¿De residuos electrónicos a joyas? Esta empresa recupera el oro de los desechos
Cada año, millones de teléfonos, computadoras y otros dispositivos electrónicos llegan al final de su vida útil. Aunque muchos terminan almacenados en hogares o enviados a rellenos sanitarios, estos aparatos contienen materiales de alto valor que pueden reincorporarse a la cadena productiva mediante procesos de reciclaje especializados.
En este contexto, la transformación de residuos electrónicos se ha convertido en una alternativa que busca reducir la extracción de recursos naturales y aprovechar los metales presentes en los equipos desechados. Una de las iniciativas que refleja esta tendencia es la desarrollada por la Royal Mint, la institución encargada de fabricar las monedas del Reino Unido, que desde hace dos años opera una planta para recuperar oro de aparatos electrónicos y destinarlo a nuevos usos.
Transformación de residuos electrónicos: una alternativa para recuperar metales valiosos
Las instalaciones de la Royal Mint, ubicadas en Llantrisant, Gales, tienen capacidad para procesar cerca de 4,000 toneladas de residuos electrónicos al año. De acuerdo con datos de la institución, este volumen permite recuperar aproximadamente 400 kilogramos de oro contenido en distintos dispositivos.
Entre los equipos que llegan a la planta se encuentran teléfonos de escritorio utilizados anteriormente por el Banco de Inglaterra. Cada uno contiene alrededor de 30 miligramos de oro en sus circuitos electrónicos, mientras que un teléfono móvil moderno incorpora una cantidad similar. Aunque el volumen por aparato es reducido, la recuperación resulta significativa cuando se procesa a gran escala.
Un proceso diferente a los métodos tradicionales
El oro es ampliamente utilizado en la industria electrónica debido a su alta conductividad eléctrica y a su resistencia a la corrosión. Sin embargo, su extracción a partir de dispositivos desechados representa un reto técnico, ya que el metal es poco reactivo y difícil de separar.
Tradicionalmente, la recuperación del oro se realiza mediante procesos de fundición a altas temperaturas o utilizando mezclas de ácidos altamente corrosivos. En el caso de la Royal Mint, la separación se lleva a cabo mediante una tecnología desarrollada por la empresa canadiense Excir, que utiliza un disolvente químico capaz de operar a temperatura ambiente y que puede reutilizarse varias veces, reduciendo el consumo energético del proceso.
Separar los materiales antes de reciclarlos
Antes de recuperar el oro, los aparatos electrónicos son desmontados y clasificados manualmente. Los distintos componentes, como cobre, tántalo y plástico, se separan para enviarse posteriormente a empresas especializadas en reciclaje o reutilización.
Este tipo de procesos busca incrementar el aprovechamiento de los materiales contenidos en los equipos electrónicos. La transformación de residuos electrónicos no se limita a recuperar metales preciosos, sino que también contempla la valorización de otros materiales que pueden reincorporarse a nuevos procesos industriales.
Del reciclaje a nuevos productos
Una vez refinado, el oro recuperado alcanza la pureza necesaria para utilizarse nuevamente como materia prima. En este caso, la Royal Mint lo destina a la fabricación de joyería de su colección “886”, inspirada en el año de fundación de la institución.
Según los especialistas que participan en el proceso de manufactura, el metal reciclado presenta las mismas características físicas que el oro obtenido mediante minería convencional, por lo que no existen diferencias en su procesamiento una vez refinado.
Transformación de residuos electrónicos frente a un reto global
Aunque iniciativas como esta muestran nuevas posibilidades para aprovechar los residuos electrónicos, el desafío sigue siendo considerable. De acuerdo con Naciones Unidas, únicamente el 22.3% de los residuos electrónicos generados en el mundo fue reciclado de manera adecuada durante 2022.
El manejo inadecuado de estos desechos puede liberar sustancias como plomo, mercurio y distintos plásticos, además de representar la pérdida de materiales con valor económico. En paralelo, el aumento del precio internacional del oro ha despertado un mayor interés por desarrollar tecnologías que permitan recuperar este recurso de forma rentable, siempre que los procesos mantengan un bajo consumo energético y reduzcan sus emisiones ambientales.
El crecimiento de la basura electrónica plantea desafíos ambientales y económicos cada vez mayores. En ese escenario, la recuperación de materiales presentes en los dispositivos desechados se perfila como una estrategia complementaria para disminuir la demanda de recursos vírgenes y fortalecer los modelos de economía circular.
La transformación de residuos electrónicos continúa evolucionando mediante nuevas tecnologías que buscan hacer más eficiente la recuperación de materiales valiosos. Aunque aún representa una parte limitada de la gestión mundial de estos residuos, este tipo de iniciativas refleja el potencial que existe para ampliar el aprovechamiento de recursos contenidos en los aparatos electrónicos que llegan al final de su vida útil.