Cómo combatir la falta de sueño eficazmente si eres estudiante

Publicado por Emprendimiento en

Estudiante durmiendo para combatir la falta de sueño

Cómo combatir la falta de sueño eficazmenteCómo combatir la falta de sueño eficazmente

Es un tema del que ya hemos hablado en más de una ocasión. La falta de sueño y el cansancio se han convertido en uno de los grandes enemigos de los estudiantes. No es para menos, ya que este tipo de inconvenientes pueden llegar a hacernos mucho mal a nivel físico, mental y también en el rendimiento académico. ¿En qué consisten exactamente? ¿Cómo podemos evitarlos de forma eficaz y saludable? Vamos a averiguar algunos conceptos fundamentales que nos ayudarán a no tener que vivir con ellos.

¿Por qué es tan importante dormir bien cuando estudias?

El cuerpo necesita una serie de horas diarias para dormir, descansar y recuperar las fuerzas que ha gastado. Este número es variable según la edad, el estilo de vida y las características personales, pero el verdadero problema reside en el hecho de que, si dormimos menos de lo necesario, nuestro físico se resentirá e iremos perdiendo fuerza y rendimiento.

Además del cansancio físico, la falta de sueño afecta a procesos clave para el estudio como la memoria, la atención sostenida y la capacidad de concentración. Durante el sueño se consolidan muchos de los aprendizajes del día; si reduces tus horas de descanso, el cerebro no termina de “archivar” bien la información y te costará más recordar lo que has estudiado.

Es evidente que esto se traduce en diferentes aspectos que se verán reducidos, como la fuerza, la capacidad de pensar con claridad o la concentración. Todo se volverá más difícil: necesitarás más tiempo para hacer los mismos ejercicios, cometerás más errores y será más fácil que aparezca la desmotivación o la sensación de estar quemado.

El sueño también cambia de forma progresiva con la edad, haciéndose más ligero, algo más corto, con despertares nocturnos más frecuentes y con mayor tiempo transcurrido en la cama antes de conciliarlo. Es importante diferenciar todos estos cambios normales debidos a la edad de lo que es el auténtico insomnio o un problema de falta de sueño que sí necesita intervención.

Qué es la falta de sueño e insomnio y cómo reconocerlos

Hábitos para combatir la falta de sueñoHábitos para combatir la falta de sueño

La falta de sueño puede deberse simplemente a que duermes menos horas de las que necesitas (porque te acuestas tarde, madrugas demasiado o rompes tus horarios) o a que, aun estando muchas horas en la cama, tu sueño es de poca calidad (te despiertas mucho, te cuesta conciliar, sientes que no descansas).

El insomnio, por su parte, se define como la dificultad para conciliar o mantener el sueño, o despertarse demasiado pronto, acompañada de sensación de no haber descansado y repercusión durante el día: somnolencia, irritabilidad, dificultad para concentrarse o sensación de agotamiento constante.

En estudiantes, una de las mayores preocupaciones cuando aparece el insomnio es preguntarse por qué no pueden dormir si se sienten tan cansados. En estos casos es recomendable acudir a un médico para que valore las posibles causas (estrés, ansiedad, hábitos de sueño inadecuados, enfermedades del sueño, consumo de sustancias, etc.) y sugiera un tratamiento o remita al especialista correspondiente.

Los medicamentos utilizados para el insomnio pueden ser peligrosos si se usan de forma incorrecta, por lo que siempre deben tomarse bajo supervisión médica. No deben utilizarse durante largos periodos de tiempo, nunca deben asociarse al alcohol y no se debe aumentar por cuenta propia la dosis prescrita. Para estudiantes y población general, la primera línea de tratamiento suele ser siempre el cambio de hábitos y las técnicas de manejo del comportamiento.

Consecuencias de dormir poco en el rendimiento académico

Cuando un estudiante duerme menos de lo que necesita, los efectos no se limitan a sentir sueño. La falta de descanso repercute en el día a día de varias formas que, sumadas, pueden hacer que estudiar se vuelva una tarea casi imposible.

Entre las consecuencias más habituales se encuentran: agotamiento físico, sensación de malestar general, cambios de humor, tendencia a la irritabilidad y dificultad para gestionar el estrés. Desde el punto de vista cognitivo, se reduce la capacidad de mantener la atención en un mismo tema, aparece mayor lentitud para razonar problemas, disminuye la memoria de trabajo y cuesta más organizar ideas o hacer resúmenes.

A nivel más global, la falta de sueño continuada puede afectar incluso a la salud general, debilitando el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de problemas cardiovasculares y favoreciendo la aparición de ansiedad o depresión. En la vida diaria del estudiante, además, aumenta la probabilidad de cometer errores, sufrir pequeños accidentes (por ejemplo, al ir con sueño en transporte o durante prácticas de laboratorio) y empeora la capacidad de tomar buenas decisiones bajo presión.

Todo esto es especialmente relevante en época de exámenes, cuando muchos estudiantes intentan “ganar horas” quitándoselas al sueño. En realidad, sucede lo contrario: a medida que se acumulan los días durmiendo poco, el rendimiento por hora de estudio baja, por lo que se necesita más tiempo para asimilar lo mismo y se entra en un círculo de sobre-esfuerzo con menos resultados.

Cómo combatir la falta de sueño en estudiantes de forma eficaz

Para evitar tener estos males, lo único que podemos hacer es descansar y dormir en condiciones. Da igual lo que tomemos o lo que comamos: ningún suplemento sustituye a un sueño suficiente y de calidad. Todo se limita a dormir y a ayudar al cuerpo a que descanse durante las horas necesarias para recuperarse.

Por supuesto, no vale con dormir más un día aislado. Lo que tenemos que hacer es «echarnos» durante el tiempo necesario de manera regular y cuidar lo que se conoce como higiene del sueño: un conjunto de hábitos que facilitan conciliar el sueño y mantenerlo.

Algunas recomendaciones clave para estudiantes son:

  • Establecer una rutina estable: acostarse y levantarse todos los días a horas similares, también en fin de semana, para que el reloj biológico se regule.
  • Limitar las siestas: si las necesitas, que sean cortas (10-20 minutos) y nunca demasiado tarde, para no robar sueño a la noche.
  • Cuidar el ambiente del dormitorio: oscuridad, silencio relativo o ruidos suaves, una temperatura fresca y un colchón cómodo.
  • Evitar el uso de pantallas (móvil, ordenador, tablet) al menos una hora antes de dormir, ya que su luz y contenido activador dificultan relajarse.
  • Reducir el consumo de cafeína, bebidas energéticas y tabaco, sobre todo a partir de media tarde, para no interferir en la llegada del sueño.

Si aun así aparecen noches de insomnio, es útil aprender técnicas de relajación como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva o la meditación de atención plena, que han demostrado ser eficaces para facilitar el sueño y reducir la ansiedad asociada a no poder dormir.

Cuándo pedir ayuda profesional por problemas de sueño

Si no queréis tener falta de sueño, aseguraos de dormir lo suficiente y favorecer el descanso del cuerpo. No sólo el mismo os lo agradecerá, sino que vuestro organismo tendrá la oportunidad de mantener un rendimiento más que notable.

Sin embargo, si a pesar de mejorar vuestros hábitos seguís con dificultades frecuentes para dormir, merece la pena comentarlo con un profesional de la salud. Es especialmente importante buscar ayuda cuando el insomnio o la falta de sueño se prolongan más allá de unas semanas, afectan claramente al rendimiento académico o se acompañan de otros síntomas como ronquidos intensos, pausas respiratorias observadas por otras personas, dolor crónico o un estado de ánimo muy bajo.

En estos casos, el médico puede valorar si hay algún trastorno del sueño específico, un problema médico o psicológico que lo esté empeorando y, si lo considera necesario, derivar a una unidad del sueño o plantear un tratamiento concreto. La finalidad de la información que ofrecemos es orientarte y darte recursos, pero en ningún caso sustituye la consulta personalizada con un profesional.

Cuidar tu descanso es una de las inversiones más importantes que puedes hacer como estudiante: mejora tu salud, tu capacidad de aprender y tu bienestar general, y te permite aprovechar mucho mejor cada hora de estudio. Ya nos contaréis vuestras experiencias.


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