cómo gestionarlas y rendir mejor

Publicado por Emprendimiento en

preocupaciones en el estudio

Con el comienzo del nuevo curso escolar, es muy posible que os hayamos dejado pendientes algún que otro tema. Temas que, cuando estéis estudiando, podrían daros algún que otro dolor de cabeza. Por ejemplo, imaginad que os habéis dejado alguna asignatura pendiente. Esto hace que, en ocasiones, tengamos que pensar en una asignatura más. Una preocupación, por supuesto, ya que se trata de material adicional que tendremos que repasar durante el curso. Por lo tanto, dificultad añadida y, si no se gestiona bien, más ansiedad ante los estudios.

El resultado es que no sólo tendremos que estudiar todo el material que ya imponga el propio curso, sino también el adicional que tengamos pendiente. Es sólo un ejemplo, pero os ayudará a haceros una idea de lo que pueden hacer las preocupaciones académicas en nuestra cabeza: bloqueos, cansancio, sensación de no llegar, miedo a suspender o a decepcionar a los demás. ¿Cuál es la mejor recomendación? Hacerles frente. Siempre, claro, de la mejor manera posible, con organización, autocuidado y, cuando sea necesario, pidiendo apoyo.

Qué son las preocupaciones en el estudio y por qué aparecen

ansiedad y preocupaciones al estudiaransiedad y preocupaciones al estudiar

Las preocupaciones en el estudio pueden ir desde una leve inquietud hasta una ansiedad intensa que bloquea. Surgen cuando sentimos que el rendimiento, los exámenes, el volumen de trabajo o la presión académica nos superan. No siempre se ve desde fuera, pero puede afectar a la concentración, al descanso, a la autoestima y a la capacidad de disfrutar de la etapa académica con calma.

En pequeñas dosis, cierta activación puede ser útil porque aumenta la alerta y ayuda a centrarse. Sin embargo, el problema aparece cuando esa activación es demasiado intensa, dura mucho tiempo o aparece en momentos en los que ya no ayuda. Entonces la mente se llena de anticipaciones negativas, la concentración empeora, el cuerpo se tensa y estudiar se vuelve cada vez más difícil, incluso aunque el estudiante dedique muchas horas.

Estas preocupaciones son frecuentes en Secundaria y Bachillerato, en estudiantes universitarios y en personas que preparan oposiciones. En cada etapa cambian las exigencias, pero se repiten elementos como la comparación con otros compañeros, el miedo a fallar, el perfeccionismo o la sensación de que una nota puede definir el futuro académico y profesional.

Preocupaciones típicas al tener asignaturas pendientes

ansiedad ante una asignatura difícilansiedad ante una asignatura difícil

En el caso que hemos expuesto, lo mejor sería dedicarle un cierto tiempo diario a estudiar los contenidos atrasados. Eso no quiere decir que dejemos atrás las otras materias. Todo lo contrario. Tendremos que ir estudiándolas todas, poniéndonos un horario realista para que no se nos junte todo y, entonces sí, tengamos un problema más o menos grave de saturación, insomnio o bloqueo.

Cuando hay asignaturas pendientes, es habitual que aparezcan pensamientos como «no voy a poder con todo», «ya es tarde para recuperar» o «si suspendo otra vez, fracaso». Estos pensamientos aumentan la presión interna y pueden llevar a la procrastinación: evitar estudiar precisamente porque causa ansiedad. Cuanto más se evita, más se acumula la materia y mayor es la sensación de agobio.

Para cortar este círculo, ayuda mucho dividir el temario atrasado en tareas pequeñas, fijar metas diarias asumibles y celebrarlas cuando se cumplen. No se trata de hacerlo perfecto, sino de avanzar con constancia. Un calendario visible con los días disponibles, los exámenes previstos y los bloques a trabajar cada jornada aporta sensación de control y reduce la idea de que todo es inabarcable.

También conviene revisar el tipo de exigencias que nos ponemos. El perfeccionismo («tengo que dominarlo todo a la primera», «no puedo cometer errores») incrementa las preocupaciones y la tensión. Una mentalidad de aprendizaje («voy mejorando», «me equivoco y corrijo») facilita mantener el esfuerzo en el tiempo sin sentirse permanentemente al límite.

Cómo organizarse para que las preocupaciones no dominen el estudio

ansiedad ante exámenesansiedad ante exámenes

Por otra parte, ya que estamos hablando de preocupaciones, os recomendamos que cuando estéis estudiando una asignatura ni siquiera penséis en las otras. Si estáis con una, centráos en esa. En esos momentos, las otras darán igual. Ya llegará el momento de cada una. Este enfoque de una sola tarea reduce la sensación de «no llego a nada» y mejora la calidad del estudio.

Algunas pautas útiles para manejar mejor las preocupaciones mientras os organizáis son:

  • Establecer una rutina fija de estudio (mismas horas y lugar en la medida de lo posible), porque la previsibilidad da seguridad.
  • Dividir el estudio en sesiones cortas (por ejemplo, bloques de 25-30 minutos con pequeños descansos) para evitar el agotamiento mental.
  • Usar una agenda o calendario para anotar exámenes, entregas y repasos, de forma que el trabajo no dependa solo de la memoria o del impulso del momento.
  • Reservar tiempo para repasar antes de cada examen, pero sin caer en el estudio de última hora que dispara la ansiedad y la sensación de ir a contrarreloj.

Además de la organización, son claves las técnicas de relajación (respiración profunda, pausas breves para estirarse, cerrar los ojos unos segundos y notar la postura, etc.). Practicadas de forma regular, ayudan a disminuir la activación física y a que la mente no se enganche tanto a pensamientos catastrofistas sobre el futuro académico.

Ansiedad ante exámenes, Bachillerato, universidad y oposiciones

como vencer el miedo y la ansiedad al estudiarcomo vencer el miedo y la ansiedad al estudiar

La ansiedad ante exámenes es una de las preocupaciones más habituales. Puede aparecer al pensar en la fecha del examen, al imaginar que se quedará la mente en blanco o al recordar suspensos anteriores. A veces el estudiante sabe el temario en casa, pero en el aula se bloquea, tiene taquicardia, suda más de lo normal o siente que no recuerda nada; solo pensar que puede ocurrir de nuevo ya aumenta la tensión en las convocatorias siguientes.

En etapas como Bachillerato suelen mezclarse cambios personales, presión por las notas, comparación con compañeros y miedo a no alcanzar determinadas metas académicas. En la universidad se suma la autonomía, la necesidad de organizarse solo, el aumento del volumen de trabajo y, en ocasiones, la adaptación a una nueva ciudad o a un entorno más competitivo. En las oposiciones, la preocupación se centra en el esfuerzo prolongado, en el número de plazas limitadas y en la incertidumbre constante sobre el resultado.

En todos los casos, es importante distinguir entre el nerviosismo lógico y una ansiedad que interfiere de forma clara en la vida diaria: insomnio continuado, ganas frecuentes de llorar por temas académicos, evitación de tareas importantes, bajada significativa del rendimiento o conflictos crecientes en casa por el estudio.

Cuando las preocupaciones alcanzan este nivel, puede ser muy recomendable buscar apoyo profesional especializado. La psicología aplicada al ámbito académico trabaja con los pensamientos negativos sobre el rendimiento, el miedo al fracaso, la autoexigencia extrema, los hábitos de estudio y la regulación emocional. Entender qué está pasando y aprender estrategias ajustadas a cada caso permite recuperar una relación más sana con el estudio y con uno mismo, y hacer que el curso se parezca más a un paseo por el campo que a una carrera de obstáculos continua.

Aunque las preocupaciones puedan dar más de un dolor de cabeza, no os preocupéis. Haciéndolo todo de la manera correcta, con una organización realista, descansos suficientes, técnicas de relajación y pidiendo ayuda cuando haga falta, el estudio se vuelve más manejable y es posible avanzar, incluso con asignaturas pendientes, sin que la ansiedad marque todo el camino.


Ver fuente