La descarbonización y las distintas visiones sobre el uso del dinero público » Enrique Dans
La Unión Europea ha decidido imponer tarifas de importación de entre un 17.4% y un 38.1%. a los vehículos eléctricos fabricados en China, en función de las distintas marcas y de su nivel de cooperación con la investigación que pretendía determinar los subsidios públicos gubernamentales que cada compañía había recibido.
El resultado será pronto evidente: los vehículos eléctricos chinos, que como resultado de importantes inyecciones de dinero público para hacer sus empresas más productivas y facilitar la transición hacia la descarbonización, están entre los más baratos y los mejores del mundo, serán pronto más caros para los ciudadanos europeos. El movimiento de la Unión Europea sigue a una decisión similar de los Estados Unidos, que el pasado mes de mayo anunció tarifas a los vehículos eléctricos chinos que podrían llegar al 100% para proteger a la industria del automóvil norteamericana.
La decisión suscita una controversia interesante: si bien el uso de subsidios públicos para favorecer a las compañías de un país es una práctica que, por lo general, se ha considerado siempre como una distorsión de la competencia y se ha tratado de equilibrar mediante tarifas a la importación, resulta muy curioso que el gobierno chino haya decidido aplicar el uso de su dinero público precisamente a las tecnologías y sectores que más favorecen la descarbonización, mientras que los gobiernos occidentales tienden más a utilizarlo para otras cuestiones. Francamente, que se use dinero público para favorecer a las empresas, en principio, tiende a no gustarme… pero si se hace para favorecer con ello la descarbonización global, me lleva a protestar muchísimo menos.
Los mayores subsidios, tanto en el caso de China como en el los Estados Unidos o la Unión Europea, se dirigen a las compañías productoras de combustibles fósiles, hasta siete billones de dólares a nivel global. China, sin embargo, inyecta también fuertes cantidades de fondos públicos en el desarrollo de industrias como la energía solar, las baterías o los vehículos eléctricos y autónomos, absolutamente claves para la descarbonización.
El resultado es claro: mientras en el resto del mundo el vehículo eléctrico tiende a ser considerado como el futuro, en China ya es cada vez más el presente: las compañías chinas pillaron a las europeas, japonesas y norteamericanas dormidas al volante, y gracias a su potente mercado interno, consiguieron convertirse en las más competitivas del mundo.
Del mismo modo, China está desplegando, gracias en gran medida al dinero público, más vehículos autónomos en más ciudades que ningún otro país del mundo, otra tecnología fundamental en la descarbonización: si lográsemos que el uso mayoritario del vehículo pasase a ser compartido, estaríamos ante un escenario de emisiones muchísimo más benigno. En toda China, más de dieciséis ciudades han permitido a las empresas probar vehículos sin conductor en vías públicas, y al menos diecinueve fabricantes de automóviles chinos y sus proveedores están compitiendo para establecer un liderazgo global en este campo. Ningún otro país está actuando de forma tan agresiva en este ámbito.
El resultado es el que es: mientras China se come al resto del mundo en las tecnologías más estratégicas de cara a la descarbonización, el resto del mundo se dedica a mirarlos mal y a aplicar tarifas de importación a sus productos para hacerlos menos competitivos, y proteger así a una industria del automóvil que, simplemente, no ha hecho sus deberes y trata de ralentizar la descarbonización todo lo que puede.
Teniendo en cuenta que la descarbonización es el problema más importante que tiene la humanidad y que tiene naturaleza existencia. es decir, que si no lo solucionamos podemos provocar que el planeta se convierta en hostil para la vida humana, me parece bastante posible que la visión china del uso del dinero público tenga algo más de sentido que la del resto del mundo. Y sobre todo, que dedicarse a ralentizar la implantación de determinadas tecnologías cruciales para esa descarbonización para favorecer con ello a industrias que se han negado sistemáticamente a hacer sus deberes sea una total y absoluta irresponsabilidad.
This article is also available in English on my Medium page, «The EU accuses China of unfair subsidies, but protects its own outdated automotive industry with import tariffs«
