críticas, vacantes y giro hacia el concurso de méritos

Publicado por Emprendimiento en

oposiciones del SES

Las oposiciones del Servicio Extremeño de Salud (SES) se han convertido en uno de los temas más comentados del empleo público sanitario en Extremadura. La última convocatoria, especialmente en la categoría de Enfermería, ha desencadenado una cascada de quejas por la dificultad del examen, el elevado número de suspensos y la denuncia de supuestas irregularidades en varias aulas.

En paralelo, otras categorías sanitarias del SES han registrado un número significativo de plazas que quedan sin cubrir, lo que ha llevado a la Junta a plantear un concurso de méritos para especialistas. Todo ello ha generado un clima de tensión y desconfianza entre opositores, sindicatos y administración que, lejos de apagarse, sigue creciendo con nuevas plataformas y acciones jurídicas.

Malestar entre las enfermeras opositoras: dificultad del examen y denuncias de fallos organizativos

La chispa principal del conflicto está en la fase de oposición de Enfermería del SES, celebrada el pasado 28 de febrero, a la que se presentaron 4.617 personas para 569 plazas (con 4.502 candidatos por turno libre, 72 por promoción interna y 43 por discapacidad). Según los cálculos de academias y plataformas, solo alrededor del 15% habría superado la prueba, un porcentaje que muchos consideran anormalmente bajo.

Buena parte de las aspirantes coinciden en que el examen tuvo una dificultad muy superior a la esperada, con una gran presencia de legislación, gestión y administración frente a contenidos clínicos y prácticos. Varias opositoras sostienen que el cuestionario no reflejaba la actividad real de la enfermería asistencial, lo que ha alimentado la sensación de que el esfuerzo de meses o años de estudio no se ajustaba a lo finalmente preguntado.

Frases como que el 75% del examen se centraba en normativa sanitaria o que había “preguntas muy raras y un examen mal formulado” se han repetido en testimonios a la salida de las sedes de Badajoz y Cáceres. Algunas aspirantes resumen lo sucedido asegurando que salieron del aula con la impresión de que “no ha servido de nada el trabajo de año y medio o dos años” de preparación intensiva.

Este clima de frustración no se limita solo al contenido del examen. Un número creciente de opositoras afirma haber presenciado incidencias en la organización de la prueba, que van desde material colocado antes de la entrada de los aspirantes hasta problemas en los cuadernillos entregados.

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Plataformas de enfermería, asesoría jurídica y petición de anular la oposición

Ante este escenario, se han articulado varias plataformas de enfermeras opositoras nacidas de forma espontánea tras el examen. Entre ellas destacan la Plataforma Enfermería Justa SES o la denominada Plataforma de Enfermeros por la Transparencia en la OPE del SES, que aseguran agrupar a unas 700 profesionales descontentas con el desarrollo del proceso selectivo.

Estos colectivos han dado el salto de las redes sociales a los despachos institucionales: se han reunido con la consejera de Salud, Sara García Espada, y con altos cargos del SES -como el director gerente, la directora general de Asistencia Sanitaria y el director general de Recursos Humanos- para detallar lo que consideran irregularidades durante la prueba.

Entre los hechos trasladados a la Junta, las opositoras señalan que en algunas aulas los cuadernillos de normas ya estaban colocados sobre las mesas antes de que el tribunal diera la orden de entrar, y que ciertas plantillas de respuesta presentaban ya marcas o signos cuando se repartieron. También denuncian la entrega de exámenes incompletos, con hojas que faltaban, lo que obligó a cambiar cuadernillos sobre la marcha en plena realización de la prueba.

Otro de los puntos señalados por las plataformas es la falta de un criterio claro en la asignación de asientos. Aseguran que no se siguió un orden correlativo, que los candidatos fueron colocados de forma aleatoria y que parte del material de examen ya estaba sobre las mesas antes de la entrada de los opositores, algo que a su juicio rompe la imagen de rigor que debería acompañar a un proceso de empleo público.

Ante la acumulación de testimonios, las plataformas han contratado un gabinete jurídico especializado en empleo público y función pública. Su objetivo es recopilar toda la documentación y declaraciones posibles para valorar la presentación de recursos administrativos e incluso acciones judiciales que puedan desembocar, si prosperan, en la anulación de la oposición de Enfermería del SES.

Respuesta oficial de la Junta de Extremadura y postura de los sindicatos

La Consejería de Salud y el SES han defendido públicamente la transparencia del proceso selectivo y la actuación de los tribunales. La administración subraya que cualquier incidencia detectada durante la realización del examen “fue resuelta de forma inmediata en las aulas” y notificada a las organizaciones sindicales presentes como observadoras.

Desde la Junta se recuerda también que los tribunales de oposición actúan con independencia y autonomía técnica tanto en la elaboración de los cuestionarios como en su corrección, y que el procedimiento contempla plazos formales para la impugnación de preguntas o de la propia plantilla de respuestas. En este sentido, se ha insistido en que las personas aspirantes disponen de un período de varios días hábiles para registrar reclamaciones.

Durante la reunión con las representantes de las plataformas, la Consejería dejó claro que el órgano de interlocución reconocido es la mesa sectorial de sanidad, aunque accedió a escuchar las quejas y peticiones del colectivo. A partir de ahí, las enfermeras se comprometieron a remitir por escrito un listado detallado de las incidencias, para que la administración pueda analizarlas y comprobar si efectivamente se corrigieron de forma adecuada.

Los sindicatos, sin embargo, no comparten por completo el relato oficial. El Sindicato de Enfermería SATSE en Extremadura ha destacado que el porcentaje de aprobados previsto -en torno al 10-15%- evidencia que el examen no ha sido el más adecuado. Su portavoz, Gonzalo Gallego, defiende que un resultado tan bajo desvirtúa el objetivo de un proceso selectivo que debería identificar a quienes están mejor preparados, no dejar fuera a la mayoría de aspirantes.

Desde SATSE se plantea además la necesidad de modificar el decreto de selección y provisión del SES para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse. Entre otras cuestiones, pide un temario más definido y cerrado para futuras convocatorias y un sistema de examen que represente con mayor fidelidad la práctica enfermera real, sin sobrecargar el cuestionario con normativa o contenidos poco vinculados al día a día asistencial.

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Diferentes voces entre las opositoras: entre la anulación total y la defensa de lo ya aprobado

Dentro del propio colectivo de aspirantes de las oposiciones del SES no hay una única postura. Por un lado, las plataformas más organizadas apuestan claramente por reclamar la anulación completa de la oposición de Enfermería, al considerar que la suma de pobres resultados, tipo de examen y posibles fallos de organización rompe los principios de igualdad, mérito y capacidad que deben guiar el acceso al empleo público.

Estas enfermeras subrayan que su movimiento no es una “pataleta de suspensos” ni una guerra contra quienes han obtenido plaza o contra la propia administración, sino una llamada a revisar con lupa el desarrollo del ejercicio. Recalcan que respetan a quienes han aprobado y que su objetivo es depurar responsabilidades y reforzar las garantías de los procesos futuros, más que señalar a personas concretas.

En el lado opuesto, algunas opositoras que han superado el examen muestran su rechazo a la idea de repetir la prueba. Argumentan que todas las personas inscritas conocían de antemano las bases de la convocatoria y aceptaron participar con esas reglas del juego, por lo que consideran que no sería justo anular el proceso una vez celebrada la oposición y publicados los primeros datos de resultados.

Este choque de posiciones refleja el delicado equilibrio que debe alcanzar la administración: por un lado, garantizar la confianza en el sistema de oposiciones y, por otro, no perjudicar a quienes han logrado superar una prueba especialmente exigente. La resolución final de las reclamaciones, tanto por vía administrativa como, en su caso, judicial, será clave para marcar el precedente en futuras ofertas públicas de empleo del SES.

Mientras tanto, el descontento de las enfermeras enlaza con otras protestas previas en el entorno sanitario del SES: celadores, farmacéuticos y médicos de familia ya habían alzado la voz en convocatorias recientes, lo que refuerza la sensación de que el problema va más allá de una sola categoría profesional.

Farmacia de Atención Primaria y otras categorías: muchas plazas sin cubrir

El malestar por las oposiciones del SES no se limita a Enfermería. En la categoría de Farmacia de Atención Primaria el panorama tampoco es alentador: de las 23 plazas ofertadas, solo se habrían cubierto 8 puestos, dejando alrededor del 66% de las vacantes sin adjudicar, según cálculos de asociaciones de profesionales.

Desde colectivos como AFEPEX se considera que estos resultados confirman que algo falla en el diseño de las pruebas. Proponen aplicar sistemas de corrección más ajustados a la realidad, como el uso de modelos estadísticos tipo “campana de Gauss” para fijar notas de corte en función de la distribución real de resultados y asegurar así que las plazas se cubren con aspirantes competentes, sin dejar tantos puestos desiertos.

Esta problemática se suma a los datos de otras categorías de licenciados sanitarios. En Medicina de Familia, por ejemplo, el SES ha dejado 140 plazas sin adjudicar tras el proceso selectivo, una cifra que ha encendido todas las alarmas por el impacto que puede tener en la atención primaria.

En la categoría de Facultativo Especialista de Área (FEA), las oposiciones también han evidenciado un número relevante de plazas desiertas. De las 30 especialidades convocadas, en al menos seis se han quedado vacantes pese a haberse ofertado puestos fijos, debido al escaso número de aprobados.

Los datos aportados por el propio SES muestran que en Oftalmología se ofertaban 12 plazas y solo hay 7 aprobados, de modo que quedan 5 vacantes; en Cirugía Pediátrica, de 4 plazas solo hay un aprobado, lo que deja 3 puestos desiertos; en Microbiología y Parasitología, de 6 plazas ofertadas solo 3 han sido cubiertas; en Urología se han adjudicado 11 de las 13 plazas previstas; Medicina Física y Rehabilitación registra 1 vacante de 2, y en Alergología se queda sin ocupar 1 de las 3 plazas ofertadas.

El giro hacia un concurso de méritos para especialistas del SES

La acumulación de plazas desiertas en distintas categorías -especialmente en Medicina de Familia y varias especialidades hospitalarias- ha llevado a la Junta de Extremadura a anunciar un concurso de méritos extraordinario para estabilizar personal en el SES. Esta fórmula permitirá acceder a plaza fija sin necesidad de realizar una nueva oposición, valorando únicamente la experiencia y otros méritos profesionales de los aspirantes.

Según los cálculos iniciales, solo con las 140 vacantes de médicos de familia y las 16 plazas de facultativo especialista que han quedado sin cubrir en estas oposiciones, el SES podría sacar al menos 156 plazas a este concurso de méritos, una cifra que podría aumentar a medida que se publiquen los resultados definitivos en todas las categorías.

La consejera de Salud, Sara García Espada, ha defendido que se trata de una medida excepcional para garantizar la asistencia sanitaria a la población, especialmente en un contexto de dificultad para atraer y retener especialistas en algunas zonas. Insiste en que el concurso cuenta con respaldo jurídico y que ya se aplica en otras comunidades autónomas, como la Comunidad de Madrid.

No obstante, los sindicatos han criticado que el anuncio se realizara sin una negociación previa en la mesa sectorial, reclamando que una decisión de este calado se debata de forma formal con las organizaciones representativas. La titular de Salud ha respondido que no se vulnerará la negociación colectiva y que la medida se llevará a la mesa para que los sindicatos puedan debatirla y plantear propuestas.

Este movimiento hacia el concurso de méritos genera, al mismo tiempo, expectativas y recelos. Por un lado, muchos profesionales ven en él una oportunidad para consolidar su situación laboral tras años de contratos temporales. Por otro, hay quienes temen que la vía extraordinaria pueda distorsionar el modelo tradicional de acceso mediante oposición, o que no se apliquen criterios homogéneos y transparentes en la valoración de los méritos.

Revisión de la bolsa de empleo y demandas de cambios estructurales

En sus reuniones con la Consejería, las plataformas de opositores no solo han hablado del examen en sí, sino también de la gestión de la bolsa de empleo del SES. Algunas enfermeras consideran excesivo que, si un profesional rechaza un contrato sin causa médica justificada, pueda ser sancionado hasta la publicación del siguiente listado definitivo, lo que en la práctica puede suponer quedarse sin trabajar durante un año.

Este régimen sancionador, señalan, no siempre se da en otros servicios de salud autonómicos, por lo que reclaman una revisión de las normas de la bolsa y de las consecuencias de no aceptar determinadas ofertas. El objetivo, aseguran, debería ser compatibilizar la cobertura de plazas con unas condiciones que no generen inseguridad permanente entre los profesionales temporales.

Otra de las peticiones que se ha puesto sobre la mesa es que todas las plazas se adjudiquen por concurso-oposición, incluidas las de promoción interna, para evitar que puestos estructurales queden vacantes o dependan únicamente de la puntuación en bolsa. Con ello se busca dar más estabilidad y, a la vez, reforzar el principio de concurrencia competitiva para el acceso al empleo fijo.

En el ámbito exclusivamente de las oposiciones, los colectivos reclaman que el SES fije temarios cerrados y públicos, actualizados y accesibles, que sirvan como referencia clara para academias y opositores. Consideran que esta medida ayudaría a reducir la sensación de arbitrariedad que se ha instalado tras algunos exámenes recientes, en los que muchas preguntas han sido percibidas como alejadas del índice de materias previsto.

Los cambios que ahora se debaten no se circunscriben solo a Extremadura. Las tensiones en los procesos selectivos sanitarios se reproducen, con matices, en otras comunidades autónomas, donde también se cuestionan desde hace tiempo la orientación de las pruebas, la carga de legislación frente a contenido práctico y el impacto que todo ello tiene en la cobertura efectiva de plazas en hospitales y centros de salud.

La situación abierta en las oposiciones del SES, con un examen de Enfermería muy polémico, porcentajes de aprobados inusualmente bajos y decenas de plazas desiertas en distintas categorías, se ha convertido en un caso paradigmático de las dificultades actuales para equilibrar rigor selectivo, transparencia y necesidades asistenciales. La respuesta de la administración -entre posibles revisiones de procesos, concursos de méritos y cambios en la bolsa de empleo- marcará hasta qué punto estas quejas se traducen en reformas de calado o se quedan en un episodio más de malestar en el acceso al empleo público sanitario.


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