El futuro es biofílico: nuevas perspectivas para quienes proyectan y cuidan el verde

Publicado por Emprendimiento en

Biophilic Design y certificaciones ambientales en arquitectura que nos ayudan a una arquitectura regenerativa.

Vivimos en una época en la que la simple sostenibilidad, entendida en su definición clásica, ya no es suficiente. En la formulación más conocida —la del Informe “Our Common Future” (Informe Brundtland, 1987) de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de la ONU— el desarrollo sostenible es «la capacidad de satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas».

Casi cuarenta años después, esta definición ha evolucionado para responder a desafíos cada vez más complejos: ya no basta con conservar lo que queda, es necesario regenerar lo que ha sido dañado. Hoy se habla cada vez más de regeneración: un enfoque activo que repara, fortalece e integra la naturaleza en los espacios de vida y trabajo, devolviendo beneficios ambientales, sociales, económicos y sanitarios.

Este cambio de perspectiva nos lleva hacia una visión menos antropocéntrica y más ecosistémica, en la que el ser humano es parte de una red de vida y no el centro absoluto. En esta dirección, una de las herramientas más eficaces es el Biophilic Design: un enfoque proyectual y estratégico, basado en sólidas evidencias científicas, que integra elementos y procesos naturales en los espacios construidos para generar bienestar psicofísico, mejorar las prestaciones cognitivas, favorecer la socialización y devolver valor ecológico a los entornos.

Conectados con la naturaleza

A diferencia de intervenciones puramente estéticas, el Biophilic Design trabaja con un sistema de estrategias que guía a proyectistas, técnicos y stakeholders en la creación de espacios realmente conectados con la naturaleza. Intervenciones que, cuando están bien diseñadas, pueden reducir el estrés, mejorar el confort térmico y visual y reforzar el sentido de pertenencia a un lugar —con beneficios que ya se manifiestan a corto plazo.

Por ello, sistemas de certificación y políticas europeas e italianas están reconociendo cada vez más la conexión hombre–naturaleza como palanca para el bienestar y el desarrollo regenerativo. Ya no se trata de una opción accesoria, sino de un elemento imprescindible de la vida cotidiana y de la calidad de los espacios. Y para los profesionales del verde —viveristas, paisajistas, responsables de mantenimiento, técnicos y operadores— esto significa un nuevo horizonte profesional, en el que su know-how resulta decisivo para cumplir con estándares emergentes y participar activamente en la transformación del entorno construido.

Certificaciones y estándares: del concepto a la práctica

En el sector de la edificación existen sistemas de certificación de sostenibilidad que evalúan los edificios según criterios precisos: eficiencia energética, impacto ambiental, confort y salud de las personas. Entre los más difundidos a nivel internacional están LEED y WELL.

Si en el pasado estos sistemas se centraban sobre todo en eficiencia energética y rendimiento técnico, hoy incluyen cada vez más principios de Biophilic Design, es decir, estrategias que integran la naturaleza en espacios interiores y exteriores.

En la práctica, esto significa que, para obtener estas certificaciones, un proyecto debe demostrar que ofrece espacios verdes accesibles, elementos naturales, luz natural de calidad y ambientes que favorezcan el bienestar físico y mental. Entre los criterios de evaluación, el Biophilic Design ha adquirido un papel relevante porque se ha comprendido que la calidad de un edificio ya no se mide solo en kWh ahorrados, sino también en cuánta naturaleza contiene y cómo esta se integra en la experiencia humana.

No todos los profesionales del verde están familiarizados con estas herramientas, pero son cada vez más solicitadas en licitaciones públicas, proyectos institucionales y trabajos privados de alto nivel. Conocerlas significa entender dónde y cómo el propio trabajo puede valorizarse.

LEED – Leadership in Energy and Environmental Design

Es uno de los sistemas de certificación ambiental más difundidos del mundo. En su versión más reciente subraya que:

“Estrategias como el diseño inclusivo y el Biophilic Design, que conectan a las personas con la naturaleza, reducen el estrés, mejoran la calidad del aire y potencian las prestaciones cognitivas”.

Para obtener puntos LEED es necesario, por ejemplo:

  • Prever espacios exteriores accesibles con hábitats biodiversos;
  • Integrar elementos y patrones biofílicos en interiores, como se requiere en el crédito “Experiencia del Usuario” dentro de la categoría Calidad del Ambiente Interior.

WELL Building Standard

Es un estándar que mide la calidad de vida y el bienestar dentro de los edificios. Desde sus primeras versiones incluye la Biofilia como principio guía, indicando acciones concretas:

  • Organizar actividades que conecten a las personas con elementos naturales;
  • Garantizar buena exposición a luz natural;
  • Utilizar elementos biofílicos (plantas, materiales naturales, formas inspiradas en la naturaleza);
  • Asegurar conexión visual y física con la naturaleza para todos los ocupantes.

Living Building Challenge

Es uno de los protocolos más avanzados en términos de sostenibilidad y exige un enfoque integral. Dedica a la Biofilia un imperativo específico: desde las primeras fases, el equipo de proyecto debe participar en un biophilic workshop para identificar el “potencial biofílico” del edificio e integrar soluciones capaces de ofrecer beneficios reales a los usuarios.

Normativas y políticas europeas: la biofilia más allá de los protocolos

Además de los sistemas que mencionan explícitamente la Biofilia, existen normativas nacionales e iniciativas europeas que, aunque no siempre utilicen este término, promueven los mismos principios: conexión profunda con la naturaleza, protección de ecosistemas y mejora de la calidad de vida.

Un ejemplo clave son los Criterios Ambientales Mínimos (CAM) para la edificación, que introducen requisitos como:

  • Cantidad y calidad de luz natural;
  • Evaluación ambiental del sitio;
  • Protección y mantenimiento de vegetación existente.

Un ámbito estratégico son también las Nature-Based Solutions (NbS): soluciones inspiradas en la naturaleza para afrontar desafíos ambientales y sociales, desde el clima hasta la salud urbana. Son centrales en el Green Deal Europeo y en la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030, con financiación a través de programas como Horizon Europe, LIFE y Biodiversa+.

En síntesis, una proyección atenta a la naturaleza ya no es solo deseable: hoy está explícitamente incentivada y sostenida. Para los profesionales del verde, esto significa trabajar en un contexto normativo que reconoce y valoriza su papel en la transición ecológica.

Oportunidades concretas para el sector del verde

Esta evolución abre perspectivas significativas para quienes trabajan en el mundo del verde. Las competencias solicitadas van desde:

  • Asesoramiento botánico y climático
  • Elección de especies resilientes
  • Diseño funcional de espacios que no solo embellecen, sino que mitigan islas de calor, mejoran biodiversidad, filtran el aire y reducen ruido
  • Mantenimiento especializado de jardines de alta complejidad, cubiertas y fachadas verdes.

Será esencial promover enfoques multidisciplinares, donde profesionales del verde, arquitectos y técnicos colaboren desde el inicio del proceso.

Del proyecto a la cultura

El Biophilic Design no es solo un conjunto de estrategias, sino una cultura proyectual que pone la vida en el centro. Significa pasar de una visión en la que la naturaleza adorna, a otra en la que la naturaleza estructura ciudades, edificios y comunidades.

Quienes trabajan en el sector verde tienen hoy un papel estratégico: son custodios y promotores de esta transición. El futuro ya está escrito en estándares, normativas y expectativas de clientes.

Se trata de aprovecharlo, con la conciencia de que proyectar con la naturaleza significa proyectar el futuro.


Alice Piovan, Arquitecta, Biophilic Designer, experta de la Accademia Italiana di Biofilia (AIB)


Para saber más

AIB – ACADEMIA ITALIANA DE BIOPHILIA , organismo técnico-científico de referencia en Italia en Biofilia, Diseño Biofílico y Psicología Ambiental, promueve el bienestar a través de la conexión con la naturaleza. AIB se ocupa de la investigación, formación, difusión y consultoría , desarrollando proyectos basados en la evidencia científica para integrar la naturaleza y los espacios construidos. El objetivo es mejorar la calidad de vida y responder a las necesidades ambientales fundamentales de las personas, en primer lugar: la necesidad de naturaleza. www.aibitalia.org


Más sobre biofilia en EcoHabitar: https://ecohabitar.org/biofilia/

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