Cosas que no debes hacer antes de un examen

Los exámenes pueden suponer un agobio intenso y un estrés excesivo para cualquier estudiante, sobre todo si durante el curso no hemos rendido lo suficiente y dejamos para los últimos días toda la carga de estudio. En este artículo te vamos a dar una serie de consejos prácticos, centrados sobre todo en las cosas que no debes hacer antes de un examen. Evitar estas conductas puede ayudarte a concentrarte mejor en la prueba, reducir los nervios y, como consecuencia, mejorar tu nota y tu sensación de seguridad.

¿Qué no hacer en los dos días previos al examen?

Qué no hacer antes de un examenQué no hacer antes de un examen

Los dos días anteriores a un examen son decisivos para tu rendimiento mental y tu estado emocional. No se trata de estudiar sin parar, sino de cuidar al máximo tus recursos. A continuación resumimos lo que no hay que hacer en esos días previos y añadimos recomendaciones basadas en lo que funciona para la mayoría de estudiantes.

  • Si has dejado toda o casi toda la materia de estudio para el final, es importante que seas muy consciente de que, si son muchos los temas que debes estudiar, no te va a dar tiempo de abarcarlo todo en solo dos días. Intentar estudiar todo a la vez solo hará que aumenten tus nervios, que sientas que no llegas y que acabes con una gran falta de sueño por quedarte de madrugada “recuperando el tiempo perdido”. Sé realista y planifica lo que de verdad puedes estudiar en esos dos días. Da prioridad a los temas más importantes o que sumen más puntos y acepta que quizá no puedas memorizar cada detalle.
  • En lugar de dedicar largas horas a la asignatura que mejor llevas, evita el error de centrarte solo en lo que te resulta cómodo. Muchos estudiantes cometen el fallo de reforzar únicamente sus puntos fuertes. Es positivo consolidar lo que dominas, pero también deberías reservar bloques de tiempo para repasar las materias que se te resisten, ya que ahí es donde puedes ganar puntos decisivos.
  • No caigas en la tentación de estudiar todo el día la misma asignatura. Mantenerte durante horas con un único temario suele provocar aburrimiento, desgaste mental y una menor capacidad de atención. Lo mejor es hacer una planificación equilibrada, alternando materias más densas con otras más ligeras, y realizando pausas cortas para que tu cerebro pueda asimilar mejor la información.
  • Evita también llevar la cuenta obsesiva de lo que te falta por estudiar. Hacer listas mentales (o incluso físicas) de todos los temas aún pendientes puede aumentar la sensación de bloqueo y disparar la ansiedad. En lugar de pensar constantemente en lo que no has visto, céntrate en el tema que tienes delante, marca pequeños objetivos concretos y celebra cada avance, por pequeño que sea.
  • No tomes pastillas ni bebidas excesivamente excitantes. Un poco de café o una bebida con cafeína (incluso refrescos como Coca-Cola en pequeñas cantidades) puede ayudarte a mantenerte despierto, pero no abuses. Tomar grandes cantidades de cafeína, bebidas energéticas o estimulantes solo te llevará a un estado de sobreexcitación con síntomas como nerviosismo, palpitaciones, falta de concentración y dificultad para descansar. Para rendir bien necesitas un nivel de activación moderado, no sentirte acelerado.
  • No dediques esas jornadas a hacer resúmenes interminables llenos de dibujos y colores si aún no dominas el temario. Los resúmenes son útiles cuando ya has leído y comprendido la materia, pero en los últimos días es preferible trabajar con esquemas claros y simples que no consuman demasiado tiempo y te ayuden a repasar las ideas clave de forma rápida.
  • Evita estudiar con demasiados libros de referencia a la vez. Es mejor trabajar con un manual principal o con los apuntes oficiales de clase y, como mucho, complementar con otra fuente si necesitas aclaraciones. Consultar varios libros con enfoques distintos puede generar confusión y hacerte perder tiempo comparando explicaciones en lugar de afianzar el contenido.

¿Qué no hacer las horas antes de un examen?

Hábitos que perjudican antes de un examenHábitos que perjudican antes de un examen

Las horas previas al examen son cruciales para mantener tu claridad mental y controlar los nervios. Muchas veces ya has trabajado el temario, pero cometes pequeños errores justo antes de la prueba que reducen tu rendimiento. Estos son los principales comportamientos que deberías evitar.

  • No te quedes hasta tarde estudiando y duerme al menos 6 o 7 horas. El descanso es fundamental para que tu cerebro consolide lo aprendido y pueda recuperar energía. Acumular horas de estudio de madrugada a costa de dormir menos suele provocar fallos de memoria, dificultades para concentrarte y una sensación de agotamiento que te acompañará durante todo el examen.
  • No tomes bebidas alcohólicas la noche anterior ni en las horas previas a la prueba. El alcohol afecta a tu velocidad de procesamiento, altera la atención y empeora la memoria. Aunque creas que te relaja, en realidad te hace ir con cierto “retardo” mental que te impedirá dar lo mejor de ti en el examen.
  • No vayas con el estómago muy pesado. Comer de forma copiosa justo antes de la prueba suele producir somnolencia y sensación de pesadez, lo que dificulta la concentración. Lo ideal es hacer una comida ligera y equilibrada, que incluya algo de proteína, hidratos de carbono de absorción lenta y agua suficiente para mantener la hidratación. Evita las comidas muy grasientas o azucaradas en exceso.
  • No salgas con el tiempo justo. Procura llegar con 10 o 15 minutos de antelación. De esta forma podrás elegir un lugar cómodo, organizar tu material con calma y reducir la presión de pensar que puedes llegar tarde. Este margen también te permite ir al baño, respirar hondo y prepararte mentalmente.
  • Evita repasar frenéticamente los apuntes en la puerta del aula. Revisar ideas muy concretas en el último minuto rara vez mejora tu resultado y, en cambio, suele aumentar la ansiedad y la sensación de que “no te sabes nada”. Es preferible usar esos minutos para relajarte, practicar alguna técnica de respiración profunda y centrarte en pensamientos más realistas como “me he esforzado y voy a hacerlo lo mejor posible”.
  • No estudies ni repases tumbado en la cama justo antes de dormir o el mismo día del examen. La cama es un espacio que el cerebro asocia con dormir y descansar, por lo que mezclarla con el estudio genera confusión y dificulta tanto el sueño como la concentración. Utiliza la cama solo para descansar y reserva un escritorio o mesa específica para estudiar.
  • Evita hacer descansos eternos usando el móvil en la cama las horas previas a la prueba. Aunque parezca un modo de desconectar, alargar estos ratos desplaza tu horario de sueño, introduce más estimulación mental y puede generarte comparaciones y preocupaciones si ves mensajes de otros compañeros sobre el examen.
  • Si tienes varios exámenes seguidos, no caigas en el error de seguir estudiando intensamente justo después de cada prueba sin parar. Lo único que conseguirás es agotarte aún más. En su lugar, reserva pequeños espacios tras cada examen para descansar de verdad, comer algo, caminar unos minutos o conversar de manera distendida, y retoma luego el estudio del siguiente temario con la mente más despejada.

Consejos para los próximos exámenes y cómo evitar errores habituales

Además de tener claras las cosas que no debes hacer justo antes de un examen, es fundamental que, de cara a futuras convocatorias, incorpores una serie de buenos hábitos de estudio que te permitirán llegar a la fecha con menos estrés y mejores resultados.

  • Una buena planificación a tiempo es primordial para poder estudiar todo el temario. Distribuye los temas por semanas, incluye sesiones de repaso y deja días de margen para imprevistos. Así evitarás el “maratón” de última hora y podrás dedicar más tiempo a las materias que te resulten difíciles.
  • Sigue una técnica de estudio eficaz que te facilite asimilar y memorizar conceptos en el menor tiempo posible. Puedes combinar lectura comprensiva, subrayado, elaboración de esquemas y mapas conceptuales, autoexplicación en voz alta o realización de exámenes de años anteriores. Cada persona tiene su estilo de aprendizaje, así que prueba distintos métodos hasta encontrar el que mejor se adapte a ti.
  • Haz alrededor de una hora de deporte al día durante 3 o 4 días a la semana. La actividad física te ayuda a desconectar del estudio, reduce los niveles de estrés y favorece un mejor sueño reparador. No hace falta practicar un deporte de alta intensidad; caminar a buen ritmo, nadar, montar en bicicleta o hacer ejercicios suaves también son muy beneficiosos.
  • Incluye en tu rutina pequeñas pausas programadas durante las sesiones de estudio. Levantarte, estirar las piernas, beber agua o asomarte a la ventana unos minutos ayuda a que tu cerebro descanse y vuelva al trabajo con más capacidad de atención. Evita, sin embargo, que estas pausas se conviertan en largos ratos de distracción con el móvil o las redes sociales.
  • En la medida de lo posible, procura practicar con exámenes de años anteriores o con modelos de prueba similares a la que vas a realizar. Hacer simulacros te permitirá calcular el tiempo, familiarizarte con el tipo de preguntas, mejorar tu gestión de los nervios y ganar confianza para el día del examen real.

Cuando cuidas cómo estudias a lo largo del curso y evitas los errores típicos en los días y horas previos, los exámenes dejan de ser una fuente de angustia constante y se convierten en una oportunidad real de demostrar todo lo que has aprendido. Mantener la calma, respetar tus horas de descanso, alimentarte bien, planificar con sentido y confiar en el trabajo realizado son factores que, sumados, marcan una gran diferencia en tus resultados. ¡Suerte!