Cómo compaginar los estudios con otras tareas sin morir en el intento

Publicado por Emprendimiento en

Estudiantes compaginando estudios y tareas

En primer lugar, antes de que os llevéis las manos a la cabeza, vamos a explicar por qué hemos puesto ese título. No, no nos hemos vuelto locos. Simplemente, nos hemos dado cuenta de que existen etapas de nuestra vida en las que tendremos que compaginar nuestros estudios con cosas externas como enfermedades, tareas o simples actividades que tendrán que entrar en nuestra agenda.

La pregunta es ¿cómo tendremos que actuar si queremos que todo vaya bien? Llegado a este punto, debemos tener en cuenta dos posibles escenarios. El primero sería aquel en el que podamos compaginar varias actividades. Evidentemente, no habría mayores problemas, ya que tendríamos la oportunidad de llevarlo todo al día, sin ningún tipo de inconveniente, siempre que exista una buena organización del tiempo y unas prioridades claras.

En el segundo escenario tendríamos esas etapas en las que es imposible compaginar las dos cosas que estamos comentando. Si sucede esto, lo mejor sería que nos pusiéramos en contacto con las personas que nos atienden (en todas las tareas que tengamos que hacer) y les comunicáramos la situación: explicar las limitaciones, solicitar plazos o adaptaciones y acordar qué es viable en ese momento. Estamos seguros de que si lo hacéis de la manera correcta podréis llegar a compaginar, en la medida de lo posible, las dos tareas.

En el caso de que tengáis que hacer esto, no olvidéis que tendréis que llevar a cabo las tareas de la mejor manera posible. No os aseguramos que todo vaya a salir de la mejor manera, pero siempre hay que intentarlo y evitar mayores problemas.

A veces, compaginar estudios y otras tareas puede llegar a ser algo muy difícil. Si os véis sobrepasados, no os preocupéis. También podéis pedir ayuda con el fin de que todo sea más llevadero.

Planificar el tiempo para compaginar estudios y otras tareas

Planificación para compaginar estudios con otras tareasPlanificación para compaginar estudios con otras tareas

El pilar básico para poder compaginar estudios con otras obligaciones (trabajo, familia, tareas del hogar o incluso problemas de salud) es una buena organización del tiempo. No basta con «echar horas»: es necesario saber en qué se emplea cada momento del día y decidir conscientemente cómo repartirlo.

Una forma muy útil de empezar es diseñar una planificación semanal o mensual. Puedes utilizar una agenda en papel, un calendario físico en la pared o herramientas digitales como Google Calendar o aplicaciones de gestión de tareas. Lo importante es que puedas ver de un vistazo tus horas de clase, tiempos de estudio, compromisos laborales y momentos personales.

Resulta muy práctico diferenciar entre planificación a corto, medio y largo plazo. A corto plazo anotas las tareas diarias (qué vas a estudiar hoy, qué entregas tienes esta semana); a medio plazo, los exámenes y trabajos importantes; a largo plazo, tus metas académicas y personales (por ejemplo, terminar un curso, aprobar una oposición o avanzar en un proyecto relevante).

Dentro de esa planificación conviene ser realista con el tiempo. Una estrategia muy utilizada es pensar el día como un bloque de 24 horas donde se reparte el tiempo entre trabajo, estudio, descanso y vida personal. Por ejemplo, reservar unas 8 horas para dormir, otras 8 para el trabajo si tienes jornada completa, unas 4-5 para el estudio y el resto para comidas, desplazamientos, ocio y gestiones diarias. No se trata de cumplirlo al minuto, sino de tener una idea clara de cuánto puedes asumir.

Fijar objetivos, priorizar y mantener la motivación

Correcta planificación del tiempo de estudioCorrecta planificación del tiempo de estudio

Cuando decides compaginar estudios con otras tareas es fundamental tener muy claro por qué lo haces. Puede ser por necesidad económica, para ganar experiencia profesional, para mejorar tu situación laboral o porque quieres crecer a nivel personal. Recordar este motivo en los momentos difíciles te ayudará a mantener la motivación.

Una herramienta sencilla es elaborar una lista de objetivos y de tareas necesarias para alcanzarlos. Por ejemplo, «aprobar todas las asignaturas del semestre» puede traducirse en tareas concretas como asistir a clase, hacer resúmenes semanales, preparar exámenes con un mes de antelación, etc. Cuanto más específicas sean las acciones, más fácil será mantener el enfoque.

No todas las tareas tienen la misma importancia o urgencia, así que es clave aprender a priorizar. Puedes ayudarte de métodos como la matriz de Eisenhower (distinguir entre tareas urgentes e importantes, importantes pero no urgentes, urgentes pero poco importantes y ni urgentes ni importantes) o simplemente ordenar tus actividades diarias por orden de relevancia y fecha límite.

Además, conviene reservar momentos para el descanso y el ocio. Puede parecer contradictorio, pero desconectar de vez en cuando permite recargar energías, reducir el estrés y rendir mejor tanto en el estudio como en el trabajo. Programar algunas horas a la semana para actividades que te gusten (deporte, leer por placer, quedar con amigos) te ayudará a mantener el equilibrio y a evitar el agotamiento.

Combatir la procrastinación y mejorar la productividad

Planificación efectiva para estudiarPlanificación efectiva para estudiar

Al intentar compaginar estudios y otras tareas es muy fácil caer en la procrastinación, es decir, posponer lo importante una y otra vez. Para evitarlo, ayuda mucho identificar qué te distrae con más frecuencia: redes sociales, móvil, televisión, ruido en casa, cansancio, etc.

Algunas técnicas concretas que puedes aplicar son:

  • Usar la técnica de los dos minutos: si una tarea te lleva menos de ese tiempo, hazla al momento para evitar acumular pequeños pendientes.
  • Dividir las tareas grandes en pasos pequeños y manejables. Por ejemplo, en lugar de «estudiar todo el tema 5», conviértelo en «leer el epígrafe 5.1», «hacer un esquema del 5.2» y así sucesivamente.
  • Trabajar con listas de tareas (to-do lists) donde vayas marcando lo que completas. Ver el progreso por escrito genera sensación de avance y anima a seguir.
  • Eliminar distracciones en la medida de lo posible: apagar notificaciones del móvil, cerrar pestañas que no necesitas en el ordenador y estudiar en un lugar ordenado y relativamente silencioso.

También puedes apoyarte en métodos de estudio como el Pomodoro, que consiste en alternar periodos cortos de trabajo intenso con descansos breves. De esta forma evitas el agotamiento mental, mantienes mejor la concentración y aprovechas más cada bloque de tiempo disponible.

Cuidar la salud física y mental mientras compaginas

Hábitos saludables al estudiarHábitos saludables al estudiar

Compaginar estudios con trabajo u otras responsabilidades puede ser exigente, pero no debería hacerse a costa de tu salud. El cansancio extremo, la falta de sueño y una mala alimentación acaban perjudicando tanto el rendimiento académico como el laboral.

Es recomendable dormir entre 7 y 8 horas siempre que sea posible, mantener una rutina de sueño estable y evitar al máximo estudiar de madrugada de forma continuada. El sueño es clave para consolidar lo aprendido y mantener una buena capacidad de concentración.

La alimentación equilibrada también marca una gran diferencia. Incluir frutas, verduras, proteínas de calidad y carbohidratos complejos ayuda a mantener la energía durante más tiempo. En cambio, abusar de la cafeína y los azúcares puede generar picos de energía seguidos de bajones que dificultan el estudio.

Además, incorporar algo de actividad física regular, aunque solo sean paseos diarios o ejercicios sencillos en casa, contribuye a reducir el estrés, mejorar el ánimo y favorecer un mejor descanso nocturno. Estos hábitos, junto con pequeñas rutinas de autocuidado (respiración profunda, meditación, tiempo al aire libre) hacen más llevadera la carga de compaginar varias tareas a la vez.

A veces, pese a organizarse bien, compaginar estudios y otras tareas puede seguir siendo complejo. En esos casos es importante recordar que pedir ayuda no es un fracaso. Puedes apoyarte en familiares, amistades, profesores, compañeros de trabajo o incluso en servicios de orientación y apoyo psicológico si lo necesitas.

Con una combinación de organización, comunicación con tu entorno y cuidado personal, la carga de trabajo se vuelve más asumible y aumentan las posibilidades de que puedas seguir avanzando en tus estudios sin renunciar a otras áreas importantes de tu vida.


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