en esta convocatoria tiene que ver con el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE), incluidas las personas con necesidades educativas especiales (NEE) y el alumnado con dislexia o disgrafía. La intención es que la evaluación sea realmente inclusiva y que pueda ofrecer información útil también sobre estos estudiantes.
Los equipos de orientación educativa y los departamentos de orientación de los centros son los encargados de determinar qué apoyos y adaptaciones requiere cada caso. Entre las medidas contempladas se encuentran cambios en el formato de la prueba, ajustes en el tipo de tareas o instrucciones, y condiciones específicas de realización, siempre dentro de los márgenes establecidos por la administración.
Para este curso se ha ampliado la variedad de recursos disponibles destinados a alumnado con NEE y a estudiantes con dislexia. Entre ellos se incluye la elaboración de modelos de prueba adaptados al nivel de competencia curricular de estos alumnos, de forma que la evaluación sea asequible y permita recoger datos significativos sobre su progreso.
Además, el alumnado con necesidades específicas dispone de un informe individualizado que se genera a partir de los resultados de la prueba. Este documento ofrece a docentes y familias una visión más detallada de la situación del estudiante, señalando puntos fuertes y aspectos a reforzar, y facilitando la toma de decisiones sobre medidas de apoyo y ajustes razonables.
Con este enfoque, la Evaluación de Diagnóstico se orienta no solo a medir el rendimiento general, sino también a visibilizar las diferentes realidades del alumnado y a promover una respuesta educativa más ajustada a cada contexto.
Utilidad de los resultados para centros, profesorado y administración
Una vez finalizada la aplicación de las pruebas, la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional elabora un informe global de resultados que se da a conocer durante el mes de junio. Estos datos no se limitan a ofrecer medias generales, sino que se desglosan por cursos, competencias y otros indicadores relevantes.
Los centros educativos utilizan esta información como parte de sus procesos de autoevaluación y mejora, incluida la mediación escolar. Gracias a los resultados, los equipos directivos y el profesorado pueden detectar tendencias, localizar áreas en las que el alumnado presenta más dificultades y valorar si determinadas estrategias metodológicas están dando los frutos esperados.
Para la administración autonómica, las pruebas de Evaluación de Diagnóstico aportan una base de evidencia sobre la que diseñar o ajustar planes de mejora, programas de refuerzo y acciones de formación docente. De este modo, las políticas educativas no se apoyan únicamente en percepciones generales, sino en datos concretos procedentes de miles de estudiantes y centros.
En el caso de las familias, los informes permiten conocer mejor el nivel competencial de sus hijos e hijas en un momento clave de la escolaridad obligatoria. Aunque no son calificaciones que se integren en el expediente académico, sí ofrecen pistas sobre el desarrollo de habilidades esenciales para continuar con éxito la etapa educativa, y orientaciones sobre hábitos recomendables para mejorar el rendimiento.
La propia Consejería ha puesto a disposición de docentes y centros, a través de su portal oficial, modelos liberados de pruebas elaborados por equipos de expertos. Estos materiales sirven como recurso de apoyo para el trabajo en el aula, ya que pueden utilizarse para practicar el enfoque competencial o para familiarizar al alumnado con el tipo de tareas que plantean estas evaluaciones.
Todo este engranaje convierte a las pruebas de Evaluación de Diagnóstico en Primaria y Secundaria en una herramienta estratégica dentro del sistema educativo andaluz. Al combinar un calendario común, criterios técnicos exigentes, formatos adaptados y atención a la diversidad, se busca que la información recogida contribuya de verdad a mejorar la enseñanza, reforzar las competencias del alumnado y orientar las decisiones de centros, profesorado, familias y administración.
