Brecha de género en la religión: Generación Z podría reducirla
Durante décadas, la religión ha reflejado una diferencia constante entre hombres y mujeres. Diversos estudios mostraban que ellas tendían a otorgar mayor importancia a la fe, asistir con más frecuencia a los servicios religiosos y participar activamente en la vida de sus congregaciones. Sin embargo, las generaciones más jóvenes están comenzando a modificar un patrón que parecía inamovible.
Hoy, la conversación ya no gira únicamente en torno a quién es más religioso, sino a las razones detrás de un cambio que despierta el interés de investigadores, líderes religiosos y especialistas en ciencias sociales. La Generación Z está transformando las dinámicas tradicionales y obligando a replantear cómo la religión dialoga con temas como la igualdad, la identidad y los valores contemporáneos.
La brecha de género en la religión comienza a cambiar
De acuerdo con un artículo de TIME, la brecha de género en la religión ha sido una constante en las encuestas durante décadas. Históricamente, las mujeres declaraban con mayor frecuencia que la religión ocupaba un lugar central en sus vidas, mientras que los hombres mostraban niveles menores de compromiso religioso. Sin embargo, los datos más recientes sugieren que esa distancia podría estar reduciéndose entre quienes hoy tienen entre 18 y 29 años.
Una encuesta de Gallup reveló que, durante 2024-2025, el 42% de los hombres jóvenes afirmó que la religión era “muy importante” en su vida, un incremento considerable respecto al 28% registrado apenas dos años antes. En contraste, únicamente el 29% de las mujeres del mismo grupo de edad expresó el mismo nivel de importancia, invirtiendo una tendencia que había predominado durante años.
Para Frank Newport, científico sénior de Gallup, este cambio representa un hallazgo relevante porque, por primera vez en mucho tiempo, hombres y mujeres jóvenes presentan niveles estadísticamente similares en varias mediciones de religiosidad. Incluso, en algunos indicadores, los hombres aparecen ligeramente por encima.
¿Los hombres jóvenes realmente son más religiosos?
Aunque los resultados de Gallup han llamado la atención, no todos los especialistas coinciden en que exista un verdadero resurgimiento religioso entre los hombres jóvenes. Instituciones como el Instituto de Investigación de Religión Pública (PRRI) y el Centro de Investigación Pew no han encontrado evidencias igual de contundentes que respalden ese crecimiento.
Los expertos señalan que existe una diferencia importante entre considerar que la religión es relevante y participar activamente en una comunidad religiosa. Asistir regularmente a ceremonias, involucrarse en actividades de la congregación o mantener prácticas espirituales constantes son indicadores distintos que no muestran el mismo incremento observado en las respuestas sobre identidad religiosa.

Por ello, algunos investigadores consideran que el fenómeno podría reflejar un cambio en la percepción o en la identidad cultural de los jóvenes, más que un aumento real de la práctica religiosa cotidiana.
Política, identidad y redes sociales: factores que influyen
Otra explicación que ha cobrado fuerza relaciona este fenómeno con la transformación del panorama político estadounidense. Diversos especialistas sostienen que parte del aumento observado entre los hombres jóvenes se concentra particularmente entre quienes se identifican con posiciones conservadoras.
Para algunos politólogos, la religión podría estar funcionando también como una expresión de identidad política. En ese contexto, el crecimiento de comunidades digitales vinculadas a discursos conservadores e incluso espacios conocidos como la “manosfera” podría estar reforzando el interés de algunos hombres por determinadas expresiones religiosas.
Sin embargo, varios líderes religiosos consultados sobre el tema aseguran que, desde la experiencia de sus congregaciones, no perciben un aumento motivado principalmente por afinidades partidistas. En cambio, consideran que algunos jóvenes buscan respuestas espirituales frente a la incertidumbre social y personal que caracteriza a esta generación.
La brecha de género en la religión también refleja el alejamiento de las mujeres
Mientras continúa el debate sobre el comportamiento de los hombres jóvenes, muchos investigadores consideran que la brecha de género en la religión se está reduciendo principalmente porque cada vez más mujeres se alejan de las instituciones religiosas.
Los datos respaldan esta hipótesis. Según PRRI, el porcentaje de mujeres jóvenes sin afiliación religiosa pasó del 29% en 2013 al 43% en 2025. De manera similar, Pew ha identificado que la disminución de la religiosidad femenina explica buena parte del cierre de la diferencia histórica entre ambos géneros.
Gallup también muestra una tendencia de largo plazo significativa. Si hace poco más de una década el 51% de las mujeres jóvenes afirmaba que la religión era muy importante en su vida, actualmente esa cifra se ha reducido hasta el 29%, reflejando un cambio generacional profundo.
El peso del sexismo dentro de algunas comunidades religiosas
Entre las razones que podrían explicar este alejamiento aparece con frecuencia la percepción de desigualdad de género dentro de algunas tradiciones religiosas. Diversas investigadoras sostienen que muchas mujeres cuestionan estructuras donde continúan predominando los liderazgos masculinos y los roles tradicionales.
Especialistas como Gina Zurlo, profesora de Cristianismo Mundial en Harvard, destacan que históricamente las mujeres han sostenido gran parte del trabajo cotidiano de las iglesias: enseñan, organizan actividades, acompañan comunidades y transmiten la fe entre generaciones. Sin embargo, su participación no siempre se traduce en espacios de liderazgo o toma de decisiones.
A ello se suma la permanencia de discursos que enfatizan la subordinación femenina o limitan el acceso de las mujeres a determinados cargos religiosos. Para muchas jóvenes, estas dinámicas resultan incompatibles con los valores de igualdad que hoy defienden en otros ámbitos de su vida.
Experiencias personales que impulsan nuevas decisiones
Más allá de las estadísticas, numerosas mujeres han compartido experiencias que explican por qué decidieron alejarse de sus comunidades religiosas. Historias relacionadas con relaciones abusivas, discriminación o interpretaciones rígidas de los roles de género aparecen con frecuencia en testimonios públicos y redes sociales.
La creadora de contenido Jubilee Dawn Huerta ha explicado que comenzó a cuestionar sus creencias después de vivir un matrimonio donde las enseñanzas religiosas eran utilizadas para justificar conductas abusivas y exigir sumisión. Su historia se ha convertido en un punto de encuentro para miles de mujeres que narran vivencias similares.
Estos relatos muestran que el debate ya no se limita a la práctica religiosa, sino que también involucra temas como los derechos de las mujeres, la autonomía personal y la construcción de relaciones igualitarias dentro de los espacios de fe.
Una transformación con implicaciones para la responsabilidad social
Los cambios que experimenta la Generación Z representan un desafío para las organizaciones religiosas, pero también ofrecen aprendizajes para cualquier institución interesada en fortalecer la inclusión y la equidad. Comprender por qué ciertos grupos se sienten representados mientras otros se distancian resulta clave para construir espacios más diversos.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social, escuchar las inquietudes de las nuevas generaciones implica revisar prácticas, reconocer desigualdades y promover ambientes donde todas las personas puedan participar en condiciones de respeto e igualdad. La confianza institucional depende, cada vez más, de la capacidad para responder a esas expectativas.
La evolución de la religiosidad entre los jóvenes demuestra que las transformaciones sociales rara vez obedecen a una sola causa. Mientras algunas encuestas apuntan a un mayor interés religioso entre los hombres, otras evidencias indican que el cambio responde principalmente al alejamiento de las mujeres de instituciones que consideran poco alineadas con sus valores y expectativas.
Más allá de cuál explicación termine consolidándose, la discusión sobre la brecha de género en la religión refleja un fenómeno más amplio: las nuevas generaciones buscan coherencia entre sus convicciones y las organizaciones de las que forman parte. Para las comunidades religiosas, así como para cualquier institución comprometida con la responsabilidad social, el reto será construir espacios verdaderamente inclusivos, donde la igualdad deje de ser un ideal y se convierta en una práctica cotidiana.