Iluminación Saludable – Parte 3

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En nuestra rutina es habitual tener las luces encendidas hasta el momento de dormir y normalmente horas después de haber anochecido. Comparado con tiempos anteriores a la disponibilidad de la electricidad, en la actualidad disfrutamos del hecho de iluminar espacios con facilidad, lo que nos permite realizar tareas en cualquier momento y en cualquier espacio. Pero, ¿es bueno para nuestro bienestar?

Este es el tercero de tres artículos basados en la guía informativa para espacios con iluminación saludable. Esta guía cubre las siguientes indicaciones principales de diseño:

  • Crear espacios para el disfrute y exposición al sol.
  • Dejar pasar el espectro completo de la luz del sol.
  • Utilizar iluminación no perjudicial (tema sobre el que va a versar esta tercera entrega).

Las entregas anteriores expusieron los beneficios de la luz del sol y lo esencial que es para la vida y para evitar enfermedades crónicas y degenerativas como el cáncer. También sobre la importancia de poder abrir las ventanas para que los vidrios no filtren la luz y poder beneficiarnos de las propiedades del sol. Leer Parte 1. Leer Parte 2.

Historia de la iluminación en la humanidad

Desde los comienzos el sol ha iluminado la Tierra. Cuando caía la noche, decaía la actividad. Con el descubrimiento del fuego, se consiguió alargar las horas de actividad, y se utilizaron diferentes combustibles como el aceite, la cera, el gas o el queroseno para permitir la iluminación de interiores y exteriores. 

La imagen 1 describe una cronología simple de la historia de la iluminación, siendo la fila de arriba anterior a la luz eléctrica y la de abajo posterior.

Imagen 1. Historia de la iluminación simplificada. Información: imagen [1] y [2]. Cuarta imagen. [3]

La iluminación por medio de la luz de una llama ha sido la forma principal de iluminar los espacios durante siglos. A día de hoy, las velas y lámparas de llama, de queroseno, carburo, gas, etc., que producen una reacción química para calentar el material, siguen en uso en el día a día de, aproximadamente, el 8.6% de la población que no tiene acceso a electricidad [4]. La mayoría de las personas utilizan lámparas eléctricas para generar luz artificial. 

Como se puede observar en la Imagen 2, hay dos tecnologías principales que están en uso: lámparas incandescentes y lámparas luminiscentes. 

Las bombillas incandescentes consisten en una bombilla que contiene un filamento de alambre que se calienta como resultado de un flujo de corriente eléctrica y emite luz. El espectro emitido es continuo, pero hasta el 95% de la energía emitida se encuentra en la región de radiación invisible infrarroja. 

Las luminiscentes se pueden dividir en lámparas de descarga de gas (fluorescencia) y dispositivos de iluminación de estado sólido (electroluminiscencia), que consiste principalmente en diodos emisores de luz (LED) y en diodos “orgánicos” (OLED). Los últimos se utilizan en pantallas curvas y otras aplicaciones.

Imagen 2. Tipos de tecnologías de luz eléctrica simplificadas.

La llegada de la electricidad

La implantación de la electricidad ha tenido un gran impacto en la sociedad. Al principio la electricidad se utilizaba con fines médicos, para tratar a pacientes con diversas patologías. Probando así la estrecha relación entre la electricidad y la biología humana. Por otro lado, el trastorno de ansiedad es el problema de salud mental más frecuentemente registrado en España; aparece en el 88% de mujeres y en el 45% de hombres [5]. Este trastorno no existía antes de la década de 1860, que fue cuando los cables del telégrafo rodearon por primera vez la Tierra. La gripe como la conocemos hoy en día no existió hasta 1889, cuando se inventó la corriente alterna [6]. 

Estos son unos datos que nos pueden dar que pensar en cuanto a las patologías que sufrimos hoy en día, y a su posible relación con la electricidad.

Impacto de la luz artificial en nuestro cuerpo

A la luz artificial eléctrica se le atribuyen numerosos efectos negativos para la salud. 

Esta luz es responsable de desconcertar nuestra biología. Las células de nuestros ojos, piel y cuerpo en general, se guían por la luz del entorno para saber qué hora es y qué procesos realizar. Es una sincronización entre nuestro cuerpo y el sol: el ritmo circadiano. Cuando estamos expuestos a luz artificial, el cuerpo entiende que es una hora del día que no es, evitando así que funcione de forma correcta y que realice las funciones necesarias para una buena salud celular. 

La luz azul puede ser el origen de algunos tipos de cáncer

La luz HEV (“high energy visible light”) -luz visible de alta energía- es la luz azul de las lámparas eléctricas, portátiles, televisores, teléfonos, etc. Esta es la luz visible de más energía (y mayor frecuencia): la azul y violeta. Aunque parezca “blanca”, la luz blanca no existe como tal, siempre hay luz azul. Según una publicación científica de 2019, la luz HEV puede ser el origen de algunos tipos de cáncer, promoviendo el estrés oxidativo en las membranas celulares [7].

Otra investigación científica de 2005 expone: “la luz azul induce daño en el ADN mitocondrial (ADNmt) y produce radicales libres en las células de la piel” [8]. Esto tiene un gran impacto en el funcionamiento del organismo humano.

La luz azul destruye la melatonina y sin ella se pierde la regulación de la autofagia y de la apoptosis (capacidad de eliminar células defectuosas entre otras) y se alteran los ritmos circadianos.

Por otro lado, el ATP—la molécula portadora de la energía en el cuerpo—se ve altamente afectada por la luz azul. Estar bajo luz azul artificial hace que las células del cuerpo se deshidraten y dejen de producir ATP, pareciéndose a células isquémicas [9].

Incluso la American Medical Association comunicó su postura sobre la luz azul artificial hace más de diez años. Dijo que podía ser responsable de varios tipos de cáncer, además de otras enfermedades [10].

Análisis de tipos de iluminación

Si se analizan más de cerca diferentes fuentes de luz “estándar” como la LED, la fluorescente compacta, la bombilla incandescente o la vela, se descubre información que ayuda a entender mejor el comportamiento de cada una. Un estudio de 2013 atribuye a cada una un porcentaje de “supresión de la melatonina”. 

La vela es la única con un valor mínimo. También se puede apreciar que el espectro de luz del  LED y de la fluorescente compacta es muy irregular—que no se parece ni a la de una vela ni a la de la luz del sol—con una temperatura de color muy alta, similar a la del mediodía solar (valor con unidad en kelvin: K), con picos de luz azul e incluso algo de radiación ultravioleta. En cambio, la bombilla incandescente tiene un espectro, una temperatura de color y una cantidad de radiación infrarroja más parecida a la de la vela, aunque sigue emitiendo luz azul y verde y supone una supresión de la melatonina considerable.

Imagen 3. Diagrama adaptado de un estudio científico que muestra características de las bombillas más promovidas en el mercado (LED y fluorescente compacta), además de la incandescente y la llama de una vela. Incluye el valor de supresión de melatonina. N = “no”, S “= sí” [11].

En base a la información recabada, se desarrollan las siguientes indicaciones de iluminación no perjudicial:

1.- Iluminación natural del sol (no filtrada)

Durante el día, los espacios interiores se deben iluminar con luz natural solar, siguiendo las indicaciones de los dos artículos anteriores, como la de trabajar en el exterior o la de dejar que entre la luz al interior abriendo las ventanas.

2.- Iluminación de llama

Tanto durante el día (en ausencia o falta de luz solar), como durante la noche (para seguir activo después de las horas de luz), se recomienda el uso de iluminación de llama. El fuego es natural, uno de los cuatro elementos. Se utiliza para iluminar los espacios desde hace cientos de miles de años. Por lo tanto, “es de esperar” que sea compatible con la biología humana. Además, la ciencia está de acuerdo. La vela es la única fuente de luz con un porcentaje de supresión de la melatonina mínimo.

Iluminación saludable
Imagen 4. Iluminación con vela. Foto de Nuril Ahsan en Unsplash.

Se pueden utilizar velas, lámparas de aceite, lámparas de gas, etc. 

Antiguamente existían diversos sistemas de iluminación, con canalizaciones, conexiones, sistemas de seguridad, ajustes, etc. Sería muy interesante redescubrir ese conocimiento para permitir tener sistemas de iluminación con comodidades parecidas a las que hay en la actualidad, pero con llama. 

Actualmente no existen muchas empresas que se dediquen a proporcionar sistemas “avanzados” de iluminación con llama, un ejemplo es una empresa de Estados Unidos que hace lámparas de gas tanto para exteriores como interiores; se puede variar su intensidad e incluir un sistema de ignición eléctrico para encender la lámpara de gas cómodamente.

Iluminación saludable
Imagen 5. Lámparas de gas de la marca Bevolo instaladas en una vivienda. La imagen original es de la página de Bevolo.

Es necesario informarse adecuadamente sobre el funcionamiento de la lámpara que se vaya a utilizar y de sus potenciales riesgos. Si se utiliza correctamente, no tiene por qué suponer inconveniente alguno.

3.- Luz incandescente como alternativa durante el día

Existen tareas que pueden requerir una mayor intensidad de luz o una fuente de luz más blanca o azul (que sea menos “cálida” que la luz de llama) para distinguir los colores con claridad. Además, durante el día el mayor reto no es evitar la luz azul por completo, ya que también está presente en el sol y es parte de lo que nos activa y mantiene alerta. 

Adicionalmente, al estar tan alejados de los tiempos en los que se iluminaban los espacios con llama, puede resultar un cambio que muchas personas no estén dispuestas a realizar. La luz incandescente puede ser una opción durante el día cuando la luz natural del sol no sea suficiente.

Es importante evitar sobrecargar el espacio con demasiada iluminación. En la actualidad se sobrevalora la necesidad de puntos de luz y de intensidad. Durante el día, con la entrada de luz natural no hace falta tanto soporte de luz, es probable que incluso no sea necesaria ninguna fuente de luz adicional. Durante la noche, no se debe estar expuesto a altas intensidades.

Incandescentes y halógenas

La venta, fabricación e importación de bombillas incandescentes está prohibida en la Unión Europea desde  2012; las halógenas desde 2018, aunque ambas siguen estando disponibles en el mercado. El veto se justifica con el argumento de que las fuentes incandescentes no son tan eficientes energéticamente como lo son los LEDs o las fluorescentes compactas. Pero la eficiencia se mide como la cantidad de luz VISIBLE (lúmenes) que se obtiene por vatio de potencia. 

La luz incandescente transforma sólo el 10% de la energía en luz visible y el otro 90% en radiación infrarroja (invisible). En el cálculo de eficiencia se le está dando valor únicamente a la luz visible, cuando la infrarroja tiene sus propias funciones, y es lo que hace que la luz incandescente y la de una vela sean algo similares. Además, el impacto energético de la luz es mínimo en comparación con el consumo energético total del país o de la vivienda.

4.- Luz roja como alternativa durante la noche

Cuando anochece, y se quiere seguir haciendo uso de los espacios interiores o exteriores, es necesaria una fuente de luz alternativa al sol. Si no se desea utilizar una fuente de luz de llama —recomendación prioritaria—, la alternativa podría ser utilizar una fuente de luz roja. 

La idea no es “buscar” ser bañados por luz roja durante la noche, sino buscar la ausencia de luz azul. La luz verde también se cree que pueda producir efectos parecidos a la azul. Cualquier bombilla con recubrimiento rojo o que emita el color desde la fuente podría ser válida. 

Es importante comprobar el porcentaje de parpadeo y escoger una que tenga un porcentaje bajo o que no tenga. Los colores no se distinguen tan bien en el espacio como con la luz de llama ya que todo el espacio se ve de color rojo, pero la luz roja resulta relajante.

Iluminación saludable
Imagen 6. Espacio iluminado con bombilla roja de LED. [12]

Conclusión

Ojalá este contenido haya sido de ayuda para quienes deseen acercarse más a la naturaleza. El mensaje principal de la guía es que la luz del sol está presente en la Tierra y es necesario aprovecharla de forma consciente e integral, en su totalidad y preservando su esencia. 

La naturaleza es la que guarda el conocimiento que puede ayudar a las personas a curar sus enfermedades de forma inteligente y duradera, sin dependencias ni enfermedades crónicas. Asimismo, debemos tomar conciencia de aquello que nos aleja de la naturaleza, confunde a nuestro cuerpo y daña nuestras células, como lo hace la luz artificial y en particular la luz azul/blanca.

Salgamos al exterior, abramos las ventanas y que el fuego de una llama nos alumbre en la oscuridad

La Guía Informativa Para Espacios Con Iluminación Saludable es el resultado del trabajo de fin de máster. Máster en Gestión de Proyectos de Bioconstrucción acreditado por la Universidad de Nebrija y gestionado por la cooperativa Okambuva, que realiza diferentes tipos de formación—práctica y teórica—en el ámbito de la bioconstrucción en España.

Foto de cabecera Manuel Meurisse en Unsplash


Bibliografía y fuentes:

[1]: History of Lighting: Lighting History – The Earliest Forms of Artificial Lighting. 2023
[2]: Wikipedia: Retrato de James Peale usando una lámpara Argand. 1822
[3]: Edison Tech Center: The Electric Light. 2023
[4]: Banco Mundial: Acceso a la electricidad (% de población). 2021
[5]: BDCAP- Base de Datos Clínicos de Atención Primaria, Ministerio de Sanidad: Salud mental en datos: prevalencia de los problemas de salud a partir de los registros clínicos de atención primaria. 2020
[6]: Firstenberg A: El Arcoíris Invisible. 2021
[7]: Zimmerman S y Reiter RJ: Melatonin and the Optics of the Human Body. 2019
[8]: Godley BF et al.: Blue light induces mitochondrial DNA damage and free radical production in epithelial cells. 2005
[9]: Núñez-Álvarez C, Osborne N: Blue light exacerbates and red light counteracts negative insults to retinal ganglion cells in situ and R28 cells in vitro. 2019
[10]: Stevens R: Artificial Light and Breast Cancer Risk. UConn Health. 2012
[11]: Jou JH y Hsieh CY: Candlelight-style organic LEDs: a safe lighting source after dusk. 2013


La serie completa se compone de 3 artículos:
Iluminación natural y saludable. Parte 1
Iluminación saludable – Parte 2
Iluminación Saludable – Parte 3


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