Declaración sobre la crisis humanitaria en Sudán
Se cumple un año desde que la población de Sudán se sumió en una situación de extrema emergencia humanitaria tras el estallido, a mediados de abril de 2023, de feroces combates entre las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Después de haber soportado años de crisis prolongada en el país, el pueblo sudanés se enfrenta ahora a amenazas mucho mayores para su seguridad, su vivienda, su agua, sus alimentos, su infraestructura sanitaria esencial y su educación.
Según las Naciones Unidas, más de 8 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en busca de seguridad, dentro y fuera de Sudán, debido al conflicto. La violencia sexual y contra la mujer está aumentando drásticamente y somos testigos de un fuerte aumento de la separación familiar. Junto con los 3,8 millones de desplazados internos, a causa de precedentes conflictos internos, Sudán se enfrenta actualmente a la mayor crisis de desplazamiento interno del mundo, así como la crisis de desplazamiento infantil más importante, con más de 3 millones de niños desplazados dentro y fuera del país.
Casi 18 millones de personas en todo Sudán, o casi uno de cada tres sudaneses, se enfrentan actualmente a la inseguridad alimentaria aguda (fase 3 o superior de la CIF). Se trata de la proporción más alta registrada de personas que se enfrentan a este nivel de inseguridad alimentaria, durante la temporada de cosecha de Sudán (de octubre a febrero). De este total, cinco millones de personas se encuentran actualmente en niveles de emergencia de inseguridad alimentaria (fase 4 de la CIF), algunas de las cuales se enfrentan a condiciones catastróficas, (fase 5 de la CIF), en particular en Darfur occidental y central. Las poblaciones con mayor inseguridad alimentaria en Sudán se han identificado en zonas donde el conflicto ha sido particularmente intenso, como Al Jazirah, Darfur, Jartum y Kordofán.

Mientras tanto, los brotes de enfermedades graves, incluido el cólera, están agravando el impacto en la población, dos tercios de la cual carecen de acceso a la atención médica. En total, unos 24,8 millones de personas, casi la mitad de la población total de Sudán, que es de 51 millones, necesitan asistencia humanitaria.
Ante esta abrumadora crisis, la facilitación de las operaciones transfronterizas desde Chad y Sudán del Sur es crítica y urgentemente necesaria. Dada la reducción radical de la producción de los principales cereales básicos del Sudán, el sorgo y el mijo, es probable que la crisis humanitaria, especialmente en Darfur, empeore.
Sin embargo, a pesar de esta situación catastrófica, la cobertura financiera del llamamiento de la ONU para la respuesta humanitaria en Sudán es actualmente solo del 7%. El Plan Regional de Respuesta a los Refugiados de Sudán de 2024 también requiere urgentemente 1400 millones de dólares, para continuar con las intervenciones críticas que salvan vidas y protegen a 2,7 millones de refugiados, retornados y comunidades de acogida en cinco países vecinos.
Exhortamos a la comunidad internacional para que no abandone al pueblo del Sudán, a pesar de que la atención internacional actualmente se dirige hacia otros conflictos bélicos. Aunque hay muchas iniciativas de base positivas que apoyar, incluidas las de consolidación de la paz de los líderes religiosos y tradicionales y las aportaciones financieras, procedentes de la diáspora sudanesa, pedimos urgentemente una ayuda humanitaria internacional mucho mayor, para mitigar la envergadura del sufrimiento de la población. Teniendo en cuenta la magnitud de las necesidades y la falta de financiación de la respuesta, respecto a otras crisis importantes, los donantes deben desbloquear recursos nuevos y adicionales, y dar prioridad al trabajo a través de la diáspora y de las agencias basadas en asociaciones que puedan hacer llegar la ayuda a los equipos de respuesta locales en primera línea. También pedimos un compromiso internacional mucho más asertivo y coordinado en la búsqueda de un mayor acceso humanitario (incluyendo la facilitación de las operaciones transfronterizas desde Chad y Sudán del Sur), soluciones diplomáticas para lograr un alto el fuego urgente, y el fin de un conflicto que ahora ha creado la mayor crisis de hambruna del mundo, hasta la fecha, en 2024.
