Iluminación natural y saludable. Parte 1
Vamos a adentrarnos en el concepto de iluminación natural y saludable en esta primera.
Hemos tenido que pasar el suficiente tiempo de trabajo y vida en el interior de las construcciones para darnos cuenta de que aislarnos durante largas horas al día de la luz del sol, nos priva de sus beneficios.
En las últimas décadas ha aumentado el interés por encontrar maneras de mejorar el bienestar de las personas. Con tal fin, en la arquitectura se ha querido contribuir al movimiento de mejora de ese bienestar por medio del aprovechamiento de la luz natural en espacios interiores.
Si se realiza una búsqueda por Internet se encontrarán cientos, sino miles, de publicaciones y guías que versan sobre el aprovechamiento de la luz natural en la iluminación de interiores; recomendaciones de diseño como fachadas de vidrio transparente y grandes ventanales con apoyos de puntos de luz artificial. Pero ninguna de estas publicaciones intenta aprovechar los beneficios completos de la luz del sol ni eliminar los efectos negativos de la luz artificial. El vidrio filtra la luz del sol, afectando su calidad y la desnaturaliza. La luz artificial eléctrica carece de la armonía que nos aporta la luz solar. Ambos nos alejan un poco más de la naturaleza.
Por ese motivo, se ha desarrollado una guía informativa para espacios con iluminación saludable para crear conciencia sobre los efectos de la luz en la salud y proporcionar indicaciones de diseño, permitiendo a las personas mejorar su calidad de vida.
Las principales indicaciones son las siguientes:
- Crear espacios para el disfrute y exposición al sol (tema sobre el que va a versar esta primera entrega).
- Dejar pasar el espectro completo de la luz del sol.
- Utilizar iluminación no perjudicial.
En los dos próximos números de esta publicación se desarrollarán las dos últimas indicaciones.
La luz del sol tiene una función para la vida
La luz del sol es, a nivel físico, radiación electromagnética en un rango de longitud de onda específico. Está compuesta por luz visible, que nos permite ver colores y formas en nuestro entorno, por radiación ultravioleta (UV) y radiación infrarroja (IR), que no podemos ver. Toda la radiación tiene una función para la vida y para la biología humana.

La radiación ultravioleta
es capaz de penetrar hasta la dermis. Esta incide sobre unas células derivadas del colesterol que se encuentran en la piel y generan la vitamina D. Esta vitamina tiene un gran impacto en nuestra salud, ya que se encarga de modular el calcio y el fósforo del organismo, actúa como un antibiótico natural, estimula a los glóbulos blancos, regula las funciones motoras y está asociada con la longitud de los telómeros (longevidad celular), entre muchos otros. Además, la radiación ultravioleta entrena al reloj circadiano que favorece la síntesis de melatonina nocturna o circulatoria y produce abundante serotonina durante el día que es convertida en melatonina por la noche.
La radiación infrarroja
Es capaz de penetrar al menos ocho centímetros en el cuerpo, “bañando” así la mayoría de las células de nuestro cuerpo1. Esta radiación regula la producción de adenosín trifosfato (ATP), que—junto con el agua— es lo que permite que se manifieste la energía en el cuerpo. ¡Producimos nuestro peso en ATP cada día! Así que resulta vital para nuestra propia existencia. Además, la radiación infrarroja también incide en las mitocondrias de las células para producir melatonina subcelular. Incluso es posible que todas las células sean capaces de sintetizar melatonina.
La melatonina es una hormona que regula los dos programas más críticos de la célula: la autofagia o reciclaje de residuos biológicos y la apoptosis o muerte celular programada. Se puede decir que es el mayor antioxidante del cuerpo, ya que ayuda a recuperarse de los daños a los que nos exponemos a lo largo del día y a prevenir enfermedades como el cáncer. Su producción es posible gracias a la radiación ultravioleta y a la infrarroja en su justa proporción.
Efectos positivos de la luz del sol en la salud
La proporción de radiación de un tipo u otro varía a lo largo del día. La radiación ultravioleta sólo está presente en ciertas épocas del año y en ciertos momentos del día, siendo la mayor exposición durante el mediodía solar en verano. La luz infrarroja siempre está presente y en mayor proporción.
Es esencial que recibamos los distintos tipos de luz en diferentes momentos del día y en proporciones armoniosas para nosotros. El sol sabe hacer esto de forma natural. En cambio, la luz artificial eléctrica no.

Desde el comienzo de la historia, el ser humano ha estado expuesto a la luz del sol, estando en constante interacción. Con la revolución industrial esto empezó a cambiar.
Debido a enfermedades causadas por la falta de exposición solar, se investigaron los efectos positivos de la luz del sol en la salud y sus efectos curativos ante distintos tipos de enfermedades. Así surgió el concepto de helioterapia: exponer el cuerpo de un enfermo al sol por sus propiedades curativas.
Hoy en día los españoles pasan más del 90% del tiempo en interiores2. Los casos de cáncer y enfermedades crónicas están en ascenso.

Diseñando el espacio para la exposición al sol
El sol tiene la capacidad de ayudarnos a mejorar nuestra salud celular y así prevenir enfermedades, como ya se ha expuesto anteriormente.
Una forma de conseguirlo es creando espacios para el disfrute y exposición al sol, facilitando realizar actividades diarias en el exterior y aprovechando al máximo la luz en diferentes momentos del día. Para lograrlo se pueden implementar las siguientes indicaciones de diseño:
Espacio de trabajo y ejercicio al aire libre
Lo ideal es que el espacio esté expuesto a los rayos del sol, al menos durante las horas de trabajo. Si está en el hemisferio norte, deberá estar orientado al sur o al sureste y viceversa. El ocupante debe estar abierto a sentir las pequeñas variaciones del clima durante el día, este es parte del atractivo de trabajar al aire libre. Buscar la comodidad teniendo en consideración los deslumbramientos, la luminosidad, la dirección y velocidad del viento y la temperatura. El objetivo no es controlarlo, sino conseguir acomodar al ocupante en el espacio.
Como la mayoría de las personas hace uso de electricidad y del ordenador para su trabajo, es importante incluir elementos para permitir la conexión a la corriente eléctrica, toma para el cable de Ethernet o, incluso, para la línea telefónica y, si es posible, en más de una ubicación exterior.
Contar con el mobiliario necesario, incluyendo almacenaje para tener la opción de guardar los objetos una vez que se finalice con su uso diario.
Facilitar y hacer más cómoda la estancia en el exterior ayudará a que el o la ocupante quiera pasar un mayor tiempo en el espacio. En los bloques de viviendas se puede incluir un ático o espacio de uso común que se pueda abrir por completo al exterior.
Espacio para ver amanecer
A ser posible, al menos un punto desde donde ver el amanecer y/o el atardecer y facilitar su acceso.
El amanecer es muy beneficioso para la salud, ya que ayuda a regular los ritmos circadianos y a preparar (a largo plazo) al cuerpo para poder recibir los rayos del sol de mediodía sin quemarse.

Facilitar el paso de luz a interiores
A través de ventanas de apertura completa. Tener en cuenta la profundidad del espacio en relación al número de paredes de la estancia con entradas de luz solar. Las paredes y puertas reducen la expansión de la luz. También hay que tener en cuenta el mobiliario y los objetos grandes que puedan obstaculizar el paso de la luz.
Innovar con entradas de luz solar
Incluir distintos elementos que pueda tener el edificio para conseguir un mayor número de espacios con entradas de luz solar directamente del exterior.
Espacios como galerías abiertas, patios, porches o atrios. Se busca que pase luz de forma directa, sin atravesar vidrios.
Distribución de espacios
Diseñar espacios de mayor uso donde la luz del sol tenga mayor y mejor acceso, teniendo en cuenta el movimiento del sol a lo largo del año.
Actualmente un espacio donde poder ver el amanecer, o donde poder trabajar en el exterior, no se ve como una necesidad básica a cubrir. Aunque tampoco se le ha explicado a la población que la radiación ultravioleta e infrarroja procedentes del sol son esenciales para mejorar los niveles de melatonina y que esto les ayudará no sólo a dormir bien por la noche, sino a que las células anormales de su cuerpo sean eliminadas, previniendo así que se transformen en células cancerosas. Animo a incorporar esta información básica en el desarrollo de los proyectos para conseguir que la construcción nos una al exterior y a la naturaleza, y poder aprovechar los beneficios de la luz solar.
Bibliografía y fuentes:
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