¿Falsa sostenibilidad? Alimentos con etiquetas “verdes” tienen un mayor impacto ambiental

Publicado por Emprendimiento en

En los pasillos de los supermercados, las palabras “natural”, “eco”, “sostenible” o “respetuoso con el planeta” se han convertido en verdaderos imanes para consumidores cada vez más conscientes. Frente a un anaquel saturado de opciones, muchos compradores buscan señales rápidas que les permitan elegir productos alineados con sus valores ambientales. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esos mensajes no necesariamente reflejan un menor impacto ecológico? La respuesta podría poner en entredicho gran parte de las promesas “verdes” presentes en la industria alimentaria.

Un reciente estudio australiano abre una conversación incómoda sobre la falsa sostenibilidad y el papel que juegan las etiquetas ambientales en la toma de decisiones. La investigación reveló que algunos alimentos que presumían beneficios ecológicos, lejos de representar mejores alternativas, generaban mayores emisiones de carbono que productos similares sin dichos distintivos. Esto plantea una pregunta urgente: ¿se está ayudando al consumidor a decidir mejor o se está aprovechando su preocupación ambiental para vender más?

La promesa verde en el supermercado

Durante años, las etiquetas ambientales han ganado terreno como un recurso de diferenciación comercial. Conceptos como “natural”, “vegano”, “responsable” o “sostenible” apelan a una creciente sensibilidad sobre el cambio climático, la biodiversidad y el impacto de los sistemas alimentarios.

Sin embargo, un análisis realizado por investigadores del Instituto George para la Salud Global, que revisó más de 27 mil productos en supermercados australianos, encontró que casi cuatro de cada diez alimentos incluían algún tipo de declaración relacionada con sostenibilidad. El problema no estaba únicamente en la abundancia de mensajes, sino en su falta de sustento verificable.

etiquetas “verdes”

La mayoría de estas afirmaciones, según el estudio, eran autodeclaradas por las propias marcas, sin supervisión o certificación independiente. Esto incrementa el riesgo de que mensajes aparentemente responsables terminen convirtiéndose en simples estrategias de posicionamiento.

Falsa sostenibilidad: cuando las etiquetas dicen más de lo que prueban

Uno de los hallazgos más preocupantes es que muchas expresiones ambientales utilizadas en empaques carecen de definiciones legales claras. Términos como “natural” o “sostenible” pueden interpretarse de distintas maneras, pero pocas veces están respaldados por criterios estandarizados.

La profesora Alexandra Jones, líder del programa de gobernanza alimentaria del instituto, advirtió que estas afirmaciones pueden convertirse en una forma de ecoblanqueo o greenwashing. Cuando no existen parámetros transparentes, el consumidor asume beneficios ambientales que quizá nunca fueron comprobados.

La falsa sostenibilidad surge precisamente en ese espacio gris: cuando un mensaje genera percepción de responsabilidad ambiental sin evidencia suficiente para sostenerla.

Más allá del marketing, esto pone en riesgo la confianza hacia las marcas y la credibilidad de los compromisos ESG.

¿Un producto “verde” puede contaminar más?

En un segundo estudio, los investigadores evaluaron si los productos con afirmaciones relacionadas con el clima realmente tenían menores emisiones de carbono. Aunque, en términos generales, algunos sí mostraron mejores resultados, ciertas categorías arrojaron conclusiones completamente opuestas.

Particularmente en productos cárnicos y de confitería —sectores tradicionalmente asociados con una alta huella ambiental— los alimentos que presumían beneficios ecológicos registraron emisiones significativamente mayores que sus equivalentes sin etiquetas “verdes”.

El hallazgo resulta especialmente problemático porque expone una contradicción relevante: un consumidor puede creer que está reduciendo su impacto ambiental cuando, en realidad, podría estar haciendo exactamente lo contrario.

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La crisis de confianza detrás de la falsa sostenibilidad

La confianza del consumidor se convierte en uno de los principales daños colaterales de esta situación. Cuando etiquetas como “amigable con el carbono” aparecen en productos con impactos elevados, la información deja de ser útil y se transforma en un elemento potencialmente engañoso.

De acuerdo con especialistas en políticas de marketing y sostenibilidad, el exceso de términos ambiguos ha generado un entorno de confusión. Muchas personas quieren comprar de manera más responsable, pero se enfrentan a mensajes inconsistentes, difíciles de comparar y, en ocasiones, contradictorios.

La falsa sostenibilidad no solo afecta la experiencia de compra; también puede debilitar los avances hacia modelos de consumo más responsables. Si los consumidores dejan de confiar en los mensajes ambientales, incluso las empresas que sí hacen esfuerzos legítimos podrían verse perjudicadas.

¿Por qué seguimos creyendo en las etiquetas verdes?

El interés de los consumidores por productos sostenibles es real y creciente. Investigaciones sobre comportamiento de compra en Australia muestran que aproximadamente la mitad de las personas considera la sostenibilidad al elegir alimentos y suele basarse en mensajes presentes en los empaques.

La razón es simple: el supermercado exige decisiones rápidas. En cuestión de segundos, una palabra o símbolo puede inclinar la balanza entre un producto y otro. Las marcas lo saben y han aprendido a capitalizar esa necesidad de orientación inmediata.

Sin embargo, cuando las afirmaciones realmente útiles conviven con otras vagas o poco fundamentadas, distinguir entre información valiosa y marketing aspiracional se vuelve una tarea casi imposible para el consumidor promedio.

La regulación como antídoto frente al greenwashing

Frente a este panorama, distintos expertos coinciden en que la regulación podría convertirse en una herramienta clave para reducir la ambigüedad. Algunos países ya avanzan hacia sistemas más claros de medición ambiental.

Un ejemplo es el modelo Eco-Score implementado en Francia, que asigna calificaciones visibles y fáciles de interpretar mediante códigos de color similares a un semáforo. El objetivo es permitir comparaciones rápidas entre productos sin depender únicamente de slogans comerciales.

Especialistas señalan que, si las afirmaciones ambientales estuvieran correctamente reguladas, podrían actuar como una poderosa palanca para impulsar cambios reales en la sostenibilidad alimentaria y elevar los estándares de la industria.

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Consumir mejor: menos obsesión por etiquetas, más visión integral

Mientras los marcos regulatorios evolucionan, investigadores sugieren un enfoque más amplio para quienes buscan reducir su impacto ambiental. En lugar de concentrarse exclusivamente en productos individuales con promesas verdes, recomiendan observar categorías completas de consumo.

Reducir la ingesta de carne y priorizar frutas, verduras y legumbres suele representar una estrategia más efectiva para disminuir la huella ambiental personal que confiar ciegamente en etiquetas llamativas o declaraciones poco claras. Esto no significa ignorar los mensajes de sostenibilidad, sino aprender a cuestionarlos y buscar evidencia detrás de ellos. En un contexto de creciente conciencia climática, informarse se convierte en una forma de consumo responsable.

La sostenibilidad ya no es un valor marginal: hoy influye en millones de decisiones de compra. Pero precisamente por su relevancia, también se ha convertido en terreno fértil para mensajes ambiguos y promesas difíciles de comprobar. El caso de los supermercados australianos muestra que no todas las etiquetas “verdes” representan necesariamente mejores alternativas ambientales.

La falsa sostenibilidad representa un desafío para consumidores, empresas y reguladores por igual. Mientras no existan estándares claros y verificables, el riesgo de confusión persistirá. En un momento donde la transparencia se ha vuelto indispensable para la reputación corporativa, las marcas tienen frente a sí una oportunidad crucial: demostrar con evidencia que sus compromisos ambientales van más allá del empaque.

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