Voynich. Una recompensa al esfuerzo y la genialidad

Publicado por Emprendimiento en

Voynich es un libro pequeño y apolillado que se encontraba dentro del lote con los otros libros. Lleno de curiosos dibujos y escrito en un alfabeto desconocido. Hoy ese libro es uno de los artefactos más valiosos del mundo. A lo largo del siglo xx los criptógrafos más brillantes intentaron descifrarlo sin éxito. Ni una sola palabra ha sido traducida. Sabemos que es auténtico (el Carbono-14 lo fecha entre 1404 y 1438, lo que coincide con la tinta usada y los exiguos indicios de vestimenta que aparecen) pero no responde a ninguna tradición de la época. No hay símbolos religiosos (ni cristianos, ni árabes, ni judíos). No es un libro alquímico ni de inspiración luliana.

Quien lo escribió no era copista, tenía buena letra pero no era un profesional y los dibujos son toscos. Aún con eso se estima que invirtió dos años en escribirlo y por el precio pagado por la vitela y las tintas podría haber comprado una finca. Nada se sabe de quién lo escribió. El texto está escrito de izquierda a derecha y es de origen europeo. Algunas imágenes hacen pensar que podría tener su origen en el norte de Italia pero no está claro. Por los ataques informáticos que le han hecho se percibe que podría ser una lengua latina pero los ataques se han hecho sobre la transcripción EVA de la grafía y eso podría llevar a engaño. Sabemos también que no es jerigonza, el texto cumple la ley de Zipf sobre frecuencias de palabras, además de respetar patrones evidentes (hay palabras que solo encontramos cuando parece referirse a determinados temas).

Tampoco parece que el texto guarde ningún secreto más allá de su escritura. No hay grandes revelaciones ni nada en él que vaya a cambiar nuestra percepción de la Historia.

Voynich en internet

Desde que se puso internet en alta resolución, se ha convertido en un verdadero fenómeno global. Los términos relacionados con el Manuscrito Voynich están entre los más buscados en Google. Cualquiera en cualquier lugar del mundo desde su móvil puede acceder a él. Y el premio por resolver el enigma es colocarse junto a Champollion y Ventris (el del linear b), y obtener la fama y el dinero.

El trabajo colectivo por intentar descifrar el Voynich es la mayor empresa intelectual de nuestros días y el mayor trabajo de heurística de la Historia. Hay cientos de videos en Youtube y cientos de páginas en internet dedicadas al tema. Destaca la de Voynich.nu, página de referencia obligada, donde se recoge toda la información que va apareciendo de forma ordenada y metódica y se pone al alcance de todos. Hay dos foros principales: uno el mantenido por el profesor Stephen Bax donde conversa con paleógrafos y con trolls con la misma elegancia.

Voynich Ninja

El otro, el Voynich Ninja, es mucho más duro. Este es el que mola. Aquí se despedaza a los que vienen con bobadas de extraterrestres, cátaros, lecturas akásicas y meditaciones bajo el efecto de psicotrópicos. Y se les despedaza con las herramientas afiladas de la lógica, del método y del sentido común. Una vez por semana aparece uno de las «ocurrencias». Eso mola. A estos les dan cera de la buena. Siguen siempre un patrón muy regular: son recién llegados que han tenido una revelación que les indica que el texto está escrito en una lengua no mayoritaria (galés, euskera y aramaico son recurrentes, pero un oscuro dialecto del persa también puede valer). Traducen tres o cuatro palabras con google, les buscan un sentido (cogido por los pelos normalmente) y te sueltan: «Yo ya he hecho mi parte, ahora que alguien coja el testigo y haga el trabajo duro», todo ello esperando luego el reconocimiento debido a su ocurrencia. La respuesta a este tipo de pájaros es siempre la misma: «Cúrratelo. Traduce un párrafo entero al menos. Creételo tú y luego nos lo creeremos nosotros».

Se comparte mucho

Todo el mundo comparte y, a la vez, uno tiene la impresión de que todo el mundo se guarda algo. Pero lo que se comparte es muchísimo. Hay petabytes y petabytes de información al alcance de todos y la impresión que uno tiene es que realmente la solución no está lejos. Estamos viviendo un momento precioso en que hoy aún todas las teorías valen y cualquiera puede dar con la solución al enigma. No es un problema matemático que esté solo al alcance de unos pocos.

Una de las particularidades del Voynich es que quien lo escribió lo hizo de manera fluida y apenas sin errores. En su cabeza estaba muy claro y era muy sencillo. No lo descifraremos con un ataque directo. Sin duda hará falta estudio, método y rigor. Pero también la sagacidad de saber ver entre los detalles sin perderse en ellos y la tenacidad de seguir apostando por una hipótesis sin cambiarla a cada pequeño indicio. El bueno de Stephen Bax es un científico de la antigua escuela, intenta mantenerse siempre abierto a cualquier sugerencia o hipótesis. Champollion no lo hizo así para descifrar el lenguaje jeroglífico. Él creyó que el copto era el heredero del antiguo lenguaje egipcio. Y durante 20 años no flaqueó.

El enigma Voynich no se resolverá vacilando

Ni lo resolverá alguien que mantenga todos los frentes abiertos. Será alguien testarudo y lo resolverá con pensamiento lateral en un momento de genialidad.

Hay unas páginas arrancadas del libro. Seguramente son las que tienen la clave de la escritura y seguramente también estén plegadas y olvidadas desde hace siglos dentro de un incunable en una biblioteca de Mallorca o Montpellier. Ojalá que no las encuentren antes de que alguien lo resuelva sin otra herramienta que el intelecto. En estos tiempos de creencias ciegas y oscurantismo, nacionalismos y choques de culturas, que bien sienta un diálogo abierto a nivel global donde se valora la brillantez y se comparte y se interroga con respeto. Y el mundo es un lugar mejor si continuamos creyendo que más allá de la mediocridad diaria hay una recompensa al esfuerzo y la genialidad.

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