El cuidado y la diversidad funcional en la covivienda

Publicado por Emprendimiento en

¿Es la covivienda una alternativa? Las ciudades tienen un papel fundamental en esta situación. Por eso es clave abordar su transformación como lugar desde donde responder, de forma resiliente, ante los nuevos retos. De la misma manera, en este proceso es básico defender la vivienda como el espacio cotidiano. Es aquí donde se reproduce la vida como elemento central e imprescindible de una ciudad y como el espacio donde viven sus vecinos y vecinas.

Históricamente, la mirada sobre cómo regenerar la ciudad se ha centrado en lo físico y en el espacio público, reurbanizando plazas, calles, parques o construyendo nuevos equipamientos. La vivienda como espacio privado quedaba fuera de la intervención pública. Solo de forma puntual se promovían viviendas públicas de venta que después de un tiempo de protección han pasado al mercado libre, y no han contribuido a generar un parque de vivienda asequible, estable y permanente. 

Por suerte, a lo largo de los últimos años, gracias al trabajo de muchas entidades sociales y colectivos de personas afectadas, la vivienda ha ganado espacio en la agenda pública. A día de hoy, es clara la necesidad de desarrollar políticas que vayan más allá de atender la emergencia y que sean capaces de resolver a medio y largo plazo una problemática estructural. 

Las carencias del modelo actual, un modelo con muchas limitaciones

Para darse cuenta de la importancia de transformar el modelo residencial actual, es clave visibilizar sus principales carencias. Por un lado, está basado en viviendas estandarizadas pensadas para que familias formadas por una pareja e hijos puedan vivir de forma autónoma y no dan respuesta a otros modelos de convivencia.

Por otro lado, la inestabilidad de la vivienda de alquiler también dificulta el arraigo y el mantenimiento de los vínculos con el barrio, dificultando la creación de redes vecinales. Y la vivienda en propiedad, más allá de la problemática del gran endeudamiento que requiere, no da una respuesta adecuada a las necesidades cambiantes de las personas a lo largo de toda su vida. Por último, las deficiencias causadas por la antigüedad, mala construcción y poco mantenimiento de los edificios, generan una alta demanda energética. Provocando un gran impacto ambiental y también costes inasumibles que, en muchos casos, derivan en una situación de pobreza energética. 

Además, el modelo residencial actual también genera un impacto a nivel de la ciudad y el territorio. Una de las peores consecuencias es la segregación espacial, que genera barrios con concentración de problemáticas socio-económicas y muy estigmatizados, con una peor calidad de vida para sus habitantes. La gentrificación, la concentración de viviendas sociales en la periferia o la inestabilidad de los contratos de alquiler, incrementan este fenómeno. 

La necesidad de implementar políticas de vivienda transversales 

Como hemos visto, la problemática de la vivienda va mucho más allá de la emergencia habitacional y la necesidad de garantizar una vivienda digna a toda la población. Cuando desde Celobert acompañamos a gobiernos locales a definir las políticas de vivienda, hacemos hincapié en la importancia de incorporar actuaciones transversales que vayan desde la atención a la emergencia, el impulso de la rehabilitación y desde la transición energética, hasta la promoción de nuevas formas de habitar. También remarcamos el valor de incorporar la participación de la ciudadanía en la definición de las actuaciones, así como la importancia de la gestión a lo largo del tiempo. 

En este sentido, el apoyo a las coviviendas es un ejemplo claro de cómo impulsar una nueva forma de generar ciudad, facilitando la transformación del modelo residencial a largo plazo y promoviendo una política que dé respuesta a distintos retos de la ciudad como veremos a continuación. 

La importancia de promover la colaboración público-comunitaria

Para dar respuesta a la gran necesidad de generar viviendas asequibles, es clave diversificar los agentes responsables de desarrollarlas y gestionarlas. En este sentido, el papel de las coviviendas y cooperativas en cesión de uso, puede ser un elemento importante de la política de vivienda municipal, facilitando la promoción de vivienda sin ánimo de lucro y transformadora. 

Esta colaboración puede desarrollarse mediante distintos mecanismos, desde la cesión de suelo público o el apoyo para adquirir suelo privado, hasta ayudas económicas o financiación. Asímismo, esta colaboración es clave para que el acceso a este modelo sea más asequible y, a la vez, poder impulsar su escalabilidad para que pueda ser una alternativa real a medio plazo.

La covivienda catalizadora de la vida comunitaria 

Otra de las ventajas de promover nuevas formas de habitar más comunitarias, es que, en muchos casos, esta mirada colectiva traspasa los límites del propio proyecto. Un hecho que puede ser un revulsivo para su entorno, fortaleciendo el tejido comunitario e incrementando la cohesión vecinal, por ejemplo, a partir de la cesión de espacios o la participación activa de miembros del proyecto en actividades o entidades locales.

El diseño se realiza de manera participativa con el equipo técnico del proyecto.

La autopromoción colectiva, una apuesta por la sostenibilidad

La respuesta a la emergencia climática pasa en buena parte por la transformación de las ciudades y, sobre todo, por reducir el impacto ambiental de nuestras viviendas. A lo largo de los últimos años la construcción de viviendas con altos niveles de eficiencia energética ha sido impulsada, principalmente, por personas que han autopromovido su vivienda unifamiliar. En este sentido, la autopromoción colectiva permite trasladar la consciencia ambiental, que ya se da en el ámbito de la vivienda unifamiliar, a la vivienda plurifamiliar. En concreto, el hecho de autopromover permite anteponer aspectos vinculados a la sostenibilidad ambiental aunque conlleven un incremento de los costes de construcción, ya que generan un ahorro a largo plazo. 

Por otro lado, la propiedad y gestión colectiva del edificio permite incorporar distintos aspectos impensables en un edificio tradicional, donde la gestión de los elementos comunitarios ya significa un gran reto para la comunidad de propietarios/as. Por ejemplo, disponer de espacios colectivos con un uso optimizado, compartir electrodomésticos, tener sistemas de climatización centralizados o de producción de energía renovable, sea para uso del edificio o incluso en red con el entorno, mecanismos que nos permiten reducir el consumo y la huella ecológica de las viviendas.

La comunidad como respuesta a la crisis de los cuidados y la inclusión de la diversidad

El feminismo nos alerta de la necesidad de buscar una respuesta colectiva a la crisis de los cuidados, vinculada a una sociedad cada vez más envejecida y con una necesidad de cuidados que, con la incorporación de la mujer en el mercado de trabajo, a menudo ya no queda resuelta en el ámbito familiar.

Por este motivo, en el proyecto Perviure, se promueve un nuevo modelo de vivienda colectiva centrada en los cuidados de las personas. Está pensado para desarrollar al máximo la autonomía y basado en el derecho a decidir cómo queremos convivir y ser atendidas cuando sea necesario un apoyo. Entendemos que la vivienda cooperativa con servicios de atención a las personas, permite integrar los servicios necesarios para vivir dignamente y es una muy buena alternativa a las residencias para gente mayor, ofreciendo una solución habitacional adecuada y un envejecimiento activo, que cada vez será más necesario, sobre todo, teniendo en cuenta las limitaciones del modelo actual que nos ha mostrado la pandemia del Covid 19.


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Espacios en función de las necesidades de las futuras usuarias

Otra de las ventajas de este modelo, es que permite diseñar los espacios en función de las necesidades de las futuras usuarias, huyendo de la estandarización. Un aspecto que beneficia especialmente a aquellos colectivos con necesidades concretas, como por ejemplo, personas con diversidad funcional, colectivos que incluyen diversidad de modelos de convivencia y que entienden que las necesidades de espacio pueden cambiar en el futuro, construyendo viviendas con módulos adaptables.

Además, existen proyectos que ofrecen viviendas a personas en situación de mayor vulnerabilidad, como mujeres que han sido víctimas de violencia de género, exmenores tuteladas o bien, personas que necesitan asistencia personal. Estos proyectos inclusivos, buscan vincularse con otras realidades sociales, para aprender, impregnarse y ofrecer una vida digna a todas ellas.   

Para acabar, cabe destacar que cada uno de los proyectos existentes es una muestra real de que se puede vivir de otra forma, que hay alternativas posibles que rompen con el individualismo de la vivienda tradicional y abren paso a una nueva forma de construir y gestionar la ciudad, más sostenible, inclusiva y cohesionada.

Celobert

Una cooperativa de arquitectura, urbanismo e ingeniería sin ánimo de lucro fundada en 2010 con el objetivo de trabajar e innovar para mejorar la vida de las personas y de las comunidades, construyendo entornos más habitables y sostenibles. Su compromiso es transformar la sociedad a través del trabajo técnico desde una perspectiva multidisciplinar, y enfocado en dos ejes principales: la lucha contra la emergencia climática y el derecho a la vivienda.

A partir de este segundo eje han creado, junto con Fil a l’agulla y Coopdemà, la cooperativa Perviure con el objetivo de impulsar la covivienda y apoyar en todo el proceso de promoción, desde el inicio del proyecto hasta que el colectivo de usuarias inicia la convivencia. El acompañamiento se realiza a través de l’Escola Perviure y #UnLlocPerviure, la cogestión de procesos de autopromoción y el impulso en el territorio, dando soporte a administraciones y entidades.

*Paula Martí Comas. Arquitecta urbanista, trabaja desarrollando proyectos vinculados a las políticas de vivienda y los modelos de tenencia alternativos. Es socia de la cooperativa de trabajo Celobert, especializada en proyectos de construcción y rehabilitación sostenible, planificación y ejecución de políticas de vivienda y acompañamiento a procesos de autopromoción colectiva, con el objetivo de fomentar la transición energética, el derecho a la vivienda y la economía social y solidaria. 

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