El 40% de los consumidores evita productos con envases que considera poco sostenibles
El envase ya no es un elemento secundario en la experiencia de compra, sino un factor estratégico que influye directamente en la reputación de las marcas y en las decisiones de los consumidores. Durante años, las empresas han centrado sus esfuerzos en mejorar la calidad, el precio o la innovación de sus productos, pero hoy el diseño, los materiales y la reciclabilidad de los empaques son aspectos cada vez más determinantes para ganar la preferencia del mercado.
Así lo demuestra el Barómetro de Sostenibilidad 2026 de AECOC, según el cual el 40% de los consumidores ha dejado de comprar algún producto al considerar que utilizaba envases poco sostenibles, mientras que siete de cada diez reconocen que el tipo de empaque influye en su elección de compra. El dato confirma una tendencia relevante para las áreas de sostenibilidad, marketing y desarrollo de producto: la percepción ambiental de un envase ya no es un detalle, sino un elemento competitivo que puede fortalecer o debilitar la relación entre una marca y sus clientes.
Los envases poco sostenibles ya afectan las decisiones de compra
La investigación revela que la sostenibilidad continúa siendo un criterio importante para los consumidores, aunque cada vez está más vinculada al ahorro y a la eficiencia en el consumo. El 74% de las personas considera relevantes los temas ambientales, pero solo el 37% afirma que le resulta fácil mantener un estilo de vida sostenible, lo que muestra la distancia que todavía existe entre las intenciones y las acciones cotidianas.
Además del 40% que ha dejado de comprar productos debido a envases poco sostenibles, otro 33% reconoce haber considerado hacerlo en alguna ocasión. A su vez, el 87% de los consumidores afirma preferir productos con menos envases, lo que indica que las personas no solo esperan materiales más reciclables, sino también soluciones que reduzcan el uso innecesario de recursos.

Esta transformación resulta especialmente relevante porque confirma que la sostenibilidad del envase influye directamente en el comportamiento del mercado. Para las empresas, esto significa que el diseño del empaque ya no puede abordarse únicamente desde la logística o la protección del producto, sino también desde la perspectiva de la economía circular y la experiencia del consumidor.
Qué esperan los consumidores de los envases del futuro
El estudio también ofrece pistas claras sobre las características que las personas consideran prioritarias. El 80% de los encuestados demanda información más clara sobre cómo reciclar los productos, mientras que el 78% considera importante reducir los envases siempre que sea posible. Además, el 77% valora que los materiales sean fácilmente reciclables y que el empaque esté elaborado a partir de un solo material, facilitando así su correcta gestión al final de su vida útil.
Los datos reflejan un cambio importante: el consumidor no busca únicamente envases con atributos ambientales, sino también simplicidad y transparencia. La proliferación de materiales complejos o mensajes confusos puede generar desconfianza e incluso aumentar el riesgo de que los productos sean percibidos como casos de greenwashing. En otras palabras, la sostenibilidad del envase ya no depende solo de sus características técnicas, sino también de la capacidad de las empresas para comunicar de manera clara y verificable sus beneficios ambientales.
Sin embargo, el estudio también muestra que la realidad es más compleja de lo que parece. Aunque el 80% considera que existen embalajes innecesarios, el 67% reconoce que los productos deben estar adecuadamente protegidos para garantizar la seguridad alimentaria y el 58% valora que lleguen en perfecto estado. Esto pone de manifiesto uno de los grandes retos del ecodiseño: encontrar el equilibrio entre reducir materiales y mantener la funcionalidad del envase.

De la sostenibilidad del envase a la competitividad empresarial
Los hallazgos del barómetro evidencian que el envase se está convirtiendo en un indicador tangible del compromiso ambiental de las marcas. El 42% de los consumidores afirma haber dejado de comprar productos de empresas que considera poco sostenibles y un 26% prefiere marcas responsables siempre que mantengan precios similares. Esto demuestra que la sostenibilidad sigue siendo un factor competitivo, aunque ahora convive con un contexto marcado por la inflación y una mayor sensibilidad hacia el precio.
Para las empresas, esta tendencia representa tanto un riesgo como una oportunidad. Los envases poco sostenibles pueden traducirse en pérdida de confianza, deterioro reputacional y menor preferencia de marca. En cambio, apostar por el ecodiseño, la reducción de materiales, la reciclabilidad y una comunicación clara puede convertirse en una ventaja competitiva capaz de fortalecer la relación con consumidores cada vez más informados y exigentes.
No obstante, el estudio también lanza una señal de alerta: solo el 25% de los consumidores considera que las empresas están haciendo suficientes esfuerzos para mejorar la sostenibilidad de sus envases. Esto indica que aún existe una brecha importante entre las expectativas sociales y las acciones percibidas por el mercado.

El envase como reflejo del compromiso empresarial
Durante años, la sostenibilidad se comunicó mediante grandes compromisos corporativos o metas climáticas de largo plazo. Hoy, el envase se ha convertido en uno de los puntos de contacto más visibles entre las empresas y sus grupos de interés. Es un elemento cotidiano, tangible y fácilmente evaluable por los consumidores, lo que explica por qué los envases poco sostenibles tienen un impacto cada vez mayor sobre las decisiones de compra.
Para las organizaciones, la lección es clara: el futuro del packaging no dependerá únicamente de innovaciones tecnológicas o nuevos materiales, sino de la capacidad para integrar criterios de economía circular, funcionalidad y transparencia. En un mercado donde la sostenibilidad influye cada vez más en la confianza y la fidelidad de los consumidores, el envase puede ser mucho más que un contenedor: puede convertirse en una prueba visible del compromiso ambiental de una marca.