La ambientalización de los centros educativos
¿Porqué es necesaria la ambientalización de los centros educativos? La alimentación es una asignatura pendiente en la mayoría de centros educativos y la creación de huertos y jardines comestibles pueden ser aulas fantásticas donde integrar diversas disciplinas y asignaturas curriculares. ¿De dónde proceden las plantas que comemos?, ¿cuándo llegaron a nuestro entorno?, ¿cómo podemos calcular los espacios, el material que necesitamos, la producción…?, ¿cómo se polinizan?, hay un largo etcétera de preguntas y respuestas que pueden ser debatidas en las aulas externas.
El futuro de la alimentación comienza con la educación.
La agrojardinería como herramienta
La agrojardinería es la combinación de agricultura y jardinería que, utilizada como herramienta didáctica, puede tener usos multifuncionales en los espacios exteriores e interiores de los centros educativos.
A los alumnos podrá servirles para comprender el medioambiente, las características y los problemas actuales y futuros, como son el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad silvestre y cultivada, la inestabilidad de regímenes de lluvia, etc.
También puede servir para crear modelos pedagógicos. La era de la “virtualización” necesita de espacios reales de experimentación, en los que las actuaciones positivistas puedan convertirse en un aula de aprendizaje, en la que el alumno pueda aprender, con la práctica y el trabajo en equipo, a resolver problemas ecológicos y sociales del mundo fuera de las aulas.
Diseñando nuestro entorno, empoderarnos de nuestro territorio
Las Buenas Prácticas Ambientales (BPA) son acciones sencillas y útiles que procuran reducir el impacto ambiental negativo que causan las actividades en un espacio determinado, para mantener o mejorar condiciones ambientales, como la biodiversidad, la calidad del aire, el agua o el nivel de ruido, entre otras condiciones.
El diseño ambiental, y las prácticas que seguirán, son herramientas que, a nivel curricular, pueden integrarse en las diferentes asignaturas para crear responsabilidades del alumnado sobre su entorno y empoderarlos en dar soluciones comunitarias a los problemas observados.
Existen metodologías de diseño ambiental aplicables sencillas y eficaces como la que plantea la permacultura, las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) o metodologías más complejas, como las de evaluación de impacto ambiental o el método de análisis del paisaje de Ian L. McHarg, entre otras.
Las experiencias vinculadas a la permacultura como metodología de diseño para la creación de entornos humanos + sostenibles, contribuyen en la gestión positiva de biodiversidad tanto silvestre como cultivada y en la mejora y aumento de suelo.
Conservación de biodiversidad, renaturalizando lo inmediato
Una característica observada en la mayoría de centros educativos es que, en su diseño, los espacios exteriores presentan una falta de espacios para ajardinamiento importante, y cuando los tienen son poco apropiados funcionalmente, lo que puede presentar una oportunidad de mejora ambiental por parte de los alumnos y del profesorado.
El diseño ambiental integrado sigue un proceso de observación de las características del lugar, un diagnóstico de las condiciones y una serie de propuestas de mejora para realizarlas a la escala correspondiente al centro educativo. La jardinería, el huerto y el vergel suelen ser las técnicas utilizadas en la implementación de las propuestas de mejora ambiental.
¿Qué plantar?
Las respuestas no son únicas, y dependen de las condiciones de cada lugar.
La restauración de la vegetación potencial es una tarea que lleva consigo un trabajo de investigación de la botánica de cada lugar, conocer qué especies vegetales forman la comunidad vegetal, y qué funcionalidad ecológica, económica y cultural pueden tener las especies que la forman.
Es interesante conocer las interrelaciones de la flora y la fauna nativa. Dos ejemplos de esta interrelación son la floración nutricia para polinizadores y la fructificación de árboles y arbustos que pueden servir como nodos de difusión de nuevos vástagos por la zona a través, especialmente, de aves frugívoras.
Una especie “estrella” es el madroño, Arbutus unedo, presente en gran parte del entorno mediterráneo, que puede servir tanto para la alimentación de la espectacular mariposa del madroño, Charaxes jasius en su fase larvaria como sus frutas para aves frugívoras durante el otoño e invierno, además de ofrecer refugio entre su perenne follaje en ese periodo, también puede ser un elemento de interés etnobotánico para los alumnos como una “golosana” natural.

Maestras y profesoras, vectores de transmisión
Una característica que he observado en estos años es el desconocimiento por parte del profesorado de técnicas básicas de jardinería y agricultura, ya que en su formación universitaria no suelen tener ninguna asignatura que forme al respecto. Es una carencia que, si se quiere concienciar al alumnado en que se impliquen en la mejora del medio ambiente, ha de subsanarse mediante el conocimiento de técnicas básicas de agrojardinería.
Se hace pues necesario, impartir a las futuras docentes técnicas y contenidos de agrojardinería relacionadas con el diseño ambiental en pequeños espacios, así como la disponibilidad de recursos de bajo coste para los centros, como pueden ser plantas autóctonas disponibles en viveros públicos, y de material didáctico sobre temas de integración de las actuaciones en los diferentes currículums y de mantenimiento de los espacios creados.

Durante los cursos 2019 y 2020, participé como asesor en la asignatura didáctica del medio en el grado de educación infantil, impartida en la Universidad de les Illes Balears, dando formación de jardinería y agroecología aplicable en centros educativos.
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La comunidad como espacio de aprendizaje y sostenibilidad
Fuera de los centros, en el entorno público o privado cedido, existen posibilidades para mejorar el medioambiente en ese entorno comunitario, algunos espacios marginales pueden convertirse en espacios ambientalmente mejorados, donde se trabaje con los alumnos el diseño y la implementación, encuadrando estas actividades en programas y propuestas internacionales, como pueden ser los días internacionales del medioambiente y de la biodiversidad. Es importante que se sientan partícipes del cuidado de su entorno.

Midiendo nuestras actuaciones
Cuando realizamos actuaciones en nuestro entorno, que consideramos “buenas prácticas”, tenemos que disponer de instrumentos de medida cuantitativos y cualitativos que nos servirán para medir las acciones realizables antes y después de las mismas. La biodiversidad de especies animales y vegetales es un parámetro relativamente sencillo que puede consistir en contar el número de especies en un determinado espacio ajardinado o en la totalidad del proyecto realizado.
La comparativa de los dos momentos de medida de biodiversidad, el antes y el después, nos dará el valor real de las acciones realizadas.
Para identificar los taxones que encontramos en la realización de los inventarios, existen algunas App interesantes como Pl@ntNet, Merlín o Pinture insect que, junto a las clásicas guías de campo en papel, son eficaces para la identificación de las especies que los alumnos encontrarán en los biorrefugios creados en su entorno.
El número de especies plantadas y o sembradas es un valor que de inmediato suma el incremento de las actuaciones, como también los cambios que se irán produciendo a lo largo del tiempo.


Julio Cantos. Geógrafo (mención en ordenación del territorio y medio ambiente). Técnico agrónomo y permacultor. Actualmente trabaja en la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Illes Balears. Asesora a centros educativos a través de los centros de formación al profesorado (CEP).





