«Una presencia significativa», Caritas Irak recibe al nuncio apostólico en Bagdad
A pesar del difícil contexto, Caritas Irak presta asistencia a más de 4000 casos, con un equipo de 150 personas repartidas en once proyectos, activos en siete de las dieciocho provincias de Irak.
Nabil Nissan, responsable ejecutivo de Caritas Irak, habla sobre la visita histórica del recién nombrado nuncio apostólico, el arzobispo Miroslaw Wachowski, el 11 de mayo, a los proyectos de Caritas en Bagdad.
Nabil, el arzobispo Wachowski, nuncio apostólico, visitó recientemente a Caritas Irak. ¿Qué significó ese momento para su personal?
Después de tantas guerras, necesitamos profundamente apoyo espiritual y moral. Cuando supe que se había nombrado al nuevo nuncio aquí en Irak, lo llamé de inmediato, fui a visitarle y lo invité a venir a Caritas Irak. Me prometió que vendría y un día me llamó y me dijo: «Nabil, vendré mañana». El personal se alegró mucho. Organizamos una pequeña celebración, porque creo que su visita fue muy importante: para sentir que la Iglesia está con nosotros, que no estamos solos en estas duras condiciones.


Visitó nuestro centro de rehabilitación para personas con discapacidad en Bagdad, donde se reunió directamente con los beneficiarios y el personal. Ese encuentro conmovió a todos los presentes. Cuando vemos al patriarca, a los obispos o al nuncio cruzar nuestras puertas, sentimos que no estamos solos. Somos el brazo de la pastoral social de la Iglesia en esta tierra difícil. Eso es lo que somos.
Irak se encuentra en el centro de una región que, una vez más, se ve ensombrecida por la guerra. Irán, Gaza, Líbano. ¿Cómo afecta esa presión geopolítica a las personas a las que atienden?
La labor de Caritas Irak es puramente humanitaria. Nos hemos ganado una sólida reputación y buenas relaciones con las instituciones estatales de todas las comunidades. Los últimos trágicos eventos regionales han tenido un efecto limitado en nuestras operaciones, en parte porque contamos con más de un plan, más de una metodología. Hemos adquirido la experiencia suficiente para sortear estas difíciles circunstancias. Nuestra misión es humanitaria y somos conocidos por esa orientación dentro de la comunidad iraquí.
Caritas Irak atiende a todos los sectores de la sociedad iraquí, independientemente de su religión, nacionalidad o secta, lo que ha contribuido a aumentar su aceptación por parte de todas las partes implicadas.


Caritas gestiona actualmente once proyectos en siete de las dieciocho provincias de Irak, con 150 empleados que atienden a más de 4000 casos. ¿Cuáles son las necesidades más urgentes a las que están respondiendo?
Esas cifras solo reflejan una parte de la realidad. Tras minuciosas evaluaciones, identificamos cuatro ámbitos prioritarios: la educación, la salud (incluyendo la salud mental), los medios de sustento y la cohesión social. En materia de educación, nos enfrentamos a tres crisis interrelacionadas: un bajo nivel de preparación del profesorado, la dificultad de involucrar a los padres en el proceso educativo y mantener a los niños motivados para la escolarización —y seguros cuando lo hacen, especialmente frente a los abusos—. En las zonas rurales, la situación es especialmente grave. Allí las comunidades a menudo carecen por completo de servicios. Nos dirigimos directamente a ellas, organizando sesiones conjuntas del profesorado y los padres. En las zonas de los alrededores de Bagdad, con el apoyo de Caritas Italiana, los programas están cambiando poco a poco, en la medida de lo posible.
También gestionamos un centro de rehabilitación para personas con discapacidad, en Bagdad. Esta es una necesidad trágicamente enorme, tras décadas de guerra. Trabajamos con las familias, enseñando a las madres cómo brindar atención a sus hijos en casa. La tasa de discapacidad en este país es muy elevada. Es una herida que dejaron las guerras.
Nos centramos en ofrecer amor a todos y en tratar a las personas basándonos en la fe.


Las autoridades locales valoran enormemente la labor de cohesión social de Caritas, que reúne a cristianos, musulmanes y yazidíes en espacios compartidos. ¿Cómo se consigue eso en la práctica?
Todo comienza mucho antes de cualquier actividad. Nos reunimos con alcaldes, responsables políticos, sacerdotes y jeques de las mezquitas, alentándoles a participar y a defender el proceso. Identificamos a las comunidades que viven aisladas y comenzamos, con atención, a alentarles a unirse a otras: a escuchar, a interactuar, a establecer relaciones. Celebramos juntos. De esa manera indirecta, creamos espacios para enseñar cosas importantes: la reconciliación, la tolerancia, la convivencia. Las autoridades locales están especialmente impresionadas por la firmeza con la que las comunidades no cristianas han acogido nuestros programas.
En los últimos años, la comunidad cristiana de Irak ha sufrido persecución, desplazamientos y la brutalidad del Daesh. ¿En qué situación se encuentra hoy esa comunidad?
Caritas Irak fue la primera organización en entrar en algunas de las zonas liberadas tras la expulsión del Estado Islámico. Visité zonas donde había estado el Daesh. Y el mayor éxito de Caritas Irak ha sido romper la barrera del miedo. Después de todo lo que vivimos, algunos de nuestros jóvenes comenzaron a sentirse aislados, frustrados y sin futuro. Comenzamos a restaurar su confianza: en sí mismos, en su papel dentro del propio país. No se imagine el cristianismo en Irak en cifras. Piense en él como acción, como un hecho. Somos una minoría, pero somos muy activos. Servimos a todos los iraquíes, incluyendo aquellos que en su día nos atacaron. Somos mensajeros del amor antes que empleados, y nuestra fe en nuestra misión es siempre el camino hacia el éxito.
¿Qué les diría hoy a los donantes y asociados internacionales?
Nuestra presencia como cristianos en Irak es una confianza depositada en sus manos. Gracias al apoyo que ofrecen a nuestros proyectos, tendremos una presencia; una presencia significativa y con finalidad.
Por Susan Dabbous, encargada Editorial y de Medios Información de Caritas Internationalis