Adaptación Profunda. Editorial – EcoHabitar
La idea de la Adaptación Profunda que propone Jem Bendell, y que Mónica Cuende expone y analiza en el artículo «Adaptación profunda al imparable cambio climático» puede que nos ponga los pelos de punta, pero a estas alturas, creer que no va a ocurrir y seguir escondiendo la cabeza debajo del ala, es una grandiosa falta de responsabilidad para las generaciones que nos van a preceder (nuestros hijos, nietos y los que vengan después) ya que si no hacemos nada contundente se van a encontrar con un planeta inhóspito y complicado para la vida humana.
Es clamorosa la cantidad de datos empíricos de los que disponemos, que no voy a mencionar en este texto por no cansar a nuestrxs lectorxs, que llevan a una interpretación de diferentes escenarios en los que esta civilización, tal y como la conocemos, se derrumba para dar paso a otro modelo de plena supervivencia. A eso se le llama, por cierto, pasar factura.
Adaptarse a este gran cambio de las condiciones climáticas, sociales, económicas y políticas es de lo que habla la Adaptación Profunda, y considera que estamos ante un problema irresoluble. Nada puede hacerse ya para evitar el colapso de nuestra civilización. Y este tendrá como consecuencia la ruptura del acceso a los elementos básicos de la vida humana: alimentos, agua, techo, vestido…
¿Haces lo que puedes o haces lo que debes?
Creo que estamos mareando la perdiz y no estamos afrontando el problema con la contundencia necesaria. La gran mayoría de la población todavía vive en la inopia, sin ser conscientes del problema, hipnotizados por unos medios que deliberadamente ocultan este modelo de vida depredador; presionados, a su vez, por una industria irresponsable, sostenida por unos trabajos de mierda (como lo denomina con una sola razón de ser: conseguir dividendos para sus accionistas y que estos millonarios puedan construirse sus refugios «antifindelmundo» (según la CNN es el % de la población).
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Otro grupo son las personas que siendo conocedoras de la que se avecina, o que intuyen la insostenibilidad del sistema, viven metiendo la cabeza bajo el ala. Estas personas cuando les preguntas qué hacen ante la emergencia climática contestan con un «hago lo que puedo». Eso sí, siguen viajando en avión, comprando en el Carrefour, cambiando de móvil cada año y solo se esfuerzan en aquello que les viene a mano, y solo si se puede realizar con el mando a distancia o el ratón.
A estos últimos me gustaría decirles que se parasen un momento a reflexionar y que piensen lo que van a decir a sus descendientes; ¿será un «hice lo que pude sin levantarme del sillón»? Por cierto, amable lectora o lector, calcula tu huella ecológica y si esta es más de 2 t de CO2/año eres de esta clase de persona, o casi. Cambia tu vida, por favor…
“Quien piense que puede haber crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos debe de ser o un loco o un economista”
Sir David Attenborough
Artículo publicado en el nº 65 de la revista EcoHabitar en primavera de 0202. Foto: Open Democracy John Englart



