Maximizando el almacenamiento de carbono en madera. EcoHabitar
La madera es uno de los materiales más antiguos utilizados por la humanidad, tanto en construcción como en productos cotidianos. En las últimas décadas, sin embargo, ha ganado relevancia desde una perspectiva climática, ya que no solo es renovable, sino que también puede actuar como un sumidero de carbono efectivo si se gestiona y utiliza de forma sostenible.
La madera almacena carbono biogénico —es decir, carbono que fue capturado de la atmósfera por los árboles durante su crecimiento— en sus fibras estructurales. Cuando esa madera se utiliza en productos duraderos como edificios, mobiliario o estructuras, ese carbono permanece “secuestrado”, mitigando las emisiones globales de CO₂.
En este contexto, el estudio “Maximizing the carbon storage potential of wood – Redirecting and cascading EU27+UK wood flows”, liderado por el Metabolic Institute con la colaboración de Stichting Probos y financiado por Built by Nature, ofrece una hoja de ruta para aumentar significativamente la capacidad de la madera para almacenar carbono a largo plazo en Europa.
Panorama actual de uso de la madera en Europa
Cada año, alrededor de 560 millones de metros cúbicos de madera —equivalentes a 515 millones de toneladas de CO₂-equivalente de carbono biogénico— ingresan a las cadenas de valor en la Unión Europea y el Reino Unido.
A pesar de este enorme potencial, el estudio revela que solo el 8 % de esta madera se utiliza actualmente en aplicaciones que garantizan un almacenamiento de carbono a largo plazo (más de 35 años), como la madera estructural en edificios.

El resto se destina a usos de vida útil corta o media, como pulpa para papel, tableros, biomasa para energía, o se pierde en residuos durante el procesamiento.
Esto significa que una gran parte de ese carbono capturado se devuelve rápidamente a la atmósfera, reduciendo sustancialmente el beneficio climático potencial de la madera.

Concepto clave: uso en cascada de la madera
El informe introduce el concepto de “uso em cascada” de la madera, una estrategia para reorientar el flujo de madera hacia aplicaciones de mayor valor y mayor duración, en lugar de usos que liberan carbono rápidamente.
¿Qué significa el uso cascado?
- Priorización de usos de larga duración, como madera estructural en construcción.
- Reutilizar madera proveniente de demoliciones o renovaciones en productos de larga vida.
- Aprovechar residuos y subproductos para fabricar productos de valor añadido.
Este enfoque aprovecha al máximo cada volumen de madera producida, extendiendo su vida útil y su capacidad de retener carbono en el sistema productivo y la economía circular.

Beneficios concretos del reequipamiento de flujos de madera
El estudio estima que, mediante la aplicación de estrategias de uso cascado, circularidad y mayor eficiencia en la cadena de valor, se podrían lograr:
Añadir cientos de millones de toneladas adicionales de carbono almacenado
- Redirigir usos de corta duración hacia usos más duraderos podría agregar de 50 a 90 millones de toneladas de CO₂-eq almacenado a largo plazo.
- Mejorar la eficiencia y aprovechar subproductos podría agregar entre 96 y 165 millones de toneladas de CO₂-eq adicionales.
- Utilizar residuos y subproductos para productos de construcción de alto valor podría representar 134 a 206 millones de toneladas más de CO₂-eq almacenado.
- Extender la vida útil de productos de madera en edificios podría significar 48 a 67 millones de toneladas más de carbono retenido.
- Reutilizar madera de demoliciones en aplicaciones duraderas podría añadir otros 64 a 80 millones de toneladas de CO₂-eq.
Estas cifras demuestran que un cambio estratégico en la gestión de la madera podría desbloquear cientos de megatoneladas adicionales de almacenamiento permanente de carbono para mediados de siglo.


Estrategias para maximizar el almacenamiento de carbono en madera
A continuación, resumimos las estrategias principales que el estudio identifica como más prometedoras:
1. Priorización de aplicaciones duraderas
Madera utilizada en edificios y construcciones de larga vida almacena carbono durante décadas. Este uso superior, comparado con aplicaciones de corta duración (como papel o biomasa), tiene un efecto claramente positivo en el balance de carbono.
2. Reutilización y reciclaje de madera
Al final de la vida útil de un edificio o estructura, muchas partes de madera pueden aprovecharse nuevamente en productos con larga vida —no solo como energía o combustión— lo que extiende aún más el almacenamiento de carbono.
3. Mejorar la eficiencia de la industria maderera
Reducir desperdicios, optimizar procesos y utilizar eficientemente subproductos mejora la cantidad de madera disponible para usos de alta duración.
4. Incentivos y políticas públicas
La implementación de políticas que reconozcan y valoren el carbono almacenado en productos de madera —como mecanismos de certificación o incentivos fiscales— puede acelerar la adopción de estas prácticas.
¿Cómo encaja esto en los objetivos climáticos globales?
Para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1.5 °C, es necesario reducir drásticamente las emisiones netas. Además de evitar emisiones (por ejemplo, reduciendo el uso de combustibles fósiles), incrementar los sumideros naturales y gestionados de carbono es esencial.
La madera, cuando se usa estratégicamente, ofrece dos beneficios clave:
- Almacenamiento directo de carbono durante la vida útil del producto.
- Efecto de sustitución, ya que puede reemplazar materiales intensivos en carbono como acero o concreto, reduciendo emisiones totales del ciclo de vida.
Límites y desafíos
A pesar de su potencial, existen desafíos que deben abordarse:
Sostenibilidad forestal
No todo el incremento en la demanda de madera debe traducirse en mayor tala. La gestión forestal sostenible es crucial para evitar deforestación, pérdida de biodiversidad y degradación de ecosistemas.
Innovación tecnológica
Mejorar tecnologías de procesamiento y reciclaje ayudará a extraer más valor de cada tonelada de madera.
Medición y conteo de carbono
Para que los sistemas de contabilización de emisiones capten adecuadamente el carbono almacenado en productos, se requiere estandarización metodológica en inventarios y certificaciones.
Conclusión
El informe “Maximizing the carbon storage potential of wood” demuestra que la madera puede desempeñar un papel mucho más significativo en la mitigación del cambio climático si reorientamos cómo se produce, procesa, utiliza y reutiliza.
Aunque actualmente solo una fracción de la madera disponible se usa en aplicaciones de largo plazo, existe un enorme potencial —cientos de millones de toneladas de CO₂-eq adicionales— que podrían almacenarse para décadas o siglos.
Integrar estas estrategias en políticas públicas, prácticas industriales y decisiones de diseño no solo reducirá emisiones, sino que también impulsará una bioeconomía circular más resiliente y sostenible.
La transición hacia una economía donde la madera no solo sea un recurso renovable, sino también un sumidero de carbono estratégico, es una oportunidad que las sociedades y economías modernas no pueden permitirse perder.
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