Sociocracia: de la competición a la cooperación

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Para hacer esto posible, la  sociocracia permitirá a todos los componentes de la organización  ejercer el poder soberano sobre la gestión de la totalidad, como es el caso de los organismos vivos”.
G. Enderburg y John Buck

La palabra “Sociocracia” fue acuñada por Auguste Comte, filósofo francés de principios del siglo XIX,  considerado uno de los padres de la Sociología. Este término a través de su etimología griega significa: “la Gobernanza del  “Socios”, es decir del lazo entre personas que mantienen relaciones significativas entre sí. 

Gerard Enderburg pionero de la Sociocracia actual, experimentó con este método en su empresa en Holanda; este “experimento” fue determinante en la gestión que esta empresa hizo de la crisis de los 70, y su éxito se comunicó con rapidez en los ámbitos empresariales de aquel pais. Poco a poco se ha ido introduciendo como una herramienta de desarrollo organizacional en empresas de todo el mundo. 

Círculos Sociocráticos

En la actualidad comienza a explorarse y aplicarse en otro tipo de organizaciones (cooperativas, empresas sociales, municipios, ong, ecoaldeas, comunidades, etc…), siendo, cada vez más un método capaz de dar soluciones a los diversos problemas que surgen en las organizaciones.

El método de Círculos Sociocráticos se basa en dos grandes principios y cuatro reglas derivadas de los  descubrimientos de la ciencia de la cibernética que incluyen: la teoría de los sistemas, los conceptos relacionados con las estructuras disipativas y el fenómeno de auto-organización. 

Prigogine, químico Belga y Haken, físico alemán demostraron a finales de los años 70 que para autoorganizarse, un sistema necesitaba dos condiciones: 

Primero: los elementos del sistema deben ser equivalentes; es decir, no debe haber un control de los unos sobre los otros. Podemos objetar a esto que un sistema donde no hay un control mutuo se vuelve rápidamente caótico. Hace falta pues que otra condición intervenga para permitir al sistema autoorganizarse. Esta segunda condición es la existencia para los elementos de una fuente de energía externa. En una organización esta fuente de energía externa se expresa en su fuerza motor, la visión, los valores, el propósito de la organización.

En el medio social

La Sociocracia se sitúa en la necesidad de herramientas colectivas válidas. Afirma el Círculo como el espacio del poder. Explora sin complejos el papel de los liderazgos, propone un consenso por consentimiento  profundo y ligero a la vez, aporta elementos de gran calado en la inteligencia de una organización a través de las elecciones sin candidatos, sostiene el flujo de la comunicación ascendente y descendente a través de los dobles enlaces; aclara las funciones de la estructura, e invita a una apertura diferente a las personas y a las organizaciones.

Estos cuatro elementos subrayados, a veces puede parecer excesivamente simple y, sin embargo, en su aplicación, la energía de un grupo cambia de forma instantánea. Ya sea una empresa, una ong o una comunidad la transformación es real y verificable.

La Inteligencia Colectiva es un término que expresa la certeza de que la comunidad, el grupo son espacios reales y eficientes. En comunidad vivimos todas, seamos conscientes o no. Y en este espacio común necesitamos tomar decisiones, comunicarnos, llegar a acuerdos, gestionar los desacuerdos y conflictos, distribuir y cuidar de que todas las personas dispongan del acceso a los recursos compartidos.

Inteligencia Colectiva y Sociocracia

Hay formas inteligentes de seguir estos procesos y formas muy costosas. En el presente nuestras estructuras son más pesadas de lo que podemos sostener, y la economía es un simple reflejo. Una Comunidad Inteligente no gasta tantos recursos en la gestión de sus necesidades comunes. No aleja tanto a la gente de las decisiones que toma sobre la vida de las personas. No permite que las personas se des-responsabilicen de sus vidas. Una empresa inteligente va en busca de la cooperación entre sus miembros, un grupo inteligente no necesita horas y más horas de reunión para tomar decisiones relevantes o irrelevantes; es más, sabe diferenciarlas.

Esa Inteligencia Colectiva, no ocurre simplemente por reunirnos. Necesita formas que sepan contenerla, procesos que sepan cuidarla, y una estructura donde se pueda quedar a vivir. La Sociocracia puede ser una forma de crear una estructura habitable para esta Inteligencia Colectiva.

¿Cómo lo hace? Pues a través de varias vías. Una es concretando los diferentes flujos de una organización. El fluir de la información y la comunicación. El movimiento hacia la acción, la ejecución de objetivos. El Círculo como espacio del poder y las decisiones. Van en armonía, pero no se confunden. Rutas expresamente diferentes.

Consenso

El consenso por consentimiento aligera el espacio del acuerdo. No necesitamos estar de acuerdo, ni tampoco reprimir las discrepancias, sino que las convocamos a ser transformadas en información para formar parte del proceso enriqueciendo la propuesta inicial. El consentimiento busca el momento cero objeciones como una expresión de que el recorrido de la propuesta ha recogido ya todo el potencial del círculo.

Doble enlace

En Sociocracia el doble enlace expresa la legitimidad estructurada del movimiento de la información de abajo-arriba (y no solo de arriba abajo), así como el reparto real del poder, ya que la elección del doble enlace se hace por las personas del círculo correspondiente, dejando la jerarquización para una estructuración de funciones en la organización que sea útil, y no como expresión de acumulación de poder “arriba” en detrimento de quienes están “abajo”.

Elecciones sin candidatos

Finalmente la herramienta que mejor expresa la inteligencia colectiva son las elecciones sin candidatos. Las personas no se proponen a sí mismas para un puesto, es responsabilidad del círculo elegir por consentimiento quien cree que es la persona más adecuada para una función. Es un hermoso proceso que pone de manifiesto los talentos y competencias  de los miembros, los criterios relevantes en ese momento para la función en cuestión en la organización. El proceso de acordar juntas, con la libertad de las personas elegidas para aceptar o rehusar la propuesta. En las elecciones se concentra la máxima transparencia e inteligencia de un grupo o equipo. 

Todas estas propuestas necesitan de un proceso, ir paso a paso cuidando de una comprensión profunda de las transformaciones que tanto en el plano personal, como en el organizacional propone este método. En este sentido, vamos desarrollando herramientas que apoyan el aprendizaje, la experimentación, la creatividad. En la formación hay siempre tiempo y espacio para los procesos internos de las personas; para trabajar juntas en las dificultades que puedan surgir. Este proceso es el camino que necesitamos hacer para ir desde el “Yo”, como lo entendemos en nuestra sociedad actual, hacia un “Nosotros/as” por re-crear, volviendo al título de este artículo: del camino de la competitividad y la exclusión a la cooperación.


Artículo publicado en la revista Ecohabitar Nº47 Otoño 2015.


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