Cómo ganar suficiente dinero para protegerse del daño que se crea al ganar dinero
En él, el escritor, cineasta y experto en tecnología, relata su experiencia en una reunión a la que le convocaron para hablar, en principio del futuro de la tecnología y de cómo esta afecta a la sociedad, con un grupo de millonarios poderosos. Sí, de esos que más han contribuido a estar donde estamos en esta vorágine de autodestrucción.
Las preocupaciones de los superricos
Oír cuáles son sus inquietudes, en su refugio, en medio del desierto, lejos de cualquier aeropuerto, dice mucho del tipo de personas a las que nos estamos refiriendo. ¿Bitcoin o Ethereum? ¿Realidad virtual o realidad aumentada? ¿Quién obtendrá primero la computación cuántica, China o Google? ¿Dónde vamos a Nueva Zelanda o Alaska? ¿Qué región se vería menos afectada por la próxima crisis climática? ¿Cuál es la mayor amenaza: el calentamiento global o la guerra biológica? ¿Cuánto tiempo se debe planificar para poder sobrevivir sin ayuda externa? ¿Debe un refugio tener su propio suministro de aire? ¿Cuál es la probabilidad de contaminación del agua subterránea? Para acabar con una pregunta que lo dice todo: ¿Cómo mantengo la autoridad sobre mi fuerza de seguridad después del evento? y aquí la cosa se desbordó, en esta surrealista conversación, con soluciones tecnológicas para paliar este contratiempo, con ideas tales como usar cerraduras de combinación especiales en el suministro de alimentos. O hacer que los guardias usen collares disciplinarios. O construir robots para que sirvan como guardias y trabajadores. En esta reunión, que relata Rushkoff, la pregunta final se centró en si esa tecnología puede desarrollarse a tiempo.
Viendo las preocupaciones de los superricos es imposible que estos depredadores del planeta entiendan la necesidad de soluciones prosociales y que la asociación y la cooperación colectiva es la única solución para salir de este hoyo en el que estamos metidos. Su objetivo, sin lugar a dudas es prepararse para un mundo digital tecnológico que les permita salvarse.
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En definitiva, unos superricos que “han sucumbido – comenta Rushkoff– a una mentalidad en la que “ganar” significa ganar suficiente dinero para protegerse del daño que están creando al ganar dinero de esa manera. Es como si quisieran construir un automóvil que vaya lo suficientemente rápido como para escapar de la contaminación que ellos generan”.
Cómo afrontar el colapso
La mejor forma de hacer frente al desastre, y no es la forma en que pretenden estos superricos, es cambiar la manera en la que nos relacionamos, cambiar la economía y desarrollar redes de comunidades resilientes capaces de proporcionar suficientes alimentos a la ciudadanía, entre otras muchas propuestas que sería demasiado largo enumerar aquí. La forma de evitar que las hordas hambrientas asalten las puertas de tu preciado bunker es brindándoles seguridad alimentaria. Pero, claro, estos multimillonarios no están dispuestos a invertir aquí. “La mayoría de estos preparacionistas multimillonarios no quieren tener que aprender a llevarse bien con una comunidad de agricultores o, peor aún, gastar sus ganancias financiando un programa de resiliencia alimentaria” afirma Rushkoff.
Prepararse para una calamidad requiere el mismo esfuerzo que el que necesitamos para tratar de prevenirla.
Puedes leer el artículo de Rushkoff aqui.
Editorial del Nº 75 de la revista EcoHabitar (otoño 2022). Puedes conseguirla en papel aqui.
