Récord de muertes de cooperantes: ¿qué puede hacer la UE?
por Jean-Yves Terlinden
El 2024 va camino de ser el año más mortífero para los cooperantes que se haya registrado nunca, sobre todo para los que trabajan en sus propios países. Ya han muerto 192 cooperantes en 2024, 119 de los cuales eran personal local, y aún queda mucho para que acabe el año.
Esto contrasta con los 118 cooperantes que perdieron la vida en 2022.
Este dramático aumento en el número de muertes de agentes humanitarios se debe en su inmensa mayoría a los asesinados en Gaza, desde octubre de 2023, un total de al menos 274 cooperantes, en los últimos 10 meses. De hecho, el número de trabajadores del sector humanitario que han perdido la vida, en los últimos 10 meses sólo en Gaza, es superior al total de muertes de cooperantes en todo el mundo, en los dos años comprendidos entre 2021 y 2022.
La continua complicidad de la UE y Estados Unidos en las violaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIH), el doble rasero y la creciente politización de la ayuda humanitaria están alimentando este creciente recuento de muertes entre el personal de la ayuda humanitaria.
Caritas, una red mundial de 162 organizaciones nacionales de ayuda humnitaria y desarrollo, ha perdido trágicamente a dos cooperantes nacionales en Gaza. Viola, una técnica de laboratorio de 26 años, asesinada con su marido y su hija pequeña, e Issam Abedrabbo, un dedicado farmacéutico y padre, de 35 años, asesinado con dos de sus hijos, dejando huérfana a una hija.
Y estas muertes distan mucho de ser accidentales. Según los informes, las fuerzas israelíes han llevado a cabo al menos ocho ataques contra convoyes y locales de cooperantes en Gaza, desde octubre de 2023. Estos ataques se produjeron a pesar de que las agencias de ayuda humanitaria habían ofrecido sus coordenadas a las autoridades israelíes, para garantizar su protección.
El ataque en octubre a la iglesia ortodoxa de San Porfirio en Gaza, donde se supo que se refugiaban civiles, causó la muerte de Viola, miembro del personal de Caritas, y de su familia.
No invertir en la venta de armas
Esta pérdida sin precedentes de cooperantes se ha visto agravada por un sistema humanitario cada vez más afectado por las prioridades políticas. La UE y EE.UU. siguen ofreciendo apoyo militar a Israel, incluyendo bombas que han provocado la muerte de civiles y trabajadores humanitarios en cantidades asombrosas, así como otras formas de apoyo material como proyectos que financian a las empresas israelíes de armamento.
Para estar a la altura de sus valores, como agentes humanitarios de principios y evitar ser cómplices de violaciones del DIH, la UE y sus Estados miembros deben desprenderse totalmente del apoyo militar a los actores que violan el DIH. Sin esta desinversión, la diplomacia humanitaria seguirá viéndose socavada por Estados que, por un lado, condenan las violaciones del DIH y, por otro, ofrecen apoyo militar y económico a las partes que perpetran estas violaciones del DIH.
El personal humanitario nacional es el que está cada vez más en peligro.
Un informe de 2024 sobre los resultados humanitarios y el Foro Interagencias Mundial sobre Seguridad revela que el número de víctimas experimentado por las organizaciones nacionales y locales ha aumentado de forma constante en los últimos siete años y, en 2022, superó al de las ONG internacionales.
Las organizaciones locales y nacionales suelen tener una gestión limitada de los riesgos de seguridad debido a la insuficiencia de presupuesto y procedimientos. Recientemente, la Oficina de Ayuda Humanitaria de USAID ha puesto en marcha una política que exige a las organizaciones intermediarias que canalizan fondos hacia asociados locales que se aseguren de que estos cuenten con procedimientos de gestión de riesgos de seguridad.
Se trata, sin duda, de un paso en la dirección correcta, para proteger la seguridad del personal local. La UE y los Estados miembros deberían adoptar una política similar y complementarla con la voluntad de invertir financieramente en los procedimientos, los gastos de personal y otros riesgos relacionados con la seguridad a los que se enfrentan las organizaciones locales y nacionales.
Invisibilidad de los medios
En un sistema humanitario que pretende querer localizar la ayuda humanitaria, la equidad en la rendición de cuentas y la cobertura mediática, relacionadas con las muertes de cooperantes, es esencial. Las muertes de cooperantes nacionales reciben una cobertura mediática significativamente menor que las de los cooperantes internacionales.
El asesinato de siete miembros del personal de la Cocina Central Mundial en Gaza, la mayoría de ellos trabajadores internacionales, mereció la indignación internacional. Sin embargo, las muertes de 267 trabajadores humanitarios palestinos, muchos de los cuales están empleados directamente por donantes y organizaciones internacionales o trabajan como estrechos colaboradores de éstos, no suelen llegar a los titulares de la CNN, Político o la BBC. Esta invisibilidad mediática contribuye aún más a una cultura de impunidad en la que los agresores se enfrentan a pocas o ninguna consecuencia por los continuos ataques contra civiles y operaciones humanitarias.
Esta falta de cobertura mediática también se refleja en la falta de rendición de cuentas internacional a la que se enfrentan los autores de violaciones del DIH, incluidos los ataques a cooperantes. Es necesario seguir invirtiendo y apoyando los mecanismos internacionales de rendición de cuentas, incluyendo la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional (CPI), frente a los crecientes ataques, por ejemplo, de Estados Unidos, que recientemente ha impuesto sanciones a varios funcionarios de la CPI.
A pesar del creciente número de víctimas civiles y cooperantes, tuvieron que pasar cuatro meses para que en enero los eurodiputados acordaran, finalmente, pedir un alto el fuego condicional y apoyar el proceso ante la CIJ.
También faltan la rendición de cuentas y la coherencia con los compromisos de la UE en materia de derechos humanos. La UE sigue siendo el mayor socio comercial de Israel, con un 28,8% de su comercio de mercancías en 2022, a pesar de la cláusula sobre derechos humanos de su Acuerdo de Asociación con Israel.
Tra una pérdida de vidas tan estremecedora, exhortamos a la UE y a sus Estados miembros para que aborden el doble rasero que pone en mayor riesgo a los cooperantes.
Pedimos que se rindan cuentas por los muertos en acto de servicio, exigimos una mayor atención mediática y política a la situación de los cooperantes locales y expresamos nuestra más profunda solidaridad respecto a quienes han perdido la vida al servicio de los demás. De este modo podemos contribuir a proteger a quienes dedican su vida a ayudar a los de sus propias comunidades.