Una casa compacta y autosuficiente

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Esta casa compacta y autosuficiente responde a los desafíos del terreno caracterizado por su relieve accidentado y suelos predominantemente arcillosos.

La estrategia arquitectónica prioriza la integración con el paisaje, minimizando el impacto ambiental y optimizando los recursos naturales disponibles.

La familia, propietaria de esta casa, busca la conexión total de espacios en un terreno de forma alargada con una fachada sur muy estrecha. Esto obliga a idear estrategias para maximizar el asoleo y optimizar la iluminación y climatización natural en las estancias interiores.

La orientación del terreno y sus condiciones geográficas plantean desafíos que han sido abordados con soluciones de diseño innovadoras.

Versatilidad y uso

En las primeras reuniones con la familia se planteó la opción de realizar un proyecto que favoreciera la suma de espacios y la versatilidad en su uso. Consideraron la posibilidad de unir áreas como la unidad de habitación y el salón, el recibidor y el comedor, o permitir que la sala de despacho fuera una estancia abierta que se pudiera integrar a los espacios comunes cuando fuese necesario. Esta flexibilidad en el diseño facilita la adaptación a distintas necesidades y estilos de vida, permitiendo una mayor funcionalidad en el día a día.

Flexibilidad entre espacios.

Implantación del proyecto. Estrategias

La forma alargada del terreno condiciona el diseño, limitando la fachada a una anchura de apenas diez metros. La búsqueda de compacidad y conexión total entre estancias llevó a explorar alternativas arquitectónicas que maximizaran la entrada de luz natural y calor solar.

El diseño parte de una planta prácticamente cuadrada, aprovechando al máximo el espacio disponible.

Se implementaron dos estrategias principales para ganar asoleo.

La primera fue la incorporación de un patio lateral, generando una nueva fachada sur en la parte posterior de la casa, lo que facilita la entrada de luz en las estancias más profundas.

La segunda estrategia consistió en elevar la cubierta mediante pendientes inspiradas en construcciones industriales, lo que permitió la instalación de lucernarios. Estos elementos no solo aportan luminosidad, también contribuyen al calentamiento natural del interior durante los meses más fríos.

Distribución. Circulación interior

Las zonas de día, que comprenden el estar, comedor y cocina, se ubican en la fachada principal orientada al sur, aprovechando la mejor iluminación natural. Detrás de estas áreas, en una franja intermedia, se sitúa el recibidor, accesible desde el patio y concebido como un espacio polivalente, que también puede funcionar como una pequeña sala de lectura. La habitación principal se encuentra también en esta sección.

En la fachada norte se disponen las zonas más privadas y funcionales, como el vestidor, los baños, la sala de máquinas y un despacho abierto, pensado para ser un espacio flexible que puede adaptarse a distintos usos.

La configuración de la casa favorece múltiples circulaciones interiores, posibilitando un concepto de «loft abierto» en el que todas las estancias están interconectadas. Sin embargo, el diseño también permite independizar cada zona según las necesidades, ofreciendo privacidad y funcionalidad cuando se requiere. Este enfoque de diseño adaptable se traduce en un espacio vivo y en constante evolución, ajustándose a las circunstancias de sus habitantes.

Cocina comedor.

GeobiologÍa del lugar

Desde la fase de diseño se ha considerado la geobiología del lugar, analizando las corrientes telúricas y la presencia de fallas en el subsuelo, lo que ha permitido la ubicación estratégica de las estancias para evitar zonas con alta carga electromagnética y mejorar la calidad del descanso en los dormitorios.

Estrategias bioclimáticas

La estrategia bioclimática parte de la compacidad de la planta, lo que ya supone una ventaja significativa en términos de eficiencia energética. Reducir la superficie de fachada expuesta minimiza las pérdidas de calor en invierno y el sobrecalentamiento en verano.

Esta compacidad se rompe únicamente con la introducción del patio lateral, una decisión clave para garantizar la entrada de luz y calor solar en las estancias ubicadas hacia el norte.

La elevación de la cubierta favorece la introducción de luz natural mediante los lucernarios y también potencia la ganancia de calor en invierno. Esta solución arquitectónica permite que la vivienda se mantenga confortable sin necesidad de recurrir excesivamente a sistemas de climatización artificiales.

Durante los meses de verano, la vivienda se adapta mediante la protección de las aberturas.

Las fachadas sur y norte se abren estratégicamente para generar ventilaciones cruzadas, favorecidas por la propia compacidad de la planta.

El porche y los cerramientos de lamas en la fachada sur actúan como filtros solares, controlando el asoleo y reduciendo el impacto del calor directo.

Otro elemento relevante en la estrategia bioclimática es la mínima pavimentación del terreno, restringida a las zonas de acceso y al porche. El terreno natural, caracterizado por la presencia de olivos centenarios, se ha preservado en su mayor parte. Estos árboles, junto con la inercia térmica del propio suelo, contribuyen a moderar las temperaturas exteriores. Esto permite disfrutar de los espacios exteriores, incluso durante los meses más cálidos, convirtiendo los patios y jardines en una extensión natural del hogar.

Patio exterior.

Sistema constructivo y acabados

El estudio geotécnico reveló la presencia de arcillas expansivas en el subsuelo.

Para garantizar la estabilidad de la construcción, se optó por una cimentación profunda mediante pozos que alcanzan el estrato resistente. Esta solución asegura la estabilidad estructural y contribuye a la durabilidad a largo plazo.

La fachada está compuesta por un sistema ventilado de doble muro de ladrillo con aislamiento entre las hojas. Esta configuración aporta inercia térmica al interior y protege eficazmente contra las fluctuaciones de temperatura, optimizando el confort térmico en todas las estaciones del año.

Cubierta, carpinterías

Sobre los muros de ladrillo se apoya una cubierta de madera contra-laminada, diseñada para adaptarse a las distintas inclinaciones y facilitar la incorporación de lucernarios. Esta estructura añade calidez y carácter a los interiores y responde a criterios de sostenibilidad, dado que la madera es un material renovable.

Todas las carpinterías y puertas son de madera, y las orientadas hacia el sur están equipadas con porticones de lamas orientables del mismo material.

Estos elementos cumplen una función estética, contribuyen a regular la entrada de luz y a proteger los interiores del sobrecalentamiento.

Muros, instalaciones. Interior

Los muros de ladrillo se han dejado sin revestir, y las instalaciones se han dejado vistas, lo que evita pérdidas de espacio y añade un carácter auténtico al diseño. La cubierta de madera vista está protegida por el exterior con chapa metálica. Este mismo material se utiliza en la pérgola exterior orientada al sur, creando una coherencia visual en el conjunto arquitectónico.

Para reducir la huella de carbono e impacto del proyecto, se han priorizado el uso de materiales de construcción de origen local, como la madera proveniente de bosques de gestión sostenible nacionales y el ladrillo fabricado en la región, minimizando así el impacto del transporte.

Cubierta

Debido a la condición de la cubierta con diferentes pendientes inclinadas para permitir la entrada de luz y ventilación de todos los espacios en un diseño muy compacto, se ha buscado una solución eficiente para la resolución técnica. Solución que, además, tenga una elevada durabilidad y un impacto medioambiental reducido.

En este caso, se opta por una chapa metálica, un material que ofrece una gran resistencia a la intemperie y una larga vida útil, también destaca por su reciclabilidad y su contribución a la economía circular. En ciudades como París, las cubiertas de zinc son un elemento arquitectónico habitual debido a su capacidad para resistir el paso del tiempo con un envejecimiento noble y homogéneo.

La elección del metal responde tanto a criterios funcionales como estéticos: protege eficazmente la estructura de madera subyacente, minimiza el mantenimiento y refuerza el carácter contemporáneo de la vivienda.

Instalaciones. Calefacción. Ventilación

Para responder a las preferencias de los propietarios, se ha instalado una termoestufa. Cuando está en funcionamiento se conecta a un depósito de agua caliente proporcionando calefacción y suministro para los baños. Esta solución optimiza el uso de la energía y aporta un carácter acogedor al hogar.

Dada la localización en una zona de clima frío, se ha integrado un sistema de ventilación con recuperador de calor. Este dispositivo capta el calor del aire extraído y lo utiliza para precalentar el aire fresco que se introduce en la vivienda, garantizando así una temperatura confortable en el interior.

El sistema de ventilación está diseñado para distribuir el aire renovado en todas las estancias, mejorando la calidad del ambiente interior sin incurrir en grandes pérdidas energéticas.

Recursos hídricos

En relación a la gestión de recursos hídricos, la vivienda cuenta con un sistema de recogida y reutilización de aguas pluviales almacenándolas en un depósito enterrado para su posterior uso en riego y cisternas.

Los sistemas de drenaje del terreno han sido diseñados para evitar la erosión del suelo y mejorar la filtración natural del agua.

Este enfoque integral, en cuanto a instalaciones, refuerza el compromiso del proyecto con la eficiencia energética y el confort sostenible, optimizando los recursos naturales y minimizando el impacto ambiental de la vivienda.

La Casa en Cerros de Madrid demuestra que otra forma de construir es posible y necesaria. Frente a los modelos convencionales que priorizan la expansión y el consumo de recursos, este proyecto apuesta por la compacidad, la eficiencia y la conexión profunda con el entorno.

Cada decisión —desde la implantación estratégica hasta el uso de materiales locales y sistemas energéticos sostenibles— refleja el compromiso con una arquitectura más consciente, humana y respetuosa. Esta vivienda es un refugio y una declaración: es posible habitar de manera más inteligente, armoniosa y responsable en sintonía con la naturaleza y adaptada a los desafíos del presente.

Ficha técnica

Arquitectos: Slow Studio (https://www.slowstudio.es/)
Arquitecto técnico: Equipo Aparejador, Andrés Martín Ramos (https://equipoaparejador.com/)
Constructora: Soluciones Integrales de la Construcción.
Fotos: Salva lópez

Materiales utilizados

Bloques termoarcilla: La Paloma Cerámicas (https://ceramica-lapaloma.com/)
Paneles CLT: AlterMateria: (https://altermateria.com/)
Carpinterías de madera: Carnibrisa (https://www.carinbisa.com/)
Baldosa cerámica: Nais, Stromboli (https://nais.es/es/azulejos/coleccion_stromboli/)
Barniz: Cedrià (https://www.cedria.es/)



Slow Studio
Slow Studio es un estudio de arquitectura especializado en arquitectura pasiva y bioclimática, fundado por Víctor Vergés y Jade Serra. Con sede en Barcelona, el estudio apuesta por un diseño que integra eficiencia energética y materiales naturales, minimizando el impacto ambiental y priorizando la salud y el bienestar. A través de investigación, diseño y divulgación, impulsa un modelo de construcción descarbonizado y sostenible.

Jade Serra
Arquitecta, especializada en bioconstrucción y eficiencia energética. Formada en ETSAB y TKK Helsinki, completa su trayectoria con estudios en Project Management en La Salle – URL y en bioconstrucción en el Instituto de Bioconstrucción. Es miembro de la junta directiva de AUS Arquitectes donde participa en iniciativas para la descarbonización del sector y lidera Slow Research, un equipo de investigación interno sobre materiales y estrategias constructivas de reducido impacto.

Víctor Vergés
Arquitecto, experto en arquitectura ecológica y sostenible. Formado en arquitectura y Project Management en La Salle – URL y en bioconstrucción en el Instituto de Bioconstrucción, desarrolla proyectos con estrategias pasivas y materiales naturales. Su enfoque combina consumo de energía nulo y reducción de impacto ambiental.

Compromiso con la divulgación, el activismo climático y el acceso a la vivienda
Más allá de la práctica arquitectónica, Slow Studio tiene un firme compromiso con la divulgación y la concienciación sobre la crisis climática. A través de sus redes sociales, congresos y colaboraciones académicas, divulgan sobre bioclimatismo, bioconstrucción y salud, acercando estos conceptos a profesionales y público general.
En paralelo, Slow Studio ha lanzado Slow Living, un proyecto que impulsa la promoción de viviendas sostenibles y asequibles, diseñadas con criterios bioclimáticos y materiales descarbonizados. Esta iniciativa busca trasladar principios de la arquitectura pasiva y reducción del impacto ambiental a la vivienda colectiva.


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