Los concursos de particulares ya representan casi el 90% del total y el Supremo refuerza el control sobre la Ley de Segunda Oportunidad

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Los concursos de personas físicas no empresarias crecieron un 7,4% en el primer trimestre de 2026 y ya representan casi nueve de cada diez procedimientos concursales. La reciente doctrina del Tribunal Supremo refuerza el control sobre la buena fe del deudor y eleva la importancia de presentar expedientes sólidos y bien documentados.

Los concursos de acreedores de personas físicas siguen ganando peso en España y consolidan a los particulares como los principales usuarios de la Ley de Segunda Oportunidad. Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), entre enero y marzo de 2026 se presentaron 19.100 concursos en todo el país, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior. Este incremento responde exclusivamente al aumento de los procedimientos iniciados por personas físicas no empresarias.

En concreto, durante el primer trimestre se registraron 16.999 concursos de particulares, un 7,4% más que un año antes. En la práctica, casi nueve de cada diez concursos que se presentan ya en España corresponden a personas físicas no empresarias. Por el contrario, los concursos de personas jurídicas descendieron un 4,1% y los de personas naturales empresarias un 3,2%, lo que confirma que el crecimiento de los procedimientos concursales se concentra únicamente en los particulares.

Esta tendencia también se refleja en la actividad de Enley, que ha visto como la demanda de sus servicios ha ido en aumento, habiendo asesorado ya a más de 40.000 clientes en este ámbito, tramitado miles de concursos y conseguido la exoneración de millones de euros de deudas a sus clientes. Para Enley, esta evolución confirma que cada vez más particulares recurren a la Ley de Segunda Oportunidad como una vía para afrontar situaciones de sobreendeudamiento.

La evolución de los concursos ya apuntaba en esta dirección meses atrás. En el tercer trimestre de 2025, el CGPJ constató que el incremento estuvo impulsado por las personas físicas no empresarias, mientras que los procedimientos correspondientes a personas naturales empresarias descendieron un 6,5% y los de personas jurídicas un 5,4%.

Los particulares impulsan el crecimiento de los concursos

El protagonismo que han adquirido los particulares en las estadísticas concursales pone de manifiesto la consolidación de la Ley de Segunda Oportunidad como una herramienta para quienes necesitan reestructurar su situación financiera y acceder, cuando cumplen los requisitos legales, a la exoneración de sus deudas.

No obstante, el incremento de procedimientos coincide con un escenario jurídico en el que la preparación de cada expediente adquiere una relevancia cada vez mayor. La reciente doctrina del Tribunal Supremo ha aclarado distintos aspectos de la Ley de Segunda Oportunidad y ha reforzado el control que deben realizar los juzgados sobre el cumplimiento de los requisitos exigidos para acceder a la exoneración del pasivo insatisfecho.

Preparar bien el expediente, más importante que nunca

Entre los aspectos sobre los que incide el Alto Tribunal destaca la acreditación de la buena fe del deudor. La doctrina establece que el juzgado debe comprobar de oficio este requisito incluso cuando los acreedores no formulen oposición, lo que incrementa la importancia de aportar toda la información necesaria para acreditar que se cumplen las condiciones previstas por la ley y que no concurre ninguna causa de exclusión.

Este criterio supone una mayor exigencia en la preparación del procedimiento y pone el foco en la calidad del expediente presentado. Una documentación completa, ordenada y correctamente fundamentada resulta hoy esencial para facilitar la labor del juzgado y evitar incidencias durante la tramitación.

«La Ley de Segunda Oportunidad se ha consolidado como una herramienta para quienes atraviesan una situación de sobreendeudamiento. Pero la reciente doctrina del Tribunal Supremo deja claro que ya no vale presentar un procedimiento de cualquier manera. Hoy resulta imprescindible acreditar de forma exhaustiva la buena fe del deudor y preparar cada expediente con el máximo rigor documental desde el inicio», señalan desde Enley.

Ante este escenario, desde Enley, firma especializada en la tramitación de procedimientos de Segunda Oportunidad, destacan que la creciente utilización de este mecanismo hace aún más importante contar con un asesoramiento jurídico especializado.

La revisión de la documentación, el análisis previo de cada caso y la correcta acreditación de los requisitos se han convertido en elementos determinantes para presentar expedientes sólidos y adaptados a los criterios que vienen marcando los tribunales.

La experiencia acumulada por el despacho en este tipo de procedimientos permite anticipar las necesidades documentales de cada caso y ofrecer a los clientes un acompañamiento integral durante todo el proceso.

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