Palomares: bioconstrucción industrializada en el corazón de Andalucía
La construcción industrializada con madera está transformando la forma de edificar en Europa y en España. Además, edificios cada vez más altos, más eficientes y más regenerativos demuestran que no se trata de una tendencia pasajera, sino de una evolución necesaria. Sin embargo, en Andalucía su presencia es aún limitada: el hormigón y el ladrillo siguen dominando un mercado que demanda rapidez, eficiencia y viviendas más saludables.
En este contexto, el Proyecto Palomares, desarrollado en Sevilla por EKUO Bioconstrucción, se convierte en un ejemplo pionero. De este modo, la vivienda demuestra que la bioconstrucción industrializada con madera no solo es posible en el sur, sino que también ofrece ventajas decisivas en confort, salud y eficiencia energética.
Por lo tanto, Palomares no es un experimento aislado, sino una referencia clara de hacia dónde puede avanzar la arquitectura andaluza cuando tradición, innovación y regeneración se encuentran.
El desafío del clima andaluz
Las condiciones climáticas de la campiña sevillana imponen veranos prolongados y sofocantes, alta radiación solar y oscilaciones térmicas acusadas. Cada región requiere soluciones constructivas adaptadas de forma inteligente a su contexto climático: aislamiento, sistemas y estrategias deben responder a esas condiciones específicas para garantizar el confort y la eficiencia energética.
La elevada transmitancia térmica de los sistemas convencionales —hormigón, ladrillo o bloques cerámicos— obliga a recurrir a aislamientos de espesor significativo, sistemas activos de climatización y un consumo energético elevado para alcanzar resultados aceptables.
Sistema constructivo y eficiencia energética del Proyecto Palomares
El Proyecto Palomares es un ejemplo de cómo la bioconstrucción industrializada permite conjugar precisión técnica, confort y sostenibilidad en un clima exigente como el sevillano.
La obra
Cimentación
El edificio se apoya en una losa de cimentación de hormigón que cumple una doble función: por un lado, separar los muros de materiales naturales de la humedad del terreno, y por otro, aportar inercia térmica, esencial para estabilizar las fuertes oscilaciones de temperatura propias del clima andaluz.
Estructura, cerramiento y aislamiento
A partir de esta base se levantan los módulos prefabricados de madera y paja, que integran en un mismo elemento la función estructural, de cerramiento y de aislamiento.

Estos muros portantes transmiten las cargas verticales desde la cubierta hasta la cimentación y se combinan con un sistema de pórticos de vigas y pilares de madera laminada que ordenan el espacio y permiten resolver las divisiones interiores con eficiencia y flexibilidad.
Revestimiento exterior e interior
Una vez ensamblados, los módulos se revisten hacia el exterior mediante un sistema SATE de fibra de madera de 4 cm acabado con revoco de cal, que garantiza transpirabilidad, protección y durabilidad frente a la intemperie.
Hacia el interior, la superficie se resuelve con un enlucido continuo de yeso de 3 cm, que aporta inercia térmica y asegura la estanqueidad al aire.





Cubierta
La cubierta se compone de un paquete de 30 cm de paja alojado entre viguetas tipo I-Joist, arriostradas mediante un entarimado de lamas de madera de pino que asegura estabilidad y continuidad estructural.
Por otra parte, hacia el exterior, una vez generadas las pendientes, el conjunto se impermeabiliza con una lámina EPDM sobre la que se dispone un geotextil protector y una capa de grava de 10 cm, que aporta masa térmica adicional y protección frente a la radiación solar.
Al interior, la solución se completa con un falso techo de cartón-yeso, que contribuye al comportamiento higrotérmico y ofrece la ventaja de permitir el paso ordenado de instalaciones sin comprometer la estanqueidad de la envolvente.
El resultado, realmente, es una envolvente continua y natural, concebida bajo los principios del estándar de Casa Pasiva y con unas prestaciones térmicas de primer nivel que, además, no presenta ningún freno al flujo de vapor, permitiendo la transpiración natural de la vivienda y garantiza un ambiente interior sano, libre de tóxicos y con una calidad del aire superior.
Eficiencia energética y huella de carbono
El comportamiento energético de la vivienda refleja de manera clara la eficacia del sistema constructivo.
Los muros alcanzan una transmitancia térmica de 0,136 W/m²·K, frente a los 0,775 W/m²·K de una solución convencional en ladrillo u hormigón.
En la cubierta, el valor es de 0,149 W/m²·K, muy por debajo de los 0,884 W/m²·K habituales en sistemas tradicionales.
Estas diferencias se traducen en una demanda energética por transmisión de tan solo 1.963 kWh anuales, frente a los 11.391 kWh que necesitaría una vivienda convencional en las mismas condiciones.
En términos prácticos, Palomares logra un ahorro superior a 9.400 kWh al año, lo que supone aproximadamente 1.700 euros menos en la factura energética anual.

Ventaja ambiental decisiva
La ventaja ambiental es igualmente significativa. Mientras que los sistemas convencionales emiten grandes cantidades de CO₂ durante su fabricación, el uso de materiales naturales en Palomares permite, además, fijar carbono en la propia estructura.
En consecuencia, los cerramientos almacenan 15,4 toneladas de CO₂ equivalente, frente a las 46,2 toneladas emitidas por una construcción convencional de iguales dimensiones. Así, la diferencia —61,6 toneladas de CO₂ evitadas— equivale a recorrer unos 246.000 kilómetros en un coche de tamaño medio o, finalmente, a la capacidad de absorción anual de más de 3.000 árboles.
De este modo, este proyecto demuestra que es posible alcanzar un alto grado de confort y eficiencia energética en un clima tan exigente como el de Sevilla. Asimismo, evidencia cómo la bioconstrucción industrializada aporta una ventaja ambiental decisiva, ya que fija carbono en la propia arquitectura y ofrece una alternativa real y competitiva a los sistemas convencionales.
Confort y salud: la experiencia de vivir en Palomares
Dos años después de su entrega, el bienestar en Palomares sigue siendo notable.
La vivienda mantiene una estabilidad térmica durante todo el año sin necesidad de climatización intensiva, ofrece un silencio interior que garantiza descanso y concentración, regula la humedad gracias a la transpirabilidad de los muros y proporciona un aire interior libre de tóxicos.
Todo ello se traduce en el ahorro real de energía y en una calidad de vida superior para sus habitantes.


Un modelo pionero en Andalucía
Este proyecto marca un nuevo rumbo: demuestra que la construcción industrializada con madera puede implantarse en Andalucía con éxito, adaptándose al clima y a la cultura local. Es un modelo que aporta confort, sostenibilidad y diseño moderno a la arquitectura cotidiana de la región, sirviendo como precedente para futuros proyectos.
El futuro de la bioconstrucción industrializada
El proyecto acredita que se puede construir de forma distinta: industrializada, saludable, eficiente y estética. En este momento crítico, donde la sostenibilidad y el bienestar definen la nueva arquitectura, experiencias como esta señalan el camino. En EKUO Bioconstrucción abrazamos esa visión: creemos en transformar la forma de construir en Andalucía y en todo el país, uniendo tradición y vanguardia, naturaleza y precisión. Construir con sentido hoy es asegurar bienestar y resiliencia para mañana.
Conclusión
Más allá de la vivienda terminada, la bioconstrucción también transforma el proceso de trabajo. Frente a la construcción convencional, donde la presión de plazos, la fragmentación entre agentes y los intereses económicos contrapuestos suelen generar un clima de tensión y conflicto, la bioconstrucción introduce un enfoque distinto.
El uso de materiales naturales, el carácter más artesanal y el trabajo industrializado en taller favorecen entornos más calmados, colaborativos y eficientes. Quien participa en estas obras percibe una energía diferente: menor estrés, una relación más fluida entre equipos y una mayor identificación con los valores del proyecto. Esta forma de construir no solo repercute en la calidad final del edificio, también en la calidad humana del propio proceso, generando un ambiente de trabajo saludable, cooperativo y alineado con los principios de sostenibilidad que definen la bioconstrucción.
Sobre Ekuo
Antonio y Román, los socios fundadores de EKUO, tras acumular una sólida experiencia en el sector de la construcción convencional, tomaron una decisión valiente y visionaria: apostar por un nuevo modelo de construcción más acorde con sus principios y valores.
Crearon EKUO con la firme convicción de que es posible construir de una manera más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, sin sacrificar la calidad, la comodidad ni la estética. Se enfocaron en la bioconstrucción y en la utilización de materiales naturales y renovables, creando un ambiente interior saludable.
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