crecimiento moderado, empleo resiliente e incertidumbre exterior

Publicado por Emprendimiento en

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La situación económica muestra un pulso desigual: la actividad resiste, pero con desaceleración respecto a fases de fuerte rebote, la inflación se modera de forma gradual y el entorno internacional introduce incertidumbre por tensiones geopolíticas y logísticas. La lectura clave: crece la economía apoyada en la demanda interna, mientras el sector exterior acusa la debilidad de algunos socios europeos y los cuellos de botella en rutas comerciales.

La situación económica, que en periodos recientes fue compleja, podría prolongarse en esa tónica durante un tiempo, sobre todo en Europa y en los Estados Unidos. Los principales retos a los que habrá que hacer frente serán el endeudamiento de los estados, el bajo crecimiento de las economías de los países desarrollados y la desaceleración económica.

Factores que condicionan el crecimiento y la demanda

La demanda nacional ha sido el principal soporte del crecimiento, en especial por el consumo de los hogares, más firme de lo previsto, y por una mejora selectiva de la inversión (repunte de bienes de equipo tras varios trimestres más débiles). En cambio, la demanda externa ha restado algunas décimas por la debilidad de las exportaciones, afectadas por el menor dinamismo de socios clave como Alemania. En términos de ritmo, la actividad se mueve en avances intertrimestrales próximos al 0,5% – 0,6%, coherentes con un crecimiento interanual en torno al 2% cuando no hay sorpresas.

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Mercado laboral, productividad y el papel del factor trabajo

El principal reto para las economías desarrolladas sigue siendo la lucha contra el desempleo. En estos países, el Producto Interior Bruto depende en gran medida del factor trabajo, ya que muchos carecen de recursos naturales (crudo, gas, minerales) suficientes para sostenerse solo con ventas exteriores. Los datos recientes muestran un mercado laboral resistente, capaz de generar cientos de miles de puestos, aunque el crecimiento del empleo por encima del PIB está presionando a la productividad del trabajo, que encadena varios trimestres en negativo.

Desde la ONU se ha estimado que, para superar situaciones de depresión económica a nivel global, sería necesario crear millones de empleos adicionales. En los países desarrollados, informes previos situaban el desempleo medio en torno al 8,6%, recordatorio de que el paro sigue siendo un talón de Aquiles en fases de bajo crecimiento.

Estos datos se recogen en el informe “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial” de la Organización de Naciones Unidas. Ante un agravamiento de la recesión, la ONU y el Banco Mundial advertían que podría producirse la pérdida de decenas de millones de empleos a escala mundial. Fuente: Terra    |    Imagen: Kheel Center

Precios, inflación y política monetaria

Las presiones inflacionistas se moderan en bienes energéticos y de producción, mientras la inflación subyacente cede más despacio. Los grandes bancos centrales (salvo el de Japón) mantienen una política monetaria contractiva y reducen balances; esto ha elevado el coste de financiación y anclado expectativas de precios. En la zona euro, la rentabilidad de la deuda soberana a largo plazo ha tendido a moderarse, mientras que en EE. UU. marcó picos antes de retroceder; la curva de tipos estadounidense ha permanecido invertida durante un tiempo.

Comercio exterior, logística y riesgos geopolíticos

La incertidumbre internacional puede trasladarse a precios y plazos por nuevas disrupciones logísticas: ataques en el Mar Rojo que desvían tráfico hacia el Cabo de Buena Esperanza y restricciones en el Canal de Panamá por sequía elevan fletes y tiempos de entrega. A ello se añade la debilidad industrial de algunos socios, con impacto en exportaciones. En materias primas, el petróleo ha mostrado estabilidad relativa y el gas una corrección significativa respecto a los picos, apoyando la desinflación.

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Deuda, finanzas públicas y reformas para elevar la productividad

La economía mantiene déficit estructural destacado y deuda pública elevada, por lo que se precisa una estrategia de consolidación fiscal a medio plazo. Las propuestas más citadas para impulsar el crecimiento potencial pasan por abaratar costes de contratación (cotizaciones), reformar el Impuesto sobre Sociedades hacia tipos graduales y beneficios más simples, y reducir cargas administrativas y umbrales regulatorios que frenan inversión y el aumento de la dimensión empresarial.

Los datos empresariales muestran que, con ventas desacelerando y compras cayendo más, el valor añadido y los márgenes han resistido mejor de lo esperado. A la vez, muchas compañías han reducido deuda y la inversión en bienes de equipo está más débil que en la eurozona, un foco de atención para la productividad. Los hogares han elevado su ahorro y capacidad de financiación, apoyando el consumo sin perder prudencia.

Mercados financieros y activos

Las bolsas han mostrado un buen tono, con especial fortaleza del sector tecnológico vinculado a la inteligencia artificial. En criptoactivos se han registrado fuertes revalorizaciones pero con elevada volatilidad, lo que dificulta su uso como medio de pago. Este entorno financiero más estricto exige selección de riesgos y refuerza la importancia de balances sólidos.

En este contexto, la actividad podría seguir avanzando a ritmos moderados, sostenida por la demanda interna, una desinflación gradual y reformas pro-productividad, mientras la normalización logística y la mejora de socios europeos resultarán determinantes para que el sector exterior vuelva a sumar con mayor intensidad.


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