Mellinet: arquitectura contemporánea con paredes de cáñamo en vivienda colectiva

Publicado por Emprendimiento en

En los últimos años he observado cómo la arquitectura está recuperando materiales naturales para responder a los desafíos climáticos y sociales actuales. Un ejemplo especialmente interesante es el proyecto residencial desarrollado en el barrio Mellinet, en Nantes, diseñado por Atelier Ramdam junto con Palast.

Este conjunto residencial demuestra que es posible construir vivienda colectiva contemporánea utilizando materiales biobasados y técnicas constructivas de baja huella de carbono. Entre todas las decisiones del proyecto, hay una que destaca especialmente: el uso de paredes de cáñamo como elemento principal de la envolvente.

Se trata de un proyecto de 81 viviendas con locales de actividad en planta baja, ubicado en la transformación de la antigua caserna militar de Mellinet, una operación urbana que busca crear un barrio sostenible integrado en la ciudad existente.

Más allá de la escala urbana, lo realmente interesante del edificio es su sistema constructivo: una estructura de madera combinada con fachadas prefabricadas de hormigón de cáñamo, una solución innovadora que demuestra el potencial de este material en edificios de varias plantas.

La transformación de la antigua caserna Mellinet

El proyecto se sitúa dentro de una operación de regeneración urbana que busca transformar una antigua instalación militar en un barrio contemporáneo, abierto y habitable.

La intervención no solo introduce nuevas viviendas, sino también espacios comerciales, zonas verdes y áreas compartidas para los habitantes. El objetivo es construir un entorno urbano que favorezca la vida de barrio, la movilidad activa y la convivencia.

El edificio forma parte de un conjunto que estructura el espacio público alrededor de una plaza y un jardín interior compartido entre los residentes. Este tipo de organización urbana contribuye a generar comunidad y a mejorar la calidad de vida de quienes habitan el lugar.

Pero el verdadero valor del proyecto no se limita a la planificación urbana. El edificio incorpora soluciones constructivas que reducen el impacto ambiental desde la propia materialidad de la arquitectura.

Estructura de madera y envolvente de cáñamo

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es su sistema estructural.

El edificio utiliza una estructura de madera con pilares y forjados de CLT (madera contralaminada). Sobre esta estructura se instala una envolvente compuesta por módulos prefabricados que combinan entramado de madera y relleno de hormigón de cáñamo.

Este sistema constructivo permite alcanzar una altura de hasta seis plantas, algo especialmente significativo porque demuestra que los materiales biobasados pueden utilizarse también en vivienda colectiva de cierta densidad.

Las fachadas se fabricaron en taller en forma de paneles prefabricados, lo que permite mejorar la calidad de ejecución, reducir residuos y minimizar las molestias del proceso de construcción en el entorno urbano.

Además, el aislamiento se completa en el interior con fibras vegetales —como mezclas de cáñamo, algodón o lino— que refuerzan el comportamiento térmico del edificio.

El resultado es una envolvente altamente eficiente desde el punto de vista energético y ambiental.

Las paredes de cáñamo como protagonista del proyecto

Cuando hablo de este edificio, lo primero que me interesa destacar es el papel que desempeñan las paredes de cáñamo.

El cáñamo es un material vegetal con una larga tradición en la construcción natural. Mezclado con cal, se convierte en lo que conocemos como hormigón de cáñamo, un material ligero que combina capacidad aislante, regulación de humedad y una huella de carbono muy reducida.

En este proyecto, el hormigón de cáñamo se utiliza como relleno aislante dentro de paneles de fachada prefabricados. Esta solución permite aprovechar las ventajas del material sin comprometer la eficiencia del proceso constructivo.

Entre las principales cualidades de las paredes de cáñamo destacan:

1. Regulación higrotérmica natural

El cáñamo tiene una gran capacidad para absorber y liberar humedad. Esto significa que las paredes actúan como un regulador natural del clima interior, ayudando a mantener niveles de humedad confortables dentro de la vivienda.

Este comportamiento contribuye a mejorar la calidad del aire interior y a reducir la sensación de ambientes secos o demasiado húmedos.

2. Excelente aislamiento térmico

Las paredes de cáñamo ofrecen una buena resistencia térmica gracias a la estructura porosa del material.

En invierno ayudan a conservar el calor dentro del edificio, mientras que en verano retrasan la entrada del calor exterior. Este comportamiento mejora el confort interior y reduce la demanda energética de calefacción y refrigeración.

3. Inercia térmica y confort

A diferencia de algunos aislamientos convencionales, el hormigón de cáñamo aporta cierta masa térmica. Esto permite estabilizar las temperaturas interiores, evitando cambios bruscos a lo largo del día.

En edificios de vivienda colectiva, este aspecto resulta especialmente interesante para garantizar el confort de los usuarios.

4. Material renovable y de bajo impacto

El cáñamo es un cultivo de crecimiento rápido que requiere poca agua y prácticamente ningún pesticida. Además, durante su crecimiento absorbe CO₂ de la atmósfera.

Por este motivo, las paredes de cáñamo contribuyen a reducir la huella de carbono del edificio y a fomentar el uso de materiales renovables en arquitectura.

Prefabricación: clave para escalar la construcción con cáñamo

Una de las aportaciones más relevantes de este proyecto es la combinación entre materiales naturales y procesos industriales de prefabricación.

Tradicionalmente, el hormigón de cáñamo se ha utilizado en obra mediante vertido o proyección. Sin embargo, en este caso se optó por fabricar los paneles de fachada en taller, integrando el cáñamo dentro de módulos estructurales de madera.

Este sistema ofrece varias ventajas:

  • Mayor precisión constructiva
  • Reducción de residuos
  • Menor tiempo de obra
  • Mejores condiciones de trabajo para los operarios

Además, la prefabricación facilita la repetición del sistema en otros proyectos, algo fundamental para que los materiales biosourcés puedan extenderse en la construcción contemporánea.

Un lenguaje arquitectónico que expresa el material

El uso del cáñamo no se limita a una cuestión técnica. También influye en la expresión arquitectónica del edificio.

El proyecto aprovecha la plasticidad del material para introducir ligeras curvaturas en las fachadas, suavizando la geometría del conjunto y dialogando con el contexto urbano existente.

Las fachadas se terminan con un revestimiento mineral de cal y arena, que refuerza la coherencia con el sistema constructivo natural y aporta una textura cálida y atemporal.

Este tratamiento exterior conecta visualmente con los edificios históricos de la antigua caserna, creando una continuidad entre pasado y presente.

Un edificio pionero en vivienda colectiva

El proyecto de Mellinet se considera especialmente relevante porque demuestra que el hormigón de cáñamo puede utilizarse en edificios de varias plantas.

De hecho, esta operación ha sido presentada como una de las primeras realizaciones en Francia de vivienda colectiva de seis plantas con hormigón de cáñamo, lo que supone un paso importante para la industrialización de este material.

En un momento en el que el sector de la construcción busca reducir sus emisiones, soluciones como esta muestran que es posible combinar:

  • Arquitectura contemporánea
  • Densidad urbana
  • Materiales naturales biobasados
  • Sistemas constructivos eficientes

Hacia una arquitectura más biobasada

Cada vez que analizo proyectos como este me reafirmo en una idea: la transición ecológica de la arquitectura no depende únicamente de mejorar la eficiencia energética, sino también de transformar los materiales con los que construimos nuestras ciudades.

Las paredes de cáñamo representan una alternativa real a los sistemas constructivos convencionales basados en materiales altamente emisores.

Además, su integración en procesos industrializados demuestra que la construcción biobasada puede ser compatible con los ritmos y exigencias del sector inmobiliario contemporáneo.

Mellinet como referencia para la arquitectura sostenible

El proyecto de Mellinet muestra cómo la arquitectura puede combinar innovación técnica, responsabilidad ambiental y calidad espacial.

La utilización de paredes de cáñamo, junto con la estructura de madera y la prefabricación, crea un edificio que no solo reduce su impacto ambiental, sino que también ofrece un alto nivel de confort para sus habitantes.

En definitiva, se trata de un ejemplo inspirador de cómo los materiales naturales pueden integrarse en la arquitectura urbana contemporánea.

Si queremos avanzar hacia ciudades más regenerativas, proyectos como este nos recuerdan que el futuro de la construcción probablemente pase por recuperar —y reinventar— materiales que llevan siglos acompañando a la humanidad.


Más información sobre el proyecto: https://www.atelier-ramdam.com/


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