Cambios en las becas escolares y en el sistema de préstamo de libros

Tal y como ya hemos dicho en alguna ocasión, la ley de educación en España se ha ido actualizando con el tiempo. El Gobierno español ha decidido hacer diferentes modificaciones con el fin de intentar mejorar las clases que se imparten en los centros educativos españoles y garantizar un acceso más justo a la formación. Por supuesto, esto también supone cambios en las becas que se otorgan a los alumnos, tanto en los niveles obligatorios como en los postobligatorios. Concretamente, se ha modificado la manera en la que se entregan las ayudas y el tipo de apoyo que se ofrece a las familias.
Durante convocatorias pasadas, si nos concedían una beca para libros, nos daban una determinada cantidad de dinero que podíamos gastar en el material escolar o que suplía el coste que ya habíamos desembolsado. De hecho, la implantación de sistemas de préstamo gestionados por los centros se observó ya en 2014 en muchos colegios e institutos, cuando en lugar de entregar la cuantía económica se inició el préstamo de libros por parte del propio centro. Con los cambios introducidos por la nueva normativa, en muchos centros, en lugar de darnos dinero, el centro educativo presta directamente los libros que serán los que utilizarán los alumnos durante los siguientes meses. Se habla de préstamo porque, al final del curso, estos materiales se tienen que devolver en un estado adecuado y utilizable para otros estudiantes.
Esto quiere decir que no podemos estropear los libros, y que tampoco podemos escribir en ellos de forma permanente, ya que serán los mismos que utilizarán los alumnos de los siguientes cursos. De esta manera, los materiales van siendo utilizados por diferentes alumnos hasta que se estropean o se decide cambiarlos por nuevas ediciones. Este sistema pretende fomentar el uso responsable de los recursos, reducir el gasto de las familias y aprovechar mejor el presupuesto público destinado a educación.
Cambios generales en las becas escolares y tipos de ayudas disponibles

Más allá del sistema de préstamo de libros de texto, la normativa de becas ha incorporado cambios relevantes en la forma de apoyar al alumnado. El Gobierno ofrece diferentes tipos de becas y ayudas al estudio, que pueden agruparse en dos grandes bloques: las destinadas a estudios no universitarios y las destinadas a estudios universitarios, además de ayudas específicas para necesidades educativas especiales.
En los estudios no universitarios se incluyen niveles como el Bachillerato, la Formación Profesional de grado básico, medio y superior, las Enseñanzas Artísticas (profesionales y superiores), las Enseñanzas Deportivas, los Estudios Religiosos superiores y las Enseñanzas de idiomas en Escuelas Oficiales, incluida la modalidad a distancia. También se contemplan cursos de acceso y de preparación para pruebas de acceso a la Formación Profesional y cursos específicos de acceso a ciclos formativos. En todos estos casos es posible optar a ayudas que van más allá del simple préstamo de libros, cubriendo parte de los gastos derivados del curso.
En el ámbito de los estudios universitarios, las becas generales se dirigen a enseñanzas universitarias oficiales de Grado y Máster, así como a los créditos complementarios o complementos de formación necesarios para acceder u obtener dichos títulos. También se incluyen los cursos de acceso a la universidad para mayores de 25 años impartidos por universidades públicas. Quedan fuera, por regla general, los estudios de doctorado, las especializaciones y los títulos propios de las universidades, que se rigen por otras normas y convocatorias.
Cuantías fijas, cuantías variables y umbrales de renta

Las cuantías de las becas se estructuran en varios componentes. Por un lado, existe la beca de matrícula para estudios universitarios, que cubre el precio público oficial de los créditos en los que el estudiante se matricula por primera vez. Además, se establecen cuantías fijas como la ligada a la renta familiar, la ligada a la residencia durante el curso escolar cuando es necesario cambiar de domicilio para estudiar, y la cuantía vinculada a la excelencia académica, que premia el rendimiento con importes que se calculan en función de la nota media.
Para estudios no universitarios existe la denominada beca básica, que se concede cuando no se cumplen algunos requisitos para acceder a las cuantías fijas superiores, pero sí se alcanza el umbral mínimo para recibir apoyo económico. Además, una parte muy importante del sistema es la cuantía variable, que se reparte en función del presupuesto disponible una vez concedidas las ayudas fijas. Esta cuantía se distribuye teniendo en cuenta la renta familiar y el rendimiento académico, mediante fórmulas que combinan ambos factores para priorizar al alumnado con menos recursos y mejores resultados.
La concesión de las becas tiene en cuenta diferentes umbrales de renta, que se fijan por Real Decreto y se actualizan periódicamente. En función de si la renta anual de la familia se sitúa por debajo del umbral 1, 2 o 3, el estudiante podrá acceder a más o menos componentes de la beca. También se consideran el número de miembros de la unidad familiar, el patrimonio inmobiliario y otros rendimientos, de manera que el apoyo se centre en quienes realmente lo necesitan.
Becas para necesidades educativas especiales y otras novedades
Un bloque muy relevante de cambios se centra en las ayudas de apoyo educativo, dirigidas a estudiantes que presentan una necesidad específica de recibir apoyo. Estas ayudas están pensadas para alumnado con discapacidad reconocida, trastornos graves de la conducta, trastornos graves de la comunicación y del lenguaje, trastorno del espectro autista o altas capacidades. En muchos casos, estas personas pueden acceder a cuantías adicionales o a becas específicas, sin que la renta familiar sea el único criterio determinante.
Entre las novedades más importantes se encuentran la reducción del porcentaje mínimo de discapacidad exigido para solicitar determinadas ayudas, la extensión de la flexibilización de los requisitos académicos a víctimas de violencia de género o violencia sexual menores de edad, y la exclusión de algunas subvenciones al alquiler del cómputo de rendimientos patrimoniales, lo que alivia la situación de muchas familias que viven de alquiler.
También se ha reforzado progresivamente el presupuesto global destinado a becas y ayudas al estudio, con un aumento considerable respecto a periodos anteriores y con la intención de llegar cada año a más de un millón de estudiantes. Este incremento se acompaña de ajustes en los umbrales de renta para compensar la subida del coste de la vida, de forma que el sistema de becas mantenga su capacidad real de apoyo.
Como ya hemos dicho, estos cambios se han realizado debido a las reformas que ha ido implementando la nueva ley de educación y a las actualizaciones anuales de la normativa de becas. Aunque cada convocatoria concreta fija sus propios plazos y detalles, lo descrito permite hacerse una idea clara de qué tipo de cambios en las becas escolares se han consolidado y qué pueden esperar las familias: más control en el uso de los libros, un sistema de ayudas basado en renta y rendimiento, y una mayor protección para el alumnado con necesidades específicas o en situación de vulnerabilidad. Existen además otras modificaciones de la normativa que se irán detallando en posteriores artículos y comunicados oficiales.
Todo ello configura un escenario en el que resulta esencial mantenerse informado a través de las publicaciones oficiales y de los propios centros educativos, revisar con atención los requisitos de cada convocatoria y aprovechar las oportunidades que ofrecen las becas escolares para reducir la carga económica de la educación.