Las certificaciones ambientales de edificios en España
¿Cómo se desarrollaron las certificaciones ambientales para los edifícios? El desarrollo del concepto de edificación verde o Green Building está relacionado con una nueva sensibilidad de construir el ambiente edificado. Nace alrededor del año 1970 coincidiendo con la primera crisis petrolífera. La edificación verde, la arquitectura bioclimática, la bioconstrucción, los edificios de consumo casi nulo, etc. forman parte de la gran variedad de formas para abordar una arquitectura respetuosa con el medio ambiente1. El ahorro energético, el uso de energías renovables (sol, viento, geotermia), el uso de materiales de bajo impacto para el ambiente y para la salud de las personas, son los principios en los que se basa el Green Building, un sector de la construcción que ha crecido mucho en Norte América y Europa, para expandirse, en los últimos años, en países emergentes como China, India y en Latinoamérica.
Criterios y estándares
Esto ha llevado a la producción de diferentes protocolos para el diseño y certificación de los edificios, desarrollados con el objetivo de establecer criterios y estándares para la edificación, a la vez que apoya al proyectista a la hora de tomar decisiones de diseño que enlacen las necesidades propias de la arquitectura y los nuevos valores de la sostenibilidad.
A este proyecto le siguen herramientas y sellos ambientales para la edificación, promovidos por diferentes entidades y administraciones.
Junto a las certificaciones nacionales aparecen sellos extranjeros como Passivhaus, LEED y BREEAM con reconocimiento internacional. El uso de estos sistemas y sellos se desarrolló muy al margen de un mercado de la construcción que se encontraba en pleno auge, debido a la burbuja inmobiliaria. No obstante el estallido de esta burbuja en 2008 también provocó una profunda crisis en todo el sector de la construcción, en el que sobreviven solo algunas de las certificaciones ambientales: Passivhaus, LEED y BREEAM sellos internacionales que no dependen directamente del mercado español, y VERDE (GBCe), que es la única herramienta nacional que consigue el reconocimiento de la administración y de los organismos internacionales IISBE y World Green Building Council (WGBC).
El sector de la edificación incorpora exigencias ambientales
En los últimos años, coincidiendo con un repunte del sector de la construcción, se ha podido apreciar un crecimiento importante en la aplicación de las certificaciones ambientales (fig. 1). Esto, junto al aumento de las exigencias por parte de la normativa, son señales de que el sector de la edificación ha empezado a incorporar las exigencias ambientales para responder a una demanda de productos inmobiliarios de mejor calidad y más respetuosos con la salud de las personas y del entorno.

Entrevistas con expertos
Para entender las claves de esta mayor sensibilidad del sector en las exigencias ambientales, desde la Asociación ECÓMETRO hemos realizado un estudio con entrevistas a consultores y a representantes de los principales organismos de certificación. A continuación, presentamos los resultados resumiendo los aspectos principales que han surgido durante las conversaciones con los especialistas.
El aumento de las certificaciones ambientales de edificios en España
En general, se confirma que la mayor calidad ambiental es un aspecto apreciado por los clientes, los productos que cuentan con un sello ambiental se reconocen como de mejor calidad y, por ello, se distinguen frente a otros ofertados por el mercado. Esto vale también en el sector de la construcción, por lo que la elección de la certificación ambiental forma parte de una estrategia empresarial cuando se quiere ofertar un producto de mejor calidad, destacar frente a otros competidores y, en muchos casos, responder a las exigencias del compromiso social corporativo.
También la entrada de fondos extranjeros en el mercado inmobiliario español, que tienen incorporado el concepto del sello ambiental como garantía de calidad avalada por una tercera entidad, ha influido en el aumento de las certificaciones, sobre todo internacionales.
En el sector de la vivienda, el usuario está cada vez más informado y concienciado de los problemas ambientales y también en lo que corresponde a la vivienda. La introducción de la certificación energética de los edificios ha abierto el camino a que los usuarios finales consideren aspectos como el consumo energético, el consumo de agua y el confort entre los parámetros para la elección de la vivienda en propiedad.

Principales barreras para la difusión de las certificaciones
Entre las principales barreras para difundir las certificaciones ambientales está la falta de cultura y el desconocimiento de la mayoría de los agentes de la construcción. Muchos de ellos consideran que la construcción sostenible es algo caro y difícil de implementar y que los beneficios son muy marginales.
Aunque los arquitectos e ingenieros estén cada vez más preparados y los productos sostenibles sean hoy en día mucho más asequibles que hace unos años, otros agentes que intervienen en el proceso son reticentes a adaptar las formas de trabajo para cumplir con las exigencias de las certificaciones lo que produce descoordinación y retrasos.
Seguimiento
En los casos en que todos los actores, cliente, promotoras, proyectistas, constructoras y subcontratistas, etc. se comprometen a alcanzar la certificación ambiental, se obtienen productos arquitectónicos de mejor calidad y con un aumento de precio que es fácilmente recuperable en el medio plazo. En general el aumento de coste por la certificación es de alrededor el 2%, este valor se puede incrementar en las pequeñas promociones como las viviendas unifamiliares y cuando se quieran alcanzar niveles de certificación muy altos (por ejemplo, un LEED Platinum), donde es necesario poner equipos y soluciones que encarecen la construcción.
Otra barrera es la falta de comunicación a los usuarios finales de los beneficios de estar, vivir o trabajar en un edificio sostenible. En viviendas, y todavía más en oficinas, los usuarios finales pueden saber que el edificio está certificado porque aparece en los documentos de compraventa o porque hay una placa en la entrada del edificio, pero desconocen los criterios ambientales bajo los cuales han sido diseñados. En la actualidad muy pocos edificios realizan un seguimiento de su funcionamiento después de la construcción. Este proceso debería ser fundamental tanto para corregir posibles errores del proyecto como para evaluar la satisfacción de los usuarios.
Principales perfiles de demandantes de la certificación ambiental
Los principales clientes que se dirigen a las empresas de consultoría para la certificación ambiental son promotoras, porque es parte de su estrategia empresarial o porque es una demanda específica del cliente. Algunos clientes llegan teniendo claro qué tipo de sello quieren, en otros casos, son los consultores que intentan orientar al cliente sobre cuál es la mejor opción de certificación en cada caso.
El cliente, en general, hace distinción entre un sello u otro por su reconocimiento y confianza, otros temas como los indicadores evaluados, el método de evaluación o si es regionalizado al territorio español son poco relevantes. El factor económico, como las tasas de certificación o consultoría, puede afectar a la elección, pero sólo parcialmente porque finalmente todas las certificaciones acaban sumando costes similares.
Limitaciones y deficiencias principales de las herramientas actualmente en uso
El principal problema de los sistemas de certificación que existen actualmente es que el proceso es lento y farragoso. En la mayoría de los casos, los técnicos deben producir mucha documentación específica para justificar el cumplimiento de los créditos o criterios. Por lo que en los procesos muy burocratizados y donde intervienen muchos agentes resulta difícil la coordinación.
En el caso de las certificaciones internacionales, en algunos temas es necesario cumplir con criterios de normativas extranjeras o estándares internacionales que pueden no estar recogidos en la normativa local. Otro aspecto es también la falta de comunicación que existe con las entidades certificadoras internacionales, por ejemplo, para la resolución de dudas.
Por otro lado, un proceso de certificación más sencillo y asequible se podría obtener si se emplearan criterios acordes a la normativa local y si la documentación se alineara a la forma en que se organiza el proceso de diseño y ejecución de los edificios, sin necesitar de producir información extra.
El uso de las TICs y nuevas tecnologías
En general todas las herramientas existentes utilizan plataforma online para diferentes usos: distribución de los manuales, subida de la documentación, formación, etc. Cada una tiene su estructura y procedimientos, algunas más intuitivas que otras, pero en general no es un factor determinante a la hora de realizar una certificación ambiental.
Por otro lado, crear herramientas que puedan conectar con la web para descarga de información o capaces de generar información ambiental a partir de un archivo BIM, facilitaría mucho el proceso de evaluación y certificación de un edificio.
Expectativa de crecimiento en los próximos años
Se prevé que la mayor concienciación de la ciudadanía en los problemas ambientales junto a un aumento en las exigencias normativas fomentará la demanda de productos arquitectónicos que acrediten su sostenibilidad. Sin embargo, una posible ralentización del mercado inmobiliario podría afectar el ritmo de este crecimiento. También se espera que la certificación ambiental se oriente cada vez más a otros segmentos del sector como puede ser el de la rehabilitación.
Propuestas para el crecimiento de las certificaciones ambientales
En primer lugar, es necesario mejorar la comunicación dirigida a los usuarios finales y fomentar la concienciación ambiental entorno a la arquitectura sostenible, con el objetivo de que las prestaciones ambientales sean un elemento a considerar a la hora de comprar o arrendar una vivienda. En el caso de las viviendas individuales, los usuarios que están informados y concienciados en lo que significa una certificación ambiental, están satisfechos con los beneficios de vivir en un edificio verde. Sin embargo, para edificios de otros usos como oficinas, centros comerciales, hoteles, etc. los usuarios ni conocen la certificación ni se les pregunta su grado de satisfacción.
En segundo lugar, se debería mejorar la formación de todos los agentes de la construcción, técnicos, promotores, constructoras, etc. Es necesario romper la barrera del miedo a la construcción sostenible y, a la vez, mejorar la coordinación entre los agentes. Entre estos agentes sería interesante que se concienciaran también los que están más en contacto con los aspectos económicos, como los tasadores y las entidades financieras. Un edificio sostenible aporta múltiples beneficios, desde el ahor2.
El papel de la administración pública
Finalmente, la administración pública debería tener un papel proactivo en promover la edificación verde, más allá de un incremento de las exigencias ambientales en la normativa. Todos los expertos consultados coincidían en la necesidad de proveer algún tipo de facilitación fiscal para los edificios con certificación ambiental. Sería también muy significativo que, al igual que en otros países, la administración fuera ejemplo de buenas prácticas promoviendo iniciativas aplicables a las numerosas obras realizadas por las mismas administraciones públicas. El objetivo que la administración debería perseguir es fijar, a través de la realización de edificios públicos o de promoción pública de alta calidad, una referencia para la promoción privada, la cual debería aspirar a posicionarse a un nivel superior.
Esto incluye la certificación ambiental de los edificios nuevos o rehabilitados por la administración, la inclusión de una valoración de los aspectos ambientales en las licitaciones y concursos públicos, etc.
Conclusiones
El sector de las certificaciones ambientales de edificios en España ha crecido de manera importante en los últimos 10 años, y eso se debe a diferentes razones:
- Mayor concienciación en los problemas ambientales de la sociedad y en específico del sector empresarial.
- La calidad ambiental es un elemento diferenciador que aumenta la competitividad de los productos arquitectónicos.
- La llegada de nuevos inversores extranjeros que ya tienen incorporada la certificación ambiental como exigencia de calidad.
Sin embargo, el sector demuestra algunas debilidades y amenazas que pueden perjudicar su futuro crecimiento. Las principales debilidades del sector son:
- La mayoría de las certificaciones ambientales son promociones con inversor extranjero, el inversor español todavía es reticente en aplicar estas certificaciones voluntarias.
- La falta de formación y de cultura en una sostenibilidad que involucre a todos los agentes de la construcción, produce descoordinación en el proceso, siendo la principal dificultad y causa de retrasos en la realización de la certificación.
- Los edificios certificados son todavía un sector muy minoritario dentro del sector de la construcción.
- El sector de la construcción sostenible podría verse afectado por una posible desaceleración económica que podría frenar la inversión en el sector de la construcción.
En cuanto a las perspectivas futuras, queda mucho trabajo por hacer, sobre todo en relación a la formación de todo el sector de la edificación y a la concienciación de los ciudadanos. Es fundamental que se involucren también el sector financiero y los agentes sociales, además de pedir a la administración una labor más proactiva posicionándose como referente para la edificación verde.
Referencias
Webs:
www.breeam.es , www. wellservices.itg.es , www. usgbc.org , www. gbce.es
Agradecimientos
Un especial agradecimiento a todos los expertos que han participado a la realización de este trabajo y en concreto a: Manuel Macías (consultor ambiental), Sofía Peña (EVENED, Arquitectura Sostenible), Cristina Rosón (AECOM), Paula Rivas (GBCe), Bieito Silva (Instituto Tecnológico de Galicia), Javier Torralba (BREEAM España).
Artículo publicado en la revista EcoHabitar n º66 en verano 2020 .




