deberá pagar 550 millones de euros por artículos falsificados
La Comisión Europea ha impuesto una sanción de 550 millones de euros a AliExpress, filial de Alibaba, al considerar que incumplió la Ley de Servicios Digitales (DSA) por no impedir la venta de productos ilegales, peligrosos y falsificados. Con ello, Bruselas envía un mensaje contundente sobre la responsabilidad que tienen los gigantes digitales en la protección de los consumidores.
Esta multa histórica para AliExpress también refleja un cambio en la forma en que las autoridades europeas entienden la responsabilidad corporativa en el entorno digital. Más allá del volumen de ventas o del número de usuarios, la Comisión sostiene que las plataformas deben anticipar y mitigar los riesgos asociados con los productos que comercializan.
Multa histórica para AliExpress: ¿por qué la Comisión Europea sancionó a la plataforma?
La investigación de la Comisión Europea concluyó que AliExpress incumplió uno de los pilares de la Ley de Servicios Digitales: evaluar y reducir los riesgos derivados de la comercialización de productos ilegales. Desde junio del año pasado, el regulador había advertido a la compañía sobre estas deficiencias y le fijó como fecha límite el 20 de octubre para presentar medidas correctivas. De no satisfacer las exigencias de la autoridad, la empresa aún podría enfrentar nuevas sanciones cuando el organismo evalúe sus avances.
Entre las principales observaciones destaca que la plataforma no evaluó correctamente si contaba con suficiente personal para identificar riesgos ni para moderar el enorme volumen de publicaciones disponibles para los consumidores europeos. Asimismo, la Comisión determinó que AliExpress sobreestimó la eficacia de sus sistemas automatizados para detectar y retirar productos ilegales, generando una falsa percepción de seguridad.

El regulador también cuestionó los algoritmos de recomendación y los sistemas publicitarios de la plataforma, al considerar que contribuían a amplificar la visibilidad de productos ilícitos. Además, criticó que la empresa dependiera prácticamente de un único indicador cuantitativo para medir la efectividad de su sistema de moderación, una metodología insuficiente para un marketplace con millones de artículos disponibles.
Como consecuencia de estas fallas, numerosos productos falsificados, juguetes inseguros y cosméticos potencialmente peligrosos permanecieron publicados durante semanas antes de ser retirados. Incluso la política de sanciones hacia los vendedores fue considerada ineficaz, ya que permitía que comerciantes previamente penalizados continuaran ofreciendo artículos ilegales dentro de la plataforma.
Otro de los puntos señalados por la Comisión fue el sistema obligatorio de “autorización de marca”, diseñado para evitar la venta de falsificaciones. Según el regulador, este mecanismo presentaba una supervisión insuficiente, carecía del personal necesario y podía ser eludido con relativa facilidad por vendedores que comercializaban productos apócrifos.
Hasta el momento de conocerse la resolución, Alibaba no respondió a las solicitudes de comentarios sobre la sanción. Sin embargo, el proceso regulatorio todavía no concluye, ya que la empresa deberá demostrar que implementará medidas efectivas para cumplir con las obligaciones de la DSA y evitar nuevas penalizaciones.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para la Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, fue contundente al justificar la decisión:
“Esto es muy peligroso para los consumidores e injusto para las empresas que cumplen con todas nuestras normas“.
La funcionaria recordó que AliExpress registró el año pasado alrededor de 193 millones de usuarios en Europa, por encima de los 156 millones de Shein y los 130 millones de Temu, lo que incrementa la responsabilidad de la plataforma frente a los riesgos que genera.
La propia Ley de Servicios Digitales parte de un principio sencillo: cuanto mayor es el alcance de una plataforma, mayor debe ser su capacidad para prevenir daños. En este caso, las autoridades europeas consideran que la venta de productos falsificados, inseguros o potencialmente peligrosos trasciende el ámbito comercial y se convierte en un problema de seguridad, salud pública y confianza digital.

Una sanción sin precedentes que redefine la responsabilidad de las plataformas
La multa histórica para AliExpress supera ampliamente otras sanciones impuestas por la Unión Europea bajo la Ley de Servicios Digitales. Mientras la red social X recibió una multa de 120 millones de euros y Temu fue sancionada con 200 millones de euros por infracciones similares, la plataforma de Alibaba deberá pagar 550 millones de euros, convirtiéndose en el caso más severo desde la entrada en vigor de esta legislación.
La diferencia en el monto responde al volumen de usuarios de AliExpress y a la gravedad de las deficiencias detectadas. Aunque la Comisión reconoció que el carácter relativamente reciente de la DSA fue un factor atenuante que evitó una sanción todavía mayor, el caso deja claro que las autoridades europeas están dispuestas a incrementar la presión sobre las grandes plataformas digitales.
Además, estas regulaciones representan mucho más que mecanismos sancionadores. También constituyen herramientas para proteger derechos fundamentales de los consumidores, fomentar una competencia justa y reducir los impactos negativos derivados de modelos de negocio basados en una supervisión insuficiente.

La experiencia reciente demuestra que la falta de controles puede facilitar no solo la comercialización de productos peligrosos o falsificados, sino también la difusión de contenidos ilegales, incluida la pornografía y otro tipo de material nocivo. Por ello, exigir sistemas de moderación más robustos implica proteger la salud, la seguridad y el bienestar de millones de personas que diariamente utilizan estas plataformas para comprar, informarse o interactuar.
México también debe fortalecer la regulación del comercio digital
La multa histórica para AliExpress deja una lección que trasciende las fronteras europeas. Conforme las plataformas digitales amplían su presencia en mercados como el mexicano, también crece la necesidad de establecer mecanismos eficaces para supervisar la comercialización de productos y la circulación de contenidos potencialmente dañinos.
México enfrenta el reto de modernizar su marco regulatorio para responder a un ecosistema digital donde convergen comercio electrónico, inteligencia artificial y algoritmos de recomendación cada vez más sofisticados. Esto implica fortalecer la coordinación entre autoridades de protección al consumidor, competencia económica, comercio electrónico y seguridad digital, así como exigir mayor transparencia a las plataformas respecto a sus procesos de moderación y gestión de riesgos.
Al mismo tiempo, resulta indispensable promover una mayor corresponsabilidad entre empresas tecnológicas, vendedores y consumidores. La implementación de sistemas más eficientes de verificación de comerciantes, monitoreo preventivo, trazabilidad de productos y atención oportuna a denuncias contribuiría a reducir significativamente la presencia de artículos falsificados o inseguros.
En un contexto donde la confianza digital se ha convertido en un activo estratégico, la regulación ya no debe entenderse como un obstáculo para la innovación, sino como una condición indispensable para construir mercados más seguros, competitivos y sostenibles. La multa histórica para AliExpress demuestra que la responsabilidad de las plataformas no termina cuando facilitan una transacción: comienza precisamente en garantizar que aquello que ofrecen no represente un riesgo para las personas ni para la integridad del ecosistema digital.