La Universidad de Salamanca reconoce con el doctorado honoris causa a Francisco de Vitoria, Sergio Mattarella y Antonio Huertas

La Universidad de Salamanca ha dado un paso significativo en su proyección académica internacional al acordar la concesión de tres nuevos doctorados honoris causa. El Claustro de Doctores ha respaldado, con un apoyo muy amplio, las candidaturas del teólogo y jurista Francisco de Vitoria, del presidente de la República Italiana Sergio Mattarella y del presidente de Mapfre y de Alumni-USAL Antonio Huertas Mejías, tres perfiles que combinan tradición intelectual, liderazgo institucional y compromiso social.
La sesión, celebrada en el Paraninfo de las Escuelas Mayores y presidida por el rector Juan Manuel Corchado, se ha iniciado con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba. Tras este gesto de respeto, el órgano colegiado encargado de aprobar estas distinciones ha ratificado las propuestas institucionales, ya avaladas por el Consejo de Gobierno en su última reunión, consolidando así la apuesta de la USAL por figuras de reconocido prestigio científico, cultural y profesional.
Un respaldo mayoritario del Claustro de Doctores
El acto ha contado con una alta participación del profesorado doctor, algo que refuerza el carácter colegiado de la decisión. Al Paraninfo acudieron presencialmente 177 doctores, mientras que otros 116 optaron por delegar su voto, lo que elevó el número total de sufragios cercanos a los 300, una cifra muy representativa del cuerpo académico de la institución.
En el escrutinio final, las tres candidaturas han superado con holgura el mínimo de 135 apoyos necesarios para salir adelante. La propuesta de Francisco de Vitoria fue la más respaldada, con 263 votos favorables, 9 en contra y 17 abstenciones, evidenciando un consenso casi unánime en torno a la figura del dominico y fundador de la Escuela de Salamanca.
En el caso de Antonio Huertas Mejías, el Claustro registró 225 votos a favor, 43 en contra y 21 votos en blanco, mientras que la candidatura de Sergio Mattarella obtuvo 222 síes, 33 noes y 34 papeletas en blanco. Aunque el apoyo ha sido claramente mayoritario, el número de votos contrarios y en blanco resulta más elevado que en otras ocasiones, lo que pone de relieve un cierto nivel de debate interno en la comunidad universitaria.
La propia institución ha recordado que el doctorado honoris causa es la máxima distinción académica que puede conceder la Universidad de Salamanca. Este reconocimiento se reserva para personalidades con una trayectoria sobresaliente y una aportación relevante en campos como la ciencia, la cultura, el pensamiento jurídico, la empresa o la vida pública.
El rector Juan Manuel Corchado subrayó durante la sesión que las tres candidaturas destacaban por su excelencia, proyección internacional y coherencia con los valores de la USAL. Según señaló, estos nombramientos reflejan la vocación global de la universidad y su propósito de premiar no solo la brillantez intelectual, sino también el compromiso ético y la contribución al bien común.


Francisco de Vitoria: la Escuela de Salamanca y el germen del Derecho Internacional
El reconocimiento a Francisco de Vitoria llega en un momento simbólico: se conmemoran cinco siglos desde su incorporación a la Cátedra de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca, un acontecimiento considerado el punto de partida de la célebre Escuela de Salamanca. Nacido en Burgos en 1485, el dominico se formó en París, donde obtuvo los grados de licenciado y doctor, y desde allí consolidó una base intelectual que más tarde transformaría el pensamiento europeo.
En el Claustro se ha recordado que Vitoria está considerado, en buena parte de la doctrina, como padre del Derecho Internacional moderno y uno de los grandes precursores de la teoría de los Derechos Humanos. Sus reflexiones sobre la dignidad de las personas, la justicia en las relaciones entre los pueblos y los límites del poder político sentaron las bases de una sociedad internacional regida por normas jurídicas y no solo por la fuerza.
La profesora de la Facultad de Filosofía María Martín Gómez, encargada de defender su candidatura, destacó el carácter transversal de la Escuela de Salamanca, que influyó en campos tan diversos como la teología, el derecho, la economía o la filosofía moral. Recordó también que a Vitoria se le atribuyen aportaciones pioneras a teorías económicas como la ley de la oferta y la demanda, así como la defensa de que el cobro de intereses en un préstamo puede ser legítimo cuando compensa el riesgo y el tiempo del prestamista.
Durante su intervención, Martín Gómez subrayó la humildad intelectual de Vitoria, relatando que en ocasiones pedía a sus estudiantes más tiempo para reflexionar antes de responder a cuestiones especialmente complejas. Esa actitud, sostuvo, revela una forma de entender la docencia basada en el rigor, la escucha y el diálogo, lejos de dogmatismos y respuestas apresuradas.
La figura de Vitoria fue descrita como la de un auténtico “Sócrates hispano”, capaz de atraer a miles de estudiantes a sus lecciones, incluso cuando su salud se resentía. Sus discípulos difundieron su pensamiento por toda Europa y América, contribuyendo a consolidar la proyección internacional de la Universidad de Salamanca en la Edad Moderna y forjando una corriente intelectual que hoy sigue siendo objeto de estudio en universidades europeas y latinoamericanas.
En este contexto conmemorativo, la Universidad considera que el doctorado honoris causa concedido a título póstumo viene a saldar una deuda histórica con quien elevó el nombre de Salamanca a las más altas cotas de prestigio académico, reforzando además el vínculo entre el humanismo clásico y los principios contemporáneos de los derechos humanos.


Antonio Huertas: un egresado que ejemplifica el vínculo entre universidad y empresa
La segunda distinción recae en Antonio Huertas Mejías, presidente del Grupo Mapfre y de la asociación Alumni-USAL. Nacido en Villanueva de la Serena (Badajoz) en 1964, se licenció en Derecho por la Universidad de Salamanca en la promoción de 1988. Desde sus años de estudiante, mantuvo una implicación activa en la vida universitaria, participando en la creación de la asociación estudiantil ASPER y colaborando en proyectos de radio y debate académico.
Tras su etapa como alumno, Huertas ha conservado una relación estrecha con la USAL. En 2012 fue nombrado Socio de Honor de Alumni y, con el tiempo, ha pasado a presidir la asociación, convirtiéndose en una de las caras visibles del vínculo entre la institución y sus antiguos estudiantes. Su papel durante la conmemoración del VIII Centenario de la Universidad, apoyando iniciativas culturales y de patrocinio, ha sido uno de los aspectos destacados por la institución.
En el terreno profesional, toda su carrera se ha desarrollado en el Grupo Mapfre, al que se incorporó a finales de los años ochenta. Desde entonces ha asumido puestos de responsabilidad en distintas áreas y países hasta convertirse, en 2012, en presidente del Consejo de Administración y máximo responsable ejecutivo de la compañía. Bajo su liderazgo, Mapfre ha consolidado su expansión internacional, reforzando al mismo tiempo su función social y compromiso con la sostenibilidad.
La decana de la Facultad de Derecho, María Ángeles Guervós Maíllo, fue la encargada de presentar su candidatura. En su intervención describió a Huertas como un referente de “excelencia empresarial y humana” y subrayó que su trayectoria proyecta al exterior los valores humanistas, jurídicos y éticos que la USAL trata de inculcar en su alumnado. Asimismo, hizo hincapié en los programas de becas y apoyo a personas con discapacidad impulsados desde Mapfre, que han supuesto una inversión relevante en oportunidades educativas.
Guervós señaló que Huertas “encarna el modelo de egresado comprometido”, capaz de compatibilizar una carrera ejecutiva de alto nivel con la lealtad a su universidad de origen y una vocación de servicio público. Para la institución salmantina, su nombramiento confirma la importancia de mantener una relación sólida con el tejido empresarial y de reconocer a quienes, desde el sector privado, trabajan por acercar el mundo académico a la realidad social y económica.


Sergio Mattarella: humanismo, europeísmo y cultura democrática
El tercer doctorado honoris causa se concede a Sergio Mattarella, presidente de la República Italiana y figura destacada del panorama político y académico europeo. Nacido en Palermo en 1941, se licenció en Derecho por la Universidad de La Sapienza, en Roma, y fue profesor de Derecho Parlamentario en la Universidad de Palermo hasta principios de la década de 1980, desarrollando una sólida trayectoria como jurista y especialista en Derecho Constitucional.
Su carrera pública comenzó en 1983, cuando fue elegido diputado por la Democracia Cristiana en la circunscripción de Sicilia occidental. A lo largo de siete legislaturas, Mattarella ocupó diversos cargos en la Cámara de Diputados y asumió responsabilidades ministeriales en gobiernos de perfil reformista, siempre enmarcado en la corriente del pensamiento católico-social. Además de su labor política, ha publicado libros y ensayos sobre su experiencia parlamentaria y sobre el funcionamiento de las instituciones democráticas.
En 2011 pasó a formar parte del Tribunal Constitucional italiano, contribuyendo desde allí a la interpretación de la Carta Magna de su país. Cuatro años más tarde fue elegido duodécimo presidente de la República Italiana, cargo en el que ha sido reelegido. Su mandato se ha caracterizado por un estilo prudente y dialogante, así como por una defensa persistente del humanismo europeo y la cooperación internacional.
El catedrático emérito honorífico de Filología Italiana Vicente González Martín, responsable de defender su candidatura, destacó los vínculos culturales e institucionales entre Italia y España, y en particular entre la República Italiana y la Universidad de Salamanca. Presentó a Mattarella como un referente de equilibrio en tiempos de fragilidad democrática, subrayando su apuesta por la concordia entre pueblos y su rechazo a los discursos de odio que erosionan la convivencia.
González Martín recordó que el presidente italiano ha insistido en numerosas ocasiones en que la cultura actúa como cemento de las democracias y en que la educación es la herramienta más eficaz para combatir la indiferencia, la desigualdad y la intolerancia. Estos principios, señaló, coinciden plenamente con la tradición humanista de la USAL y con su vocación europeísta, de ahí la pertinencia de este reconocimiento académico.
Con la incorporación de Francisco de Vitoria, Antonio Huertas y Sergio Mattarella a la lista de doctorados honoris causa de la Universidad de Salamanca, la Universidad de Salamanca refuerza su papel como espacio de encuentro entre la reflexión teórica, la responsabilidad pública y el liderazgo social. Los tres nombres se suman a una nómina en la que figuran científicos, pensadores, responsables institucionales y personalidades de diferentes ámbitos, y ponen de manifiesto la intención de la institución de seguir combinando la excelencia intelectual con el reconocimiento a trayectorias que, desde España y desde el conjunto de Europa, contribuyen a un modelo de sociedad más justo, abierto y dialogante.
