Búsquedas de Google AI Search requiere hasta 10 veces más energía que una convencional

Publicado por Emprendimiento en

La inteligencia artificial se ha integrado rápidamente en la vida cotidiana. Desde asistentes virtuales hasta sistemas capaces de generar imágenes y textos, esta tecnología está transformando la manera en que las personas interactúan con la información. Uno de los cambios más visibles ocurrió cuando Google incorporó los AI Overviews, resúmenes generados automáticamente que aparecen en la parte superior de los resultados de búsqueda.

Lo que para millones de usuarios representa una experiencia más rápida y cómoda también plantea nuevas preguntas sobre sostenibilidad. A medida que las herramientas de IA se convierten en el estándar para acceder al conocimiento, crece el interés por entender el costo ambiental oculto detrás de cada consulta. En este contexto, las búsquedas de Google AI han comenzado a atraer la atención de especialistas en tecnología, sostenibilidad y responsabilidad corporativa.

El auge de las búsquedas de Google AI y su impacto energético

Google procesa alrededor de cinco billones de búsquedas cada año. Desde el lanzamiento de AI Overviews en 2024, la experiencia de búsqueda ha evolucionado hacia respuestas generadas por inteligencia artificial que ofrecen información sintetizada sin necesidad de visitar múltiples sitios web.

De acuerdo con la firma Ahrefs, el 55% de las consultas realizadas actualmente muestran alguno de estos resúmenes automáticos. Esta transición ha cambiado profundamente la forma en que las personas consumen información, pero también ha puesto sobre la mesa una nueva conversación sobre el consumo energético asociado a las búsquedas de Google AI.

La Agencia Internacional de Energía estimó que una consulta en ChatGPT puede consumir hasta diez veces más electricidad que una búsqueda tradicional en Google. Aunque las plataformas son distintas, la comparación ayuda a dimensionar la intensidad computacional que requieren los modelos de inteligencia artificial generativa.

La situación adquiere mayor relevancia cuando se considera la enorme escala de uso. Un pequeño incremento en el consumo energético por consulta puede traducirse en una demanda considerable cuando se multiplica por miles de millones de búsquedas realizadas diariamente.

¿Cuánta energía consume realmente una consulta?

En agosto de 2025, Google publicó lo que describió como la primera estimación completa del consumo energético asociado a sus aplicaciones Gemini. Según la compañía, una consulta de texto promedio consume aproximadamente 0.24 vatios-hora de electricidad, genera 0.03 gramos de emisiones de CO₂ y utiliza 0.26 mililitros de agua para el enfriamiento de centros de datos.

La propia función AI Overview señala que generar un resumen dentro del buscador requiere una cantidad de energía similar a la utilizada por un prompt estándar en Gemini. Individualmente, estas cifras pueden parecer reducidas y poco preocupantes.

Sin embargo, la perspectiva cambia cuando se analizan a escala global. Miles de millones de consultas realizadas cada día convierten un consumo aparentemente insignificante en una demanda energética considerable. Es precisamente esta multiplicación masiva la que preocupa a investigadores y especialistas en sostenibilidad.

Además, Google reconoció que incluso aumentos modestos en la energía requerida por consulta pueden generar impactos significativos en su huella ambiental total, especialmente considerando la velocidad con la que crece la adopción de herramientas basadas en IA.

Las búsquedas de Google AI y la presión sobre los centros de datos

La creciente popularidad de los sistemas de inteligencia artificial está impulsando una nueva generación de centros de datos alrededor del mundo. Estas instalaciones requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar servidores y mantener condiciones óptimas de funcionamiento.

Google ha reconocido en sus informes de sostenibilidad que la reducción de emisiones podría volverse más compleja conforme la inteligencia artificial se integre de manera más profunda en sus productos y servicios. La compañía informó que sus emisiones de gases de efecto invernadero fueron 48% mayores en 2023 respecto a 2019, atribuyendo gran parte del incremento al crecimiento de la infraestructura tecnológica y las cargas de trabajo relacionadas con IA.

Este desafío no es exclusivo de Google. Otras empresas tecnológicas también han admitido que la expansión de la inteligencia artificial está modificando sus estrategias climáticas y sus metas de descarbonización.

Diversos investigadores advierten que la creciente demanda de servicios de IA podría aumentar la presión sobre las redes eléctricas e incluso prolongar la dependencia de fuentes de energía basadas en combustibles fósiles en determinadas regiones.

Transparencia: un paso adelante para medir el impacto

Durante años, uno de los principales obstáculos para comprender el impacto ambiental de la inteligencia artificial fue la falta de información pública sobre su consumo de recursos. La publicación de los datos energéticos de Gemini representa un avance importante en materia de transparencia corporativa.

Contar con métricas concretas permite a investigadores, reguladores y grupos de interés realizar evaluaciones más precisas sobre la sostenibilidad de estas tecnologías. También facilita el diseño de estrategias para reducir impactos futuros y mejorar la eficiencia operativa.

La transparencia es especialmente relevante en un momento en el que la inteligencia artificial está redefiniendo sectores completos de la economía digital. Sin información verificable, resulta difícil determinar si los beneficios obtenidos justifican los costos ambientales asociados.

Para las empresas comprometidas con objetivos ESG, la divulgación de datos se ha convertido en una herramienta clave para fortalecer la rendición de cuentas y responder a las crecientes expectativas de inversionistas y consumidores.

El papel de los usuarios en el futuro de la IA

La llegada de respuestas generadas por inteligencia artificial ha sido bien recibida por muchas personas que valoran la rapidez y facilidad para obtener información. No obstante, esta comodidad también plantea interrogantes sobre la capacidad de elección de los usuarios.

Actualmente, quienes no desean recibir resúmenes generados por IA tienen opciones limitadas para desactivar esta función de manera permanente. Esto ha abierto un debate sobre si los consumidores deberían tener un mayor control sobre las experiencias digitales impulsadas por inteligencia artificial.

Las implicaciones también alcanzan a editores, creadores de contenido y propietarios de sitios web. Diversos análisis sugieren que los AI Overviews pueden reducir significativamente el tráfico hacia páginas externas, modificando el ecosistema digital sobre el que se ha construido internet durante décadas.

Como señaló Sims Witherspoon, Climate Action Lead de Google DeepMind, la inteligencia artificial no constituye una solución mágica para la crisis climática. Su potencial dependerá en gran medida de cómo se gestione su desarrollo, adopción y consumo energético.

La expansión de la inteligencia artificial en los motores de búsqueda representa uno de los cambios más importantes en la evolución de internet. Las nuevas herramientas ofrecen rapidez, eficiencia y una experiencia más intuitiva para millones de personas, pero también incrementan la demanda de recursos energéticos y de infraestructura tecnológica.

Las búsquedas de Google AI reflejan un desafío emergente para la sostenibilidad digital: equilibrar innovación y responsabilidad ambiental. Aunque el impacto de una sola consulta parece mínimo, la escala global convierte cada interacción en parte de una conversación mucho más amplia sobre energía, transparencia y rendición de cuentas. En un escenario donde la IA seguirá creciendo, comprender su huella ambiental será tan importante como valorar sus beneficios tecnológicos.



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