TRES o, el que la sigue la consigue
Tres años después de nuestra primera cita, y de forma un poco improvisada, estábamos firmando un papelito que decía que seríamos a partir de entonces “pareja de hecho”. Tres años tardamos también en ver una rayita rosa que nos confirmaba que llegaría por fin nuestra niña. Y tres más pasaron para que nos abrieran la puerta de este local y supiésemos que ahora, sí que sí, era el nuestro.
En estos tres años hemos visto más de cuarenta candidatos y apostado casi por veinte de ellos, pero al visitarlos junto a Fernando Pérez, geobiólogo y Oscar Morillo, especialista en instalaciones biocompatibles, fuimos descartándolos porque indicaban un alto valor de campo magnético causado por diferentes motivos (tendidos eléctricos cercanos, acometidas que pasaban por la acera, cuartos de contadores pared con pared…). Hubo un momento en el que casi tiramos la toalla. Pero después del confinamiento seguimos adelante con el objetivo claro y de pronto ¡apareció!
El proyecto
Lo primero que hicimos fue llamar a Fernando y a Oscar para que midiesen los niveles de altas y bajas frecuencias, además de la contaminación electromagnética, el campo magnético, el wifi, así como cualquier otra afectación a tener en cuenta. El local se encontraba a unos niveles muy por debajo de lo recomendado, y sanito, sanito… Mientras formalizábamos todos los trámites de la compra Fernando realizó el estudio geoambiental completo y, de acuerdo a él, proyecté nuestro nuevo hogar-estudio, cuidando al máximo las zonas de descanso y de trabajo.
Los techos en origen tenían 4,10 m de altura y con la obra terminada, una vez instalado el aislamiento y el falso techo que oculta todas las instalaciones, ha quedado a 3,45 m. La superficie total construida del local es de unos 120 m2 y con la distribución hemos conseguido que resulten casi 114 m2 útiles. No muy grande. No muy pequeño. Justo lo que habíamos pensado.
Teníamos poco tiempo y poco presupuesto para desarrollar la obra completa y unas prioridades muy claras a la hora de hacerlo: máxima eficiencia energética, materiales duraderos, libres de tóxicos. A nivel estético y plástico queríamos disfrutarlo en crudo, sin demasiado artificio ni decoración, buscando el equilibrio entre belleza, salud y funcionalidad que siempre prima en nuestro trabajo y que en nuestro hogar no podía ser de otra forma.

Materiales en crudo, albañilería
Lo primero es hablar del ladrillo megatosco, porque para nosotros fue un descubrimiento y porque estamos enamorados de él.
Queríamos más que nunca disfrutar de la belleza de materiales en crudo. El ladrillo visto era uno de ellos, pero al tener techos tan altos eran demasiadas piezas y se nos hacían muy pesadas las juntas entre ellas. Y buscando opciones apareció…
Además de que es una preciosidad y de que su formato (30 x 19 x 12 cm) minimiza las juntas, que es lo que queríamos, dispone de unas altas prestaciones mecánicas, térmicas y acústicas. También nos ayudó a ahorrar costes en su ejecución porque hay que colocar menos piezas por metro cuadrado (lo que supone más rapidez de ejecución = menos mano de obra = menos coste), así como usar menos mortero, nosotros usamos mortero de cal, del que ahorramos un 40% con respecto a lo que se necesita para colocar un ladrillo tosco común.
Lo colocamos a junta continua en vez de la forma tradicional contrapeada, para potenciar la verticalidad de sus llagas, reforzándolo a cada metro con armadura tipo murfor. Para terminarlo tan solo le aplicamos un sellador ecológico mate a poro abierto para que quedase más lustroso y limpio, pero dejando que respire. ¡Y ahora no podemos dejar de tocarlo!


La cal
Para aminorar el peso visual del ladrillo megatosco, decidimos revestir algunas de las paredes, pero queríamos seguir con la idea general del proyecto de disfrutar de los materiales en crudo.
Sobre él tan solo aplicamos mortero de cal que elaboramos con arena fina para conseguir una textura más suave y después le aplicamos el mismo sellador ecológico transparente para respetar su color natural.


Nuestra segunda piel
Perimetralmente y en los falsos techos, aislamos el local trabajándolo por capas, para evitar al máximo las pérdidas y optimizar el consumo a la hora de calentar y/o enfriar las estancias.
En una primera capa proyectamos 2 cm de yeso aligerado con perliescayola, que selló las juntas del ladrillo original que delimita el local. Su característica fundamental es su baja densidad, 8 veces más liviana que la arcilla expandida. Con este material se obtiene un mayor rendimiento, y mejora las propiedades térmicas y acústicas de un yeso tradicional.
En la segunda capa colocamos un aislamiento térmico multicapa, compuesto por dos láminas de aluminio y una capa central de burbuja de aire que descargamos a tierra para evitar el aumento de campo eléctrico a través de ellas.
En una tercera capa se colocó un geopannel de 40 mm, un material que proviene, aproximadamente en un 85%, de reciclado; se necesitan entorno a 160 – 200 oC para su producción, otras lanas minerales necesitan 1.400 – 1.650 oC. Un considerable ahorro energético, y una importante disminución de la huella de carbono en su fabricación. Además es transpirable, tiene propiedades acústicas, es de fácil instalación y no irrita los ojos ni las manos de quien lo manipula.
Una boiserie simplificada
Por último, como capa final y de terminación en paredes y techos, colocamos placa de Fermacel, que junto con el ladrillo megatosco es protagonista en el proyecto.
Su instalación fue minuciosa porque decidimos dejar la junta vista -sin encintarla, como se coloca tradicionalmente- buscando la forma de hacer coincidir los rebajes que ofrece el fabricante para marcarlos y rememorar una boiserie simplificada. Realizamos la instalación con pistola neumática y clavos estriados de cabeza plana, evitando así que se vean las cabezas de los tornillos.
En las paredes se instaló placa de 12,5 mm que mejora las condiciones previstas del cerramiento perimetral, en los techos se instaló placa de 10 mm rebajada en sus bordes.
La pintura
Utilizamos pintura mineral a base de silicato. Es una pintura lavable, altamente permeable al vapor de agua, que mantiene la capacidad de difusión y el intercambio de humedad de la base del soporte de la pared y el ambiente. Esto es una ventaja notable para la construcción y la calidad del aire interior, puesto que la humedad se regula de forma natural; además de evitar condensaciones que pueden ser origen del desarrollo de hongos y mohos. Tiene un marcado carácter alcalino, con efecto higienizante que dificulta el desarrollo de microorganismos. Por su naturaleza mineral la superficie no adquiere cargas de electricidad estática y no atrae la suciedad y el polvo del ambiente.


La madera de pino
La utilizamos en todos los elementos de carpintería que hicimos a medida, incluso en el frente del lavabo.
Para protegerlo lo acabamos con el barniz ecológico Bona White que blanquea la superficie y evita el amarilleo del pino al oxidarse, además de endurecerla.


Instalaciones
La calefacción
Hemos instalado suelo radiante repartido mediante dos colectores, que permite separar las estancias en circuitos y con termostatos independientes, para que cada miembro de la familia regule la temperatura de confort deseada en su dormitorio o estancia de uso.
Una decisión importante en la calefacción fue utilizar la anhidrita en el plastón de recrecido, que sustituye al cemento convencional.
La principal cualidad por la que decidimos utilizarla es la mejora que ofrece en la conductividad térmica, aminorando el tiempo que transcurre desde que enciendes la calefacción hasta que comienzas a notarlo en el ambiente, lo que supone una disminución del gasto energético. Además, el mortero con anhidrita es autonivelante y de mayor resistencia mecánica que el cemento. Se bombea y es fácil de ejecutar. Una vez estuvo seco, lo pulimos con una máquina que dejó la superficie limpia y sin restos de material. Finalmente se aplicó un endurecedor a base de litio transparente que aumenta considerablemente la resistencia mecánica y al roce.
Nuestro precioso suelo rosa. Caminamos cada día sobre la luna…
Instalación eléctrica biocompatible
Realizamos, como siempre hacemos en todos nuestros proyectos, una instalación eléctrica biocompatible que busca reducir la exposición a los campos electromagnéticos a la vez que elimina la presencia de compuestos tóxicos propios de las instalaciones convencionales, con el fin de no interferir negativamente en nuestros procesos biológicos, especialmente en el bioeléctrico.
Todas las bombillas son leds, con una temperatura de 4000K (luz día). Y aunque se hizo una medición de frecuencias altas y bajas y de contaminación electromagnética antes de comenzar el proyecto -resultando valores muy bajos- realizamos un apantallamiento con pintura NSF34 para bloquear algunos campos eléctricos en mi zona de trabajo, que se generan por los electrodomésticos de la cocina que está contigua al estudio.
La fontanería
Se ha realizado con material multicapa que ofrece ventajas como la resistencia a la corrosión, baja rugosidad y mínima dilatación. En el interior tiene una capa de polietileno reticulado PEX, aluminio que hace de barrera de oxígeno y al exterior una capa de polietileno PE.
Además, en la instalación no se utilizan elementos de calor ni de soldadura, el proceso de unión es en seco mediante una prensa que comprime las piezas creando anillos de estanqueidad.
La ventilación
Al tener habitaciones interiores decidimos instalar un sistema básico de ventilación forzada con filtros. Es sencillo y eficaz, capaz de mover hasta 250 m3 renovando el aire en pocos minutos y con un mínimo consumo.
También instalamos ventiladores en cada una de las estancias para evitar el aire acondicionado en verano.
El agua
Aunque es cierto que en Madrid disfrutamos de una calidad de agua excepcional, decidimos mejorarla colocando una batería de filtros de sedimentos de hilo en la acometida de la vivienda, que limpian las pequeñas impurezas que puedan quedar mediante un sencillo sistema de osmosis.
Las ventanas
Para nosotros son muy importantes. Nos dan estanqueidad al viento, permiten ventilar de forma controlada y la composición del acristalamiento es fundamental dependiendo de la zona geográfica y la orientación solar.
En nuestro caso hemos optado por ventanas de madera de pino laminado clase C2 de 68 mm de espesor, una junta de goma en la solera y doble junta en el perímetro de la hoja.
Coloreado con lasur pigmentado monocolor al agua, de fácil y escaso mantenimiento.
Acristalado con vidrio de seguridad bajo emisivo y control solar, con una mejora adicional incorporando gas tipo Argón.
No todo lo que parece basura lo es
Uno de los mayores problemas que nos encontramos actualmente, y que afecta directamente a la salud de nuestro planeta y de sus habitantes, es la gran cantidad de residuos generados, tanto en la nueva producción de materiales como en los desechados antes de tiempo.
En nuestra casa, como en todos nuestros proyectos, tenemos muy en cuenta este factor. Por ello y antes de decidirnos a partir de cero, abrimos bien los ojos para tratar de reutilizar y/o restaurar cualquier elemento que estuviese a nuestra disposición. Hay que tener en cuenta que no todo lo que parece basura lo es.
A modo de conclusión
Para encontrar el local dimos tumbos por todo Madrid centro y alrededores, porque teníamos claro que queríamos un formato del espacio que nos permitiese tener en nuestra casa y el estudio, y poder conciliar fácilmente nuestra vida laboral y personal, y también para optimizar lo que podíamos invertir, que no era mucho, no más de 100.000 €; tenía que ser amplio, luminoso, techos altos, una calle tranquila y lo más importante, que estuviese sano a nivel geoambiental.
No conocíamos el centro de Alcobendas, pero cuando llegamos a la calle y vimos el local por fuera, supimos que lo habíamos encontrado. Hace chaflán entre dos calles peatonales, con una de las fachadas que da al sureste y la otra al suroeste. Tiene una luz y un sol directo maravilloso, y aún con el local en bruto, nos enamoró… Como se suele decir «El que la sigue la consigue».

Ficha técnica
Promotora y proyecto: Alejandra Calabrese, Julio Muñoz Lorca, Sucursal Urbana
Constructor: Julio Muñoz Lorca
Delineación y planos: Sergio Rodríguez Pedrero
Estudio geobiología: Fernando Pérez, Instituto para la Salud Geoambiental
Instalación eléctrica biocompatible: Oscar Morillo
Albañilería: Cernor
Año de realización: 2021



