«¡Mujer, no estás sola!»: El taller de CRS que está construyendo solidaridad

Publicado por Emprendimiento en

«No sabía que esperarme» – Cuando Mari Salgado, una madre soltera hondureña y migrante retornada que convivía con una discapacidad física, fue invitada a un taller en El Salvador, no tenía idea de que transformaría la forma en que entiende su propia vida y la vida de las mujeres a las que ayuda todos los días.

«Fue realmente impresionante»: así es cómo describe su experiencia Mari Salgado, recién certificada como facilitadora de la metodología «¡Mujer, no estás sola!» en GAM — Grupo de Apoyo de Mujeres (Women’s Support Groups).

GAM es una metodología que acompaña a las mujeres que han pasado por situaciones de discriminación y violencia, y las ayuda a crear soluciones y alternativas para superarlas.

Mari fue una de las 20 mujeres de El Salvador, Guatemala y Honduras que participaron en un taller para capacitar a facilitadores laicos y religiosos, celebrado en la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor en San Salvador, El Salvador.

Mari, de 48 años, es madre soltera y ha criado a cinco hijos. Ahora es voluntaria de una fundación que ayuda a los migrantes retornados en Honduras; su trabajo se centra en las personas con discapacidad: «Estamos enfocados en mujeres migrantes […] madres, esposas, hermanas, cuidadoras… También ayudamos a personas con enfermedades terminales que regresan de la ruta migratoria en estado parapléjico, a causa de un golpe, un accidente […]».

Mari confiesa que cuando le dijeron que participara en este taller, no sabía qué esperar:

«Cuando te invitan o te llaman, no tienes ni idea de qué se trata […]. Ya en el momento de iniciar las sesiones, uno se pregunta al principio, ¿Para qué me sirve esto? Y no solo me pasó a mí, sino también a otras mujeres».

Fueron cinco días de extensas sesiones en las que Mari expresó emociones complejas, reflexiones sobre situaciones inesperadas y vivió junto a otras 19 mujeres de diferentes países centroamericanos.

Mari ahora destaca la importancia de la metodología: «Todos los temas que hemos visto en el taller son muy importantes para la sanación interior y también para poder replicarlo a otras mujeres […]. A veces pasamos por un proceso de violencia que ni siquiera nos damos cuenta de que lo estamos experimentando, y a través de la metodología GAM, lo estamos descubriendo».

El sábado 15 de octubre de 2022 finalizó el taller GAM y Mari fue certificada como facilitadora oficial de la metodología. Aspira a realizar muchas cosas para ayudar a las mujeres de su comunidad:

«Tengo la idea de replicarlo en la comunidad donde vivo. Formo parte de un proyecto para personas con discapacidad y sé que tendrá un impacto positivo».

 

Acerca de GAM

Grupo de Apoyo de Mujeres — GAM — es una metodología que consiste en la creación de grupos de apoyo a las mujeres: un espacio colectivo donde las mujeres se reúnen a lo largo de 22 sesiones para compartir experiencias y buscar, a través de ellas mismas y de sus compañeras, alternativas para superar la violencia y sus consecuencias, creando nuevas formas de vivir con asertividad, alegría y solidaridad.

El enfoque se desarrolló en respuesta a los altos niveles de violencia contra las mujeres en la región LACRO (Oficina Regional para América Latina y el Caribe) de CRS (Catholic Relief Services), junto con una ausencia total de programas para mitigar y prevenir la violencia contra las mujeres.

Actualmente, GAM se implementa en varios países de la región LACRO de CRS, incluidos la República Dominicana, México, Ecuador y Guatemala. Más de 594 grupos han ayudado a 6.552 mujeres en estos países.

Estudios cuasi-experimentales realizados por la Universidad San Francisco de Quito en Ecuador y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) en la República Dominicana, incluido uno realizado en cuatro regiones del país, encontraron que antes de participar en GAM, tres de cada diez mujeres denunciaron violencia física. Después de participar en los grupos de apoyo, este número se redujo a una de cada diez mujeres. Las mujeres participantes también indicaron mejoras en su bienestar físico, calidad de vida, niveles más bajos de depresión y aumento del autoestima, resiliencia y mayor sentimiento de empoderamiento.

 

 

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