Entre lo sostenible y la regeneración- EcoHabitar
En el momento de crisis climática en el que nos encontramos, es necesario profundizar en las posibles formas que tenemos empresas y consumidoras de combatir la emergencia. El presente artículo realizado es un resumen de un estudio realizado a partir de entrevistas a informantes claves relacionados con la ecosostenibilidad y la regeneración.
Se han entrevistado a personal político ecologista, líderes de proyectos sociales ecosostenibles, consumidoras concienciadas y emprendedoras ecosociales, dibujamos la actualidad de lo sostenible y lo regenerativo. Las palabras que estos emplean en su discurso forman un mapa que ilustra la realidad emergente. A continuación, vamos a abordar el tratamiento semántico y discursivo de cómo se habla cuando se habla de regenerativo. En este artículo no hay juicio sobre lo acertado o no de sus apreciaciones, solo un planteamiento de cómo se aborda desde la palabra esta temática.
Existe la necesidad de “formar o cambiar el mundo”. Los verbos “formar” y “cambiar”, se sitúan cerca de “mundo” y nos llevan a dos de las grandes líneas discursivas: aprender o desaprender lo aprendido y poder ejecutar cambio. Lo regenerativo se plantea en este contexto de necesidad de cambio, se percibe como un paso más allá de lo sostenible. Un paso necesario para un sistema que crezca de manera constructiva a favor de la vida. La sostenibilidad no es el final en la lucha contra el cambio climático.
¿Prácticas regenerativas?
Ahora bien, hay muy poco conocimiento sobre el consumo y las prácticas regenerativas. Los debates sobre lo regenerativo son incipientes; y se abordan desde una clase social económicamente acomodada que tiene tiempo y espacio para reflexiones postmaterialistas, planteando retornos idealizados a la naturaleza. «Ejemplo» se repite en muchas ocasiones y se utiliza para hacer referencia a modelos de acciones de cambio y transformación que son necesarias en lo «sostenible», en lo «regenerativo».
El espacio rural se prioriza como escenario del cambio regenerativo, aunque no se excluye lo urbano, que se entiende como un espacio más deteriorado y con mayor población necesitada de esta transformación. Tal es el grado de relevancia del eje urbano en nuestra sociedad que «ciudad» es más grande que «pueblo» y «poblar» cuando en esta ocasión uno de los grandes protagonistas es lo rural. Eso sí, muy cerca de «ciudad» nos encontramos con «problema», porque en la conversación se considera claramente que para lo regenerativo y lo sostenible la ciudad es un problema.
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La «tierra», la «agricultura», el «pueblo»
Por primera vez, la punta de lanza de ciertos cambios puede ser quienes se quedaron atrás en un sistema capitalista, agricultores, rurales, países más pobres, es un reconocimiento de saberes y prácticas consuetudinarias a tener en consideración. Términos como «agricultor», «tierra» o «tomate», forman parte del eje primigenio de términos cercanos a «regenerativo», uno de los ejes principales del debate y de la conversación, la «tierra», la «agricultura», el «pueblo». En cualquier otra temática, ni «pueblo», ni «poblar», ni «tierra» aparecerían en el texto, pero hemos de tener presente que aun hablando de lo suyo, la preeminencia no es grande.
En el centro conversacional está la palabra «gente». Hablar de regeneración es hablar de personas que construyen, hacen, piensan, sienten, reflexionan y se activan. El término “cosa” aparece acompañado habitualmente de cuatro verbos que le aportan sentido: “hacer cosas”, “sentir cosas”, “pensar cosas”, “tener cosas”. Ahonda tanto en la acción como en la reflexión, en la emoción y en la pertenencia consumista. Lo regenerativo se considera “holístico, sistémico y filosófico” pues es un cambio de pensamiento, de paradigma y de praxis cotidiana. La educación y la producción cultural son fundamentales en esto. Curiosamente, la «tecnología» no se menciona tanto, aunque se reconoce su potencial para contribuir positivamente en la transformación hacia prácticas más sostenibles y regenerativas.
¿Quien tiene capacidad de cambio?
Aun así, los actores principales siguen siendo la empresa, lo económico, incluso la ciudadanía y el consumidor. La «economía» y la “empresa” dominan claramente a la «política». Las «empresas» forman parte de la acción principal de la «sostenibilidad» y la «regeneración». Actualmente, lo político no es un marco de referencia, a pesar de su capacidad en la toma de decisiones normativas y en la introducción de recursos económicos.
El término «consumidor» aparece, pero son las empresas las que tienen capacidad de cambio. La demanda social emergente podría hacer que la gran empresa se posicionase como generador de cambios efectivos, dejando de ampararse en el greenwashing.
Es cuanto menos llamativo que el verbo «temer» sea el más empleado. Este se relaciona íntimamente con la idea de incertidumbre, miedo e inseguridad ante el futuro, ligado a las consecuencias del cambio climático y de las disfunciones del sistema sobre la naturaleza. Curiosamente, el término «final» se encuentra justo a su lado, con un tamaño algo inferior, pudiendo configurar la expresión «temer el final».
Quizá sea el momento para trabajar junto a las expertas y expertos las proyecciones de ese futuro incierto del que nos hablan los actores claves de cambio. Comenzar a vislumbrar la hoja de ruta de la transformación en la que estamos inmersos, las fuerzas que se cruzan y sus pesos y contrapesos. ¿Qué papel vas a tener tú? ¿Qué probabilidades y certezas vamos a generar? Quizá debamos ceder con más frecuencia la palabra al eje rural.
Rosario Novalbos Gómez es Directora Contraluz Investigación y Consultoría Social S.L. Socióloga, miembro Junta Directiva de SANNAS.



