Fractales: un recurso para profesionales del diseño biofílico
Stephen R. Kellert, padre del Biophilic Design (diseño biofílico), nos enseñó que la naturaleza odia los ángulos rectos y las líneas rectas.
El cerebro humano, que forma parte de esta naturaleza, percibe, sin esfuerzo, formas biomórficas y patrones fractales (patrones autosemejantes en una variedad de escalas de aumento que se aplican a cualquier dominio de la vida, es decir, “la marca única” en la que la naturaleza organiza su complejidad).
Esto se manifiesta en la preferencia visual de estas formas biomórficas en comparación con los patrones euclidianos simples, en el 95% de las personas, independientemente de su edad o el nivel de educación. Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill dijo: «Damos forma a nuestros edificios, los cuales, a su vez, nos moldean a nosotros».
Ninguna característica ambiental es neutral, incluidas las características de diseño de interiores que aparentemente no tienen impacto. Garantizar formas ambientales que tengan en cuenta, no sólo los aspectos funcionales sino también las necesidades neurofisiológicas humanas, es esencial para prevenir el estrés arquitectónico.


Análogos naturales en el diseño biofílico
Las formas geométricas con bordes, esquinas, líneas rectas y desorden visual estresan nuestro cerebro. A menudo pasan desapercibidos y, si son crónicos, pueden provocar neuroinflamación, disminución de las defensas inmunitarias y contribuir al desarrollo de trastornos de salud física y mental, como ansiedad y depresión, que afectan al 20 por ciento de la población urbanizada.
La ciencia demuestra que son precisamente los cambios ambientales los que marcan la diferencia en el bienestar y la salud humanos, y el Diseño Biofílico muestra el camino a seguir para aplicar la investigación científica y crear entornos artificiales en armonía con las necesidades del cerebro.
La creación de análogos naturales en el entorno construido permite una conexión indirecta con la naturaleza, a través de evocaciones orgánicas no vivas.
En la práctica los elementos, materiales, colores, formas, secuencias y organizaciones espaciales presentes en la naturaleza, se reproducen en ornamentos, instalaciones, edificios, incluso en las macro configuraciones del entorno construido.
Las formas biomórficas y patrones fractales como componentes decorativos o como componentes estructurales y funcionales
Las mejores experiencias de los análogos naturales se obtienen ofreciendo una gran cantidad de información y estimulación ambiental organizada y en ocasiones evolutiva, como en el caso de los patrones fractales, que permiten organizar la complejidad del entorno artificial haciéndolo similar al natural.
Las formas biomórficas y los patrones fractales en el diseño aportan beneficios comprobados, tales como: reducción y recuperación del estrés, relajación y mejor estado de ánimo, mejor navegabilidad de los espacios, mejor rendimiento cognitivo, resolución de problemas y creatividad.
Un espacio con buenas formas biomórficas y patrones fractales se percibe como interesante y confortable, cautivador, contemplativo e incluso inquietante. Específicamente, las formas biomórficas incluyen representaciones y simulaciones de formas naturales a través de siluetas, patrones, estructuras y texturas que persisten en la naturaleza.
Los patrones fractales emulan las propiedades organizativas de la naturaleza a través de una jerarquía espacial y una rica información sensorial. Las dimensiones fractales conducen a diferentes efectos: mientras que una complejidad fractal media producirá un efecto más relajante, una complejidad fractal alta producirá un efecto más estimulante.
Dos enfoques del diseño biofílico
En un diseño, tanto de interior como de exterior, existen esencialmente dos enfoques para la aplicación de formas biomórficas y patrones fractales: como componente decorativo o como componente estructural y funcional. Ambos enfoques se pueden utilizar en conjunto para mejorar la experiencia biofílica, especialmente si esto crea conexiones culturales y ecológicas únicas con el lugar.
Ejemplos de diferentes niveles pueden ser: imágenes de formas y patrones naturales, obras de arte e instalaciones, piso, tejidos y papeles pintados, divisores y decoraciones aplicadas o grabadas sobre vidrio; zonificar espacios utilizando diferentes patrones, texturas, luces, sonidos, fragancias y estímulos táctiles; elementos estructurales como columnas de árboles; disposición de espacios internos y externos en recorridos curvilíneos y sinuosos; forma y fachada del edificio; plano paisajístico y horizonte del edificio; flujos de peatones y tráfico en la red urbana.


Las formas que resisten las líneas rectas y los ángulos rectos son imprescindibles para los espacios sostenibles y pueden prevenir el estrés perceptivo. Al principio, un ejemplo de un patrón fractal de complejidad media y alta. Ambos simulan las características naturales de las conchas.
Al lado, un ejemplo de biomorfismo urbano (a), a través de la simulación de las características de una colmena en un edificio que se desarrolla hacia arriba y resulta interesante y cómodo a la vista, y rascacielos caracterizados por líneas rectas y definidas (b), que provocan el estrés arquitectónico.
Un ejemplo eficaz de un patrón fractal proviene del equipo de diseño de interfaz, dirigido por David Oakey

A través de un enfoque interdisciplinario que combina ciencia y diseño es posible crear patrones fractales de mediana complejidad, capaces de generar una preferencia visual universal y una reducción del estrés de hasta un 60 por ciento.
El proceso creativo partió de la abstracción de la naturaleza y dio como resultado Urban Retreat, un suelo textil y modular, similar al musgo y al pasto, que comunica visualmente con quienes caminan sobre él, facilitando la orientación y transición de
una zona a otra del entorno construido. Un suelo capaz de sintetizar una cultura global en evolución, donde el diseño lleva la naturaleza a la vida interior cotidiana. Refleja la creciente comunidad global que se traslada a las ciudades para vivir, trabajar y jugar, poniendo la conexión entre las personas y la naturaleza (biofilia) en el centro. Una nueva estética ecológicamente responsable y elaborada con fibras textiles 100 % recicladas.
Formas NATURALES fue publicado en el número 128 de enero-febrero de 2024 de la revista Casa Naturale. Con la colaboración de: Home Health Hi-Tech. Casa e Salute.
Living Future- Biophilic Society https://living-future.org/
Interface www.interface.com


